Pitidos contra Spotify

Tom Petty, el inolvidable autor de 'American Girl', fallecido el pasado octubre. / Timothy A. CLARY / afp
Tom Petty, el inolvidable autor de 'American Girl', fallecido el pasado octubre. / Timothy A. CLARY / afp

Una editora que representa los derechos de autor de Neil Young y Tom Petty reclama 1.332 millones de euros a la plataforma de 'streaming'

IÑAKI ESTEBAN

Spotify se ha situado como otro de los gigantes de internet con tendencia al poder absoluto, aunque la empresa sueca de streaming musical, con 140 millones de usuarios activos por todo el mundo, siga registrando pérdidas. Quizá porque en el ADN de los músicos de rock esté codificada la rebeldía, algunas estrellas como Neil Young o el fallecido Prince han marcado distancias o quitaron temporalmente su música de la plataforma. Incluso el compositor de 'Purple Rain' llegó a afirmar en 2010 que internet estaba «muerto». Como era un tipo de lo más inteligente, enseguida se daría cuenta de que había resucitado.

La incomodidad de los músicos con Spotify va y vuelve. No acaban de entender por qué sus obras, que tanto les han costado, puedan escucharse gratis y legalmente, y que encima la plataforma recaude una millonada mientras ellos sólo recogen calderilla. Por eso, de vez en cuando explotan.

En este caso, la explosión inicial ha sido grande aunque habrá que esperar para ver en qué queda. El órdago lo ha planteado la editora musical Wixen Music, que ha interpuesto una demanda contra Spotify por no pagar los derechos de autor de las canciones de los artistas que administra en Estados Unidos. Wixen ha hecho el cálculo y le salen 10.784 temas, que a razón de 150.000 dólares cada uno darían como resultado 1.600 millones de dólares, o 1.332 millones de euros. Ante semejante embestida, Spotify se ha puesto a cubierto y ha declinado hacer cualquier comentario. Si el juzgado de California al que ha llegado el caso sentencia a favor de Wixen, el streaming quedaría tocado.

En mayo, la plataforma ya llegó a un acuerdo con un grupo de compositores liderados por Davida Lowery, líder de la banda Camper van Beethoven, y la cantautora Melissa Ferrick por el que la compañía sueca accedió a compensarles con 40 millones. Sin minusvalorar a los anteriores, el catálogo de Wixen incluye al propio Neil Young y a Tom Petty, en un lista de primeras figuras clásicas entre las que se cuentan The Doors, Janis Joplin, Rage Against the Machine, Journey, The Beach Boys, Jefferson Airplane, Santana y Ry Cooder, además de otros más contemporáneos como The Black Keys.

Spotify arguye que ya ha negociado con las discográficas respectivas, que actúan como propietarias de la grabación. Pero los derechos de autor pertenecen a los compositores y a los editores como Wixen. En Estados Unidos, las plataformas no tienen la obligación de llegar a un acuerdo monetario con estos últimos, aunque sí deben avisarles del uso de sus obras. Y esto es lo que Spotify, según los demandantes, no ha hecho.

La posición de dominio mundial de la compañía es evidente. Para comprobarlo sólo hace falta mirar los móviles de alrededor y contar los que tienen la aplicación instalada. Si ya no hay nadie que se imagine el mundo sin Google, pocos quedan que puedan prescindir de Spotify. Pero precisamente lo que está demostrando la era de internet es que todo puede cambiar de un día para otro.

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