Emilio Calatayud: «A los niños se les habla de derechos y no de deberes»

ALFREDO AGUILAR
A quemarropa

El juez de menores más famoso de España alerta de los peligros del verano para las relaciones familiares. Mientras se recupera de un cáncer, escapa a Sierra Nevada para evitar el calor

INÉS GALLASTEGUI

Célebre por sus originales sentencias, hace unos días el decano de los jueces de menores de España condenó a un raterillo que robó en una peluquería a aprobar un curso de estilismo y a cortarle el pelo como examen final. Quedó muy profesional. A través de sus libros y su blog, Emilio Calatayud (Ciudad Real, 1955) es un gurú de la educación con sentido común.

- En estos 37 años como juez, ¿qué ha cambiado más: los menores, sus padres, los delitos...?

- Todo. Los padres han dejado de ser padres, a los niños se les habla de derechos y no de deberes, la escuela ha perdido autoridad... Con las nuevas tecnologías han surgido nuevos delitos y, gracias a Dios, entre comillas, se han equiparado las clases sociales: ya no llegan al juzgado solo chavales de ambientes marginales. Ahora hay de todo.

- ¿Qué tipo de casos llegan en verano a los juzgados de menores?

- Llegan muchos casos de violencia familiar -hijos que pegan a sus padres-, pero como todo el año; agresiones entre chavales, robos...

- En su blog ha publicado varias entradas bajo el epígrafe '¡Cuidado, vacaciones!'. ¿Son peligrosas para las relaciones familiares?

- Son peligrosas para las relaciones entre padres e hijos y para las relaciones matrimoniales, porque se convive más tiempo. Es una época bonita pero complicada.

- Pese a todo, apuesta por el veraneo en familia. ¿Y si los adolescentes no quieren?

- Mientras sean menores, hay que obligarles. Los tiempos han cambiado. En mi época yo me pegaba dos meses de vacaciones con mis hermanos y mis padres; hoy las familias no pueden permitirse un mes, pero por estar una semana juntos no pasa nada. Todos tienen que ceder: los padres para que los niños estén con sus amigos y los niños, para estar con los padres. Y hay que aguantar a los niños enganchados con los móviles. Yo recomendaría unas vacaciones sin móvil o, al menos, con un horario.

- Está radicalmente en contra de que los adolescentes se queden en casa, de Rodríguez, mientras el resto de la familia se marcha.

- O con los padres o nada. Cuando seas padre, comerás carne.

- ¿Cómo fue su propia experiencia como padre?

- Nosotros teníamos un sitio fijo de toda la vida, las Lagunas de Ruidera. Pero cuando mis hijos eran adolescentes hicimos cinco viajes de una semana con autocaravana y fue una experiencia muy bonita; todavía se acuerdan de eso. Eso de no tener televisión y estar en un espacio reducido durante 24 horas al día...

- Advierte de los riesgos de las parejas divorciadas.

- Muchos padres separados no se ponen de acuerdo en la educación de los hijos y generalmente el que tiene la custodia es el que establece normas y controles, el malo de la película. Cuando los niños son mayorcitos, juegan con sus padres y se van con uno o con otro para conseguir hacer lo que les da la gana. Es bueno poner unas normas iguales con uno y con otro.

- Las vacaciones son para relajarse. ¿Hay que relajar también las normas y los límites que se imponen a los chavales?

- La virtud siempre esta en el punto medio. Hay que divertirse, pero dentro de un orden. Es importante llevar un horario más o menos familiar: a veces los hijos viven de noche y los padres, de día.

Al fresco

- Está en tratamiento por un tumor de próstata y no le importa hacerlo público. ¿Los enfermos de cáncer deben 'salir del armario', evitar el secretismo en torno a la enfermedad?

- Yo creo que sí. Lo mismo que decimos lo felices que somos, no pasa nada por decir que tienes una enfermedad. Hay que compartir lo bueno y lo malo. Por los demás y por uno mismo.

- En verano, ¿playa o montaña?

- Soy muy catetico y la playa solo me gusta en invierno. En verano me voy a Pradollano, a la estación de Sierra Nevada: ando mucho, nado un poco y a las ocho de la tarde me tomo una cerveza, pero ya 'tapaíco'. Eso da gusto. Desde que me dieron la braquiterapia para el cáncer, el calor me afecta mucho.

- ¿Es buen nadador?

- En mi época competía y bajé del minuto en los 100 metros libres, pero a los 18 años tuve que dejarlo. Me exigían más entrenamiento y mi padre me dijo: 'O nadas o estudias'.

- ¿Desconecta en vacaciones? ¿Qué hace si ve a un menor comportarse mal en la calle?

- Nunca desconectas del todo. Alguna vez les he dicho a unos chavales que tengan cuidado, que se pueden hacer daño, pero procuro no meterme. Hoy en día le llamas la atención a un chaval y lo mismo te agrede. O te sacuden sus padres. Gracias a Dios, voy a sitios poco frecuentados.

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