Los obispos chilenos presentan su renuncia en bloque por el escándalo de abusos sexuales

El obispo chileno Luis Fernando Ramos Perez./Max Rossi (Reuters)
El obispo chileno Luis Fernando Ramos Perez. / Max Rossi (Reuters)

Ponen sus cargos a disposición del papa Francisco tras los escándalos de abusos sexuales cometidos por religiosos en su país

DARÍO MENORCiudad del Vaticano

La pelota está ahora en el tejado del Papa. A Jorge Mario Bergoglio le toca decidir qué cabezas va a cortar en el episcopado chileno después de que todos sus miembros pusieran sus cargos en sus manos para que «decida libremente» con respecto a cada uno de ellos. Lo han reconocido este viernes en una declaración el obispo auxiliar de Santiago y secretario general de la Conferencia Episcopal de Chile, Fernando Ramos, y el obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González, una vez concluidos los tres días de reuniones con el Pontífice para analizar la grave crisis que vive la Iglesia del país austral por el escándalo de abusos sexuales a menores cometidos por eclesiásticos. La renuncia la presentaron por escrito los 34 prelados que participaron en estos encuentros en el Vaticano.

Es probable que haya al menos cuatro obispos que dejen su cargo. Uno de ellos es Juan Barros, obispo de Osorno, al que acusan de encubrimiento las víctimas del sacerdote pederasta Fernando Karadima. También podrían ser fulminados otros tres prelados que formaban parte de la camarilla de este eclesiástico que tuvo una gran influencia en la Iglesia y la sociedad chilena. Habrá que ver qué pasa con el cardenal Francisco Javier Errázuriz, que según las víctimas también actuó con negligencia en el trato del 'caso Karadima'. Uno de los supervivientes de abusos incluso ha pedido su ingreso en prisión, algo que no es posible porque estos delitos ya han prescrito según la legislación chilena.

El cese de los obispos encubridores es la medida inmediata que esperan los fieles, pero no será la única que tome el Papa. En una carta reservada a los prelados cuyo contenido fue desvelado por el canal Tele 13, Francisco dice que «sería irresponsable» no ir más allá para «buscar las raíces y las estructuras que permitieron que los abusos y el encubrimiento se sucedieran y se perpetuasen durante décadas». En esa dura misiva, el Papa acusa a los obispos de mesianismo, elitismo y clericalismo y lamenta las «gravísimas negligencias» cometidas a la hora de proteger a los niños.

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