Ocho mitos o creencias populares que son mentira

Ocho mitos o creencias populares que son mentira

Posibles explicaciones a algunos de ellos pueden hallarse en la historia o la mitología, pero no son más que meras leyendas urbanas muchas veces propagadas por la industria del cine o la televisión

LAS PROVINCIAS
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Los mitos o creencias populares viajan a través del boca oído, en ocasiones durante generaciones. Pero, ¿son todos ellos verdad? La explicación a algunos de ellos puede hallarse en la historia, pero la mayoría de ellos no son más que meras leyendas urbanas. Estos son algunos de los más extendidos que en realidad no son ciertos.

«Los peces tienen una memoria de 3 segundos»

Este es un mito muy popular y que mucha gente acepta como cierto. Pero tener una capacidad de memoria tan limitada sería de lo más cruel, y la verdad es que cuentan con una memoria saludable de cerca de 3 meses.

«Napoleón era muy bajito»

Se dice que Napoleón, uno de los conquistadores más grandes del mundo, era de baja estatura. Si bien es cierto que no era el hombre más alto del mundo, medía 1,70 metros, una altura decente para un hombre hoy en día y muy superior a la media de los franceses en aquella época.

«Los murciélagos son ciegos»

Se suele decir que los murciélagos no pueden ver. Probablemente esto se deba a que estos asombrosos animales poseen la capacidad de ecolocalización, lo que les permite ver en perfectas condiciones por la noche y en lugares de escasa luminosidad. Sin embargo, no solo no son ciegos, sino que pueden ver bastante bien.

«Afeitarse recurrentemente hace que la barba sea más poblada»

Es una creencia común entre los hombres con vello facial escaso. Se dice que el afeitado ayuda a que salga más barba, y que por tanto cuando más la afeites más barba tendrás. Pero la vedad es que no se trata más que de una ilusión, ya que al afeitarlo, el pelo de la barba simplemente parece más grueso porque ya no está afilado. Lo mismo ocurre con el vello corporal de las mujeres: no saldrá más por mucho que lo eliminen con cuchilla, simplemente parecerá más grueso.

«No se debe despertar a un sonámbulo»

Otra creencia popular reza que nunca se debe despertar a una persona sonámbula puesto que podría ser muy peligroso para su salud, y hasta podría morir. Pero lo realmente peligroso podría resultar dejar a una persona dormida andar por ahí a sus anchas, ya que podría lastimarse. No es cierto que al despertar a un sonámbulo estemos poniendo en riesgo su salud, aunque sí que es posible que se encuentren confusos al ser despertados.

«Un policía secreta debe revelar su identidad si un ciudadano les pregunta»

Nada más lejos de la realidad. Si un policía encubierto tuviera que admitir que lo es cuando le preguntara cualquiera, las misiones encubiertas no tendrían sentido. Este mito ha sido expandido por las series y programas de televisión.

«Satanás gobierna en el infierno»

Este es otro mito popular que se ha expandido, llegando a miles de personas que creen que es cierto. Pero la verdad es que en ninguna parte de la Biblia se especifica que Satanás o Lucifer sea el gobernante supremo del infierno, y el texto solo lo reconoce como un ángel caído. Esta creencia podría provenir de una intención social de equilibrar las fuerzas del bien y del mal en el mundo, o bien de una asimilación a dioses de otras creencias, como los romanos o los griegos.

«Los vikingos llevaban cuernos en sus cascos»

Aunque hay que reconocer que los cuernos en los cascos les dan un aire totalmente salvaje, no es más que una representación. A los vikingos se los suele representar como bárbaros sedientos de sangre, los cuernos son un añadido que llego de la mano del pintor sueco Gustaf Malmström, que quiso definirlos como seres casi endemoniados. Para ello les aplicó estos cuernos en sus cascos por primera vez en 1820 para el poema épico 'La saga de Frithiof'. La industria del cine y otras expresiones de la cultura popular han contribuido a difundir dicho estereotipo irreal pues, además de que los cascos con cuernos no eran prácticos en la lucha, no hay constancia de su uso por los vikingos.

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