Vive una pesadilla desde que alquiló su estudio en París por Airbnb

Cuando el inquilino abandonó el apartamento, la propietaria encontró los muebles destrozados, basura y orina por todas partes, y hasta excrementos en bolsas bajo la cama

C. BENLLOCH

Laurie S. -así se identifica la protagonista de esta historia- alquiló este verano su pequeño apartamento ubicado en París a través de la popular plataforma Airbnb. No era algo inusual, puesto que la parisina suele alquilar el estudio, que es su residencia habitual, desde hace ya dos años cuando se ausenta, ya sea por motivos de trabajo o por vacaciones. Nunca había tenido ningún problema. Pero esta vez fue diferente.

La pesadilla comienza cuando Laurie S. decide alquilar el apartamento a un usuario de Airbnb. Tiene buenos comentarios en su perfil, y parece fiable. Tras una serie de contactos acuerdan el alquiler del estudio para un mes: desde el 22 de julio hasta el 20 agosto, y establecen un lugar para la entrega de llaves. Todo parece ir bien.

Finalizado el tiempo acordado, y al estar ella ausente, era una amiga la que debía acercarse a recuperar las llaves del apartamento. Pero lo que parecía una tarea sencilla no ocurrió como se esperaba. "Solicitó una prolongación de la estancia, que yo rechacé", cuenta. Pero el hombre, al parecer de nacionalidad canadiense, no abandonó el estudio. Ante tal situación, Laurie S. le comunicó a su amiga que era mejor que no se arriesgara a volver al apartamento, y se puso inmediatamente en contacto con la plataforma de alquiler en la noche del 21 al 22 de agosto. No recibiría respuesta hasta el 31 de agosto.

Cuando el inquilino finalmente abandonó el lugar el 28 de agosto, una semana más tarde de lo acordado, Laurie S. pudo por fin volver a entrar en su casa. Pero lo que encontró la dejó estupefacta. Además de los muebles destrozados, encontró botellas de alcohol por todas partes y pastillas antidepresivas por el suelo. Pero eso no fue todo: también había rastros de sangre, orina en la cama y en el parquet, que se había hinchado, y hasta excrementos en bolsas bajo la cama. Llamó a la policía, que recogió pruebas y se hizo cargo de la investigación.

Laurie S. terminó publicando a través de las redes sociales lo sucedido para "presionar" a Airbnb a darle una respuesta rápidamente. Y parece que funcionó, puesto que se comprometieron a enviar a un representante de la empresa para que evaluara los daños, que acudió al apartamento el pasado lunes 4 de septiembre.

La afectada hace hincapié en que no ha querido manchar la imagen de la plataforma, únicamente quería llamar la atención para que solucionaran su grave problema. También insiste en que no ha pedido ayuda ni dinero a través de la red, y alerta de que ya han surgido algunos perfiles falsos haciéndose pasar por ella que solicitan donaciones supuestamente para reparar el apartamento.

Según publican varios medios de comunicación franceses que han contactado con responsables de la plataforma en Francia, desde Airbnb explican que la empresa aplica una política de "tolerancia cero" ante este tipo de comportamientos, y aseguran que el inquilino ha sido expulsado de la plataforma.

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