¿Por qué olemos mal?

El sudor es necesario para mantener una temperatura corporal estable, aunque el hedor proviene de otras glándulas

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El olor corporal, algo tan inevitable como molesto y que muchos tratan de evitar con múltiples productos de cosmética y remedios de distinta naturaleza. El sudor nos acompaña allá donde vayamos y en cada movimiento que hagamos, puesto que es necesario para el correcto funcionamiento del organismo. Pero no es el sudor lo que nos molesta, sino el mal olor con el que muchas veces viene acompañado y del que muchos no saben con exactitud a qué se debe.

Si bien algunos científicos apuntan a que la cantidad de sudor y el olor que este desprenda depende de la genética, no hay que olvidar que nuestro cuerpo es una máquina compleja en la que se producen constantes reacciones que producen el llamado olor corporal y que son necesarias para vivir.

El sudor nace en las las glándulas écrinas, presentes en todo el cuerpo y cuya función es necesaria para mantener la temperatura del cuerpo constante mediante la expulsión de agua con una pequeña cantidad de deshechos. De hecho son otras, las glándulas apocrinas, las responsables del mal olor que va asociado al sudor pero que en realidad proviene directamente de una serie de proteínas que generan y expulsan estas glándulas.

Así pues, los cosméticos destinados a frenar el mal olor no hacen más que ocultarlo, puesto que el organismo y sus glándulas están en contínuo funcionamiento por lo que no existe una solución definitiva al mal olor y, por el bien de nuestra salud, tampoco debería haberla.

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