LOS PERSONAJESNi eran tres, ni eran magos, ni venían de Oriente

Esos señores barbudos con ropajes lustrosos que guiados por una estrella nos visitan una vez al año con sonrisas bonachonas y un carro cargado de regalos no son lo que parecen. O no eran lo que son, según se mire. El mito se las trae. Resulta que los Reyes Magos ni siquiera recibieron su nombres en la Biblia, sino cientos de años más tarde. Hay que avanzar al menos hasta el siglo V para encontrar a Melichior, Gathaspa y Bithisarea en el 'Excerpta latina bárbari' o a Balthazar, Melkon y Gaspard en un evangelio apócrifo. Los sirios les bautizaron Larvandad, Hormisdas y Gushnasaph; los griegos, Appellicon, Amerín y Damascón.

No hay constancia de que Sus Majestades tuvieran sangre real. vamos, que ni reyes, ni magos. El Libro Sagrado de la cristiandad se refiere a los hombres que agasajaron al recién nacido Jesús con oro, incienso y mirra como a «sabios». La confusión puede venir de los griegos, que empleaban la palabra 'magós' para referirse, precisamente, a personas sabias. Que no hechiceras. De forma más específica, a hombres de Ciencia, a menudo astrónomos.

La Biblia tampoco menciona que los adoradores fueran tres. La tradición los redujo a esa cantidad por el número de regalos que llevaban. Los armenios, por su parte, están convencidos de que los emisarios que acudieron siguiendo a la estrella al portal de Belén eran una docena.

Nativos de Andalucía

¿Acaso venían en verdad de Oriente? Esa es la misma pregunta que a día de hoy aún se formulan muchos teólogos e historiadores del mundo. La respuesta es decepcionante, porque tampoco está clara. En la época, Oriente podía referirse a Babilonia, Persia, Arabia o tal vez más allá.

El papa Benedicto XVI, el antecesor de Jorge Mario Bergoglio, atesoró y publicó una interesante teoría. En 'La infancia de Jesús', el libro que escribió sobre la niñez de Cristo, Joseph Ratzinger afirma que los Reyes Magos probablemente no veían de Oriente, sino de Tartessos. Ese es el nombre por el que los griegos conocían a la que creyeron la primera civilización de Occidente y que se desarrolló en el triángulo formado por las actuales provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, en la costa suroeste de la Península Ibérica, así como en la de Badajoz durante el Bronce tardío y la primera Edad del Hierro. ¿Eran andaluces los Reyes Magos?

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