Reyes por un día

Vista exterior y de una de las salas del palacio holandés de Soestdijk. / efe
Vista exterior y de una de las salas del palacio holandés de Soestdijk. / efe

El Gobierno holandés vende el palacio de Soestdijk, residencia real desde el siglo XVII, que reabrirá sus puertas como hotel de lujo

GERARDO ELORRIAGA

Los aristócratas ingleses fueron los primeros que hicieron cuentas y, con harto dolor de corazón, se desprendieron de aquellas mansiones rurales a las que entraban tras pasar revista a la servidumbre, desplegada a lo largo de la escalinata para la ocasión. Hace unos meses, el Gobierno holandés reconoció que hay palacios reales que son una ruina y sacó el de Soestdijk a la venta. La que fuera vivienda de la reina Juliana, y durante tres siglos una de las cuatro residencias oficiales de la corona de los Países Bajos, será pronto un hotel de lujo.

Deshabitado desde la muerte del príncipe consorte Bernardo en 2004, el Gobierno desestimó la rehabilitación del vasto complejo y optó por subastarlo. El proyecto Made by Holland, impulsado por un grupo empresarial local, ganó la puja por 1,7 millones y quiere insuflar nueva vida a las alcobas, aunque la iniciativa va más allá. Comprende la construcción de 65 viviendas en el entorno del antiguo cuartel de Policía cercano, la puesta en marcha una sala de exposiciones y la conversión del bosque adyacente en jardín público.

Construido por un alcalde de Ámsterdam en el siglo XVII, Soestdijk está ligado a la memoria de la reina Juliana, abuela del actual monarca -Guillermo-, que lo habitó durante sesenta años. Aunque ella y su marido gozaron de una extraordinaria popularidad, varios escándalos perturbaron su proyección pública. El más grave se produjo en 1976 con el reconocimiento de que Lockheed había sobornado al príncipe consorte para que influyera en la compra por Holanda de aviones de combate.

La residencia fue habitada por la abuela del actual monarca y su marido durante setenta años

En cualquier caso, la pérdida de esta residencia no perturbará en demasía el descanso de la Casa de Orange. Además de estar considerada la cuarta monarquía de Europa por su riqueza particular -más de 150 millones de euros-, dispone del mayor presupuesto del continente -unos 35 millones anuales- y otras fincas para el asueto.

Los actuales reyes Guillermo y Máxima poseen una propiedad en la costa griega, con puerto propio, que les garantiza unas apacibles vacaciones, mucho más soleadas que las que se puede gozar en la costa del Mar del Norte, barrida por temporales incluso en pleno agosto.

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