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El 'Grupo de élite Antirratas' amputa las manos a siete ladrones

El 'Grupo de élite Antirratas' amputa las manos a siete ladrones.
El 'Grupo de élite Antirratas' amputa las manos a siete ladrones. / efe
  • México se ha convertido en los últimos meses en el escenario de múltiples asesinatos

México se ha convertido en los últimos meses en un escenario de sangre y violencia. Así lo demuestran los dos hechos más recientes: el asesinato de un juez a plena luz del día o la amputación de las manos de siete ladrones.

Dos sacerdotes, un periodista y seis soldados de un convoy del Ejército también se suman a la larga lista de asesinatos en los últimos meses. Además, 10 cadáveres aparecieron flotando en un río del Lago Chalapa y la policía encontró los cuerpos descuartizados de una mujer de 52 años y una estudiante de 19 en una maleta.

Pero éstas no son los únicos. México parece estar sumido en una gran psicosis ciudadana y que afecta a la descomposición social. "Esto parece la parábola del sapo en la cubeta de agua: empieza a hervir y no se da cuenta de que se está cociendo; estamos dentro de algo que se está descomponiendo", ha declarado el experto Roy Campos, presidente de la firma de opinión pública Consulta Mitofsky a la agencia EFE.

Es importante destacar el caso de María Villar Galaz, que despertó un fuerte revuelo por ser la sobrina del presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar.

Horror en México

Unos desconocidos que se autodenominaron "Grupo de élite Antirratas" amputaron las manos a siete presuntos ladrones. Las imágenes de los agredidos tirados en las calles de la ciudad han sorprendido a la población que se ha hecho eco de la peligrosidad de las calles.

Uno de los agredidos fue encontrado muerto junto a un cartel con un mensaje escrito a mano: "Esto nos pasó por rateros".

Las manos fueron seccionadas a la altura de las muñeca con machetes. Además de las heridas por la amputación, que fueron cubiertas con plástico, las víctimas tenían la palabra "rata" pintada en diversas partes del cuerpo.

"Tenemos un problema de descomposición política y social" por "casos de corrupción que no son atendidos, lo que lleva a que la gente esté enojada y quiera hacer justicia por propia mano", afirma a María Elena Morera, activista de la organización civil Causa en Común, que promueve la reconciliación entre policía y sociedad.

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