La mujer asesinada ayer por su marido era una activista colombiana refugiada en Murcia

Investigadores de la Policía Nacional realizan pesquisas junto al cadáver de la mujer, ayer, en el jardín comunitario del inmueble./ VICENTE VICÉNS / AGM
Investigadores de la Policía Nacional realizan pesquisas junto al cadáver de la mujer, ayer, en el jardín comunitario del inmueble. / VICENTE VICÉNS / AGM

La víctima, 39 años, acudió el martes al Equipo de Atención a la Violencia de Género para pedir información sobre el divorcio

DANIEL VIDALMurcia

Doris Valenzuela, una refugiada colombiana de 39 años y madre de tres hijos, fue asesinada en la tarde de ayer a cuchilladas en el barrio murciano de La Fama, presuntamente a manos de su pareja, también colombiano y de 46 años. El hombre, cuya identidad no ha trascendido, fue detenido poco después cuando trataba de huir por las calles de la ciudad, aunque el despliegue de los agentes de la Policía Local y de la Policía Nacional logró darle caza en la avenida Primero de Mayo, muy cerca del lugar del suceso, y tan solo unos minutos después de cometerse el crimen.

Varias llamadas de vecinos alertaron al 112 poco antes de las cuatro de la tarde de los fuertes gritos que salían del interior de un bloque de pisos en la calle Puerta de Orihuela, donde la mujer llevaba viviendo con sus hijos poco más de dos meses. Y donde acabó encontrando la muerte. Los gritos derivados de «una discusión», de hecho, no solo sobresaltaron a los muchos vecinos, que se acabaron agolpando en torno al número ocho de la calle, sino también a los alumnos de una academia contigua al edificio que, sin imaginarse lo que estaba ocurriendo, y mucho menos lo que estaba a punto de suceder, cerraron las ventanas para «poder seguir dando clase». Antes de eso, nadie había escuchado nada en el primer piso del número 8. Ninguna discusión previa. «Y eso que aquí se oyen hasta los estornudos», definía el concejal y portavoz de Cambiemos Murcia en el Ayuntamiento, Ignacio Tornel, también vecino del inmueble.

Doris estaba amenazada en su país, donde asesinaron a dos de sus hijos pequeños

Amenazada de muerte

Prácticamente nadie en ese momento conocía la truculenta historia de la mujer, que había llegado a principios de año a Murcia procedente de Canarias gracias a un programa de acogida de refugiados de Cruz Roja. Miembro de las Comunidades Construyendo Paz en el Territorio (Conpaz), una red de organizaciones indígenas que defiende propuestas de justicia social y ambiental, Doris estaba amenazada de muerte por negarse a abandonar sus tierras, en las que se ejecutan varios megaproyectos. «Nos obligan a desplazamientos forzados para quedarse con nuestras propiedades y, si no nos vamos, los paramilitares nos asesinan y violan a nuestras hijas», aseguró en su día en una entrevista con 'La Palma Ahora', isla en la que estuvo residiendo varios meses antes de recalar en la Región. De hecho, la vida de Doris ya venía marcada por la tragedia cuando ayer terminaron por quitársela. «Mi niño de nueve meses, al que tenía en los brazos, recibió una bala que iba para mí y tuve que depositar su cuerpo en una fosa común y salir huyendo porque querían matar a toda mi familia. Pero los asesinos sacaron a mi bebé de la fosa y lo botaron al río, así que no pude darle sepultura», relataba con resignación en la misma entrevista. También murió otro de sus hijos, de 17 años: «Lo cogieron los paramilitares y se lo llevaron cargado en los hombros a una casa; me avisaron de que estaba en el hospital y, cuando llegué, al momento murió», aseguraba Doris Valenzuela hace poco menos de un año: «Me han pasado tantas cosas que todo esto lo llego a ver con normalidad».

Mientras vecinos y curiosos comentaban el suceso en la calle, el cuerpo sin vida de Doris seguía tendido en el suelo, cubierto por una sábana blanca y empapado por un enorme charco de sangre justo al lado de la puerta de acceso al jardín comunitario de la vivienda, donde la mujer acabó desplomándose tras recibir varias cuchilladas. De hecho, fue un vecino del inmueble el que encontró aún con vida a Doris al salir por esa misma puerta. Pese a todo, el personal médico del Servicio Murciano de Salud desplazado hasta el lugar solo pudo certificar su muerte.

Al parecer, el presunto homicida utilizó un cuchillo de cocina de grandes dimensiones para cometer el crimen, que después trató de esconder en su huida, pero que los agentes pudieron encontrarlo sin dificultad gracias a las indicaciones de algunos testigos.

Todo ello sucedió, según las primeras informaciones, en presencia de los tres hijos de la pareja, uno de ellos un bebé de pocos meses de vida, que se encontraban en el interior de la vivienda cuando el hombre acabó presuntamente con la vida de Doris Valenzuela. Otra de las hijas, de 25 años y que vino hace poco de Colombia, tuvo que ser atendida por una crisis de ansiedad por el equipo de psicólogos que también se desplazó hasta el lugar del suceso. El resto de familiares de la víctima, presentes en la vivienda en el momento del suceso, abandonaron el barrio en vehículos policiales, protegidos por los agentes y los sanitarios, y cubiertos por mantas térmicas que difícilmente iban a aportar algo de calor a un momento tan funesto.

Quería separarse

Según confirmó ayer el Ayuntamiento de Murcia, Doris había acudido el martes al Equipo Municipal de Atención a la Violencia de Género «orientada y acompañada por una profesional de Cruz Roja» para solicitar información sobre el divorcio. Así lo aseguró la concejal de Derechos Sociales del Consistorio murciano, Conchita Ruiz, quien precisó que la mujer «en ningún momento manifestó ser víctima de malos tratos». Así pues, el equipo le proporcionó, como se hace en estos casos, «información y asesoramiento sobre el divorcio». Fuentes de la investigación no pudieron asegurar si constaban denuncias previas por violencia de género porque «la investigación está abierta». La juez de guardia, según fuentes policiales, decretó el secreto del sumario.

El detenido, que fue conducido a Comisaría, pasará en las próximas horas a disposición judicial como presunto autor del crimen, que los investigadores enmarcan desde el principio en un nuevo caso de violencia de género, aunque no se descartan otras hipótesis.Esta sería la primera víctima mortal por violencia de género en la Región en lo que va de año, y la novena en todo el territorio nacional.

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