Muere el padre José María Salaverri, exdirector del colegio El Pilar de Valencia

Muere el padre José María Salaverri, exdirector del colegio El Pilar de Valencia

Fue sacerdote marianista, profesor durante muchos años y llegó a ser el superior general de la Compañía de María

LAS PROVINCIAS
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Anoche falleció José María Salaverri, sacerdote Marianista y durante muchos años profesor y director del colegio Nuestra Señora del Pilar de Valencia. Mañana sábado a las 16 horas se celebrará una misa en la capilla del colegio El Pilar de Valencia y el entierro será a las 17.30 horas en el cementerio de Benimaclet.

José María Salaverri nació en Vitoria (Álava) el 25 de marzo de 1926 y eRA religioso marianista desde 1944. Era licenciado en Filosofía por la Universidad de Madrid y en Teología por la Universidad de Friburgo (Suiza), donde fue ordenado sacerdote el 18 de julio de 1954.

Con 31 años, en 1957, fue nombrado director del Pilar de Valencia, donde estuvo durante 6 años como director (hasta 1963) y posteriormente los últimos 26 años de su vida, tras haber sido superior general de la Compañía de María.

Ha sido director de varios colegios, maestro de novicios, provincial y superior general de la Compañía de María (Marianistas). Ha escrito una veintena de libros, sobre todo biografías, de las que destacan “Santiago Gapp. Pasión por la verdad frente al nazismo” (PPC), “Domingo Lázaro (1877-1935). Un educador entre dos grandes crisis de España” (PPC) y “Balduino, el rey que supo amar” (Edibesa).

Salaverri era el promotor de la causa de beatificación del Venerable Faustino Pérez-Manglano (1946-1963), y autor de su biografía, “Tal vez me hable Dios” (PPC), que ha sido traducida a siete idiomas.

Una vida entregada a María

Nacido en Vitoria en 1926, Salaverri contaba que su familia vivía en París, pero sus padres quisieron que sus hijos nacieron en España. Según él mismo relataba, a'' los 8 años ya quería ser sacerdote: nunca lo dudé. Fue Hitler quien me hizo marianista. No los conocía. El 2 de septiembre 1939 estalla la Guerra Mundial, estando de vacaciones en Vitoria. Mi madre y hermanos quedamos allí y mi padre volvió a Francia. Me mandaron al Colegio Santa María (Marianistas). Al terminar el bachillerato me fui al noviciado de Elorrio.

Al poco tiempo de empezar mi noviciado, en noviembre de 1943, al pensar en su futuro, empezó a darle vueltas: ''¿Seré capaz de ser un buen profesor? ¿Un sacerdote que merezca la pena?'' Tenía 17 años, era bastante tímido, tenía un defecto de dicción, herencia de sus años franceses… ''Un día descubrí una frase del padre Chaminade: “Somos de una forma especial los auxiliares y los instrumentos de la Santísima Virgen… en la obra de la santificación del prójimo”.

Fue una luz. ‘Ahí está la solución’, se dijo. ''Hice una novena a la Virgen para ponerme en sus manos. La terminé el 3 de diciembre. Lo recuerdo pues era la fiesta de san Francisco Javier que tanto admirábamos. Ese día hice un “pacto”, un “contrato”, con la Virgen. No lo puse por escrito, pero más o menos era así: “Mira, Virgen María, como voy a ser tu instrumento, te pido que lo manejes tú, que no me salga de tus manos. Me comprometo a hacer todo lo posible para que el instrumento sea bueno, aprovechando los talentos que tu Hijo me haya dado. Si las cosas salen bien, el mérito será tuyo, no mío. Si sale mal, pues paciencia y a ver donde está el fallo, pero sin desanimarme.” Pensándolo bien ¿no es eso un aspecto concreto del “Haced lo que Él os diga” y de la alianza con María de Chaminade? En ese momento no me daba cuenta'', continuaba explicando. Descanse en Paz.

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