5 mentiras que te contaron tus padres y tu creíste sin dudarlo

Los progenitores se aprovechan de la inocencia y la confianza de los niños para evitar tener que pelear con determinadas actitudes infantiles

LAS PROVINCIAS

Los niños creen muchas veces a ciegas lo que les dicen sus padres. Y los progenitores, aprovechando esa inocencia y confianza, nos dicen a veces algunas pequeñas "mentiras" para evitarse tener que pelear con ciertas actitudes infantiles. Estas son algunas de las mentiras que probablemente te dijeron alguna vez tus padres, y que seguramente tú creíste a pies juntillas cuando eras pequeño:

  • 1

Si mientes se te pondrán las orejas rojas o te crecerá la nariz

Aunque lo de la nariz a lo Pinocho es más difícil de creer, lo cierto es que muchos niños creen durante años que al mentir las orejas se tornan rojas. Obviamente las orejas no se ponen rojas cuando mentimos, aunque es posible que ocurra cuando nos ponemos nerviosos, debido a que el cuerpo se recalienta y las orejas intervienen en la regulación térmica.

  • 2

Si te pones tan cerca de la tele necesitarás gafas

No está demostrado que la miopía en los niños esté relacionada con el visionado de la televisión. La ciencia se inclina más a pensar que se trata de una cuestión genética.

  • 3

No te crujas los dedos o tendrás artrosis de mayor

Lo que suena cuando crujimos los dedos es el aire entre los huesos y no los propios huesos, por lo que no está relacionado con problemas de salud de ese tipo.

  • 4

Si te cortas el pelo te crecerá más rápido

Hay varios factores que pueden influir en la velocidad de crecimiento del cabello, como las hormonas, aunque cortarlo no es una de ellas. Puede dar la sensación de que crece más rápido porque al sanearlo se rompe menos y parecerá más largo, pero no crecerá a mayor velocidad.

  • 5

No te puedes bañar sin haber cumplido dos horas de digestión

Los cortes de digestión se producen por los cambios bruscos de temperatura corporal, por lo que podría ocurrir al entrar en el agua si ésta estuviera muy fría. Pero podemos entrar al agua después de comer sin correr peligro siempre que entremos poco a poco, y no de golpe.

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