Meghan, una chica valiente

Cuando tenía 11 años, Markle escribió una carta a Hillary Clinton denunciando un anuncio sexista. / afp
Cuando tenía 11 años, Markle escribió una carta a Hillary Clinton denunciando un anuncio sexista. / afp

IRMA CUESTA

Si la bisabuela del joven príncipe Enrique, Elizabeth Bowes-Lyon, levantara la cabeza, es posible que volviera a caer fulminada con la noticia. Es verdad que, antes de morir, la reina madre británica tuvo que ver cómo su nieto Carlos y su mujer, la princesa Diana, aireaban en público sus penas de alcoba, pero es difícil que pudiera imaginar que un aspirante al trono, aunque sea en quinta posición, fuera a casarse con una chica que, además de mestiza, es norteamericana, divorciada y actriz. Los más benévolos aseguran que Meghan Markle (Los Ángeles, 1981), la joven que le ha robado el corazón al hijo pequeño de la princesa Diana, se habría ganado su afecto porque la chica, guapa a rabiar, ha convertido al antaño rebelde príncipe en un tipo feliz.

A Meghan (que en realidad se llama Rachel, como la abogada que interpreta en 'Suits') le inocularon el amor por los escenarios cuando, siendo muy pequeña, acompañaba a su padre, director de fotografía, al 'set' del programa de televisión estadounidense 'Married ... with Children'. Aún así, la hija de Doria Radlan, afroamericana psicoterapeuta e instructora de yoga de clase media-baja, y de Thomas W. Markle, norteamericano con sangre neerlandesa e irlandesa, tuvo que pasar por la universidad y diplomarse en Comunicación y Relaciones Internacionales en la Northwestern University antes de ganarse la vida como actriz. Aseguran que fue el azar el que quiso que un cazatalentos la descubriera en una fiesta cuando trabajaba como calígrafa independiente. Luego llegarían pequeños papeles hasta que los responsables de la laureada 'Suits', la serie de Netflix que cuenta las peripecias de un agresivo bufete de abogados, la convirtieron en uno de su protagonistas principales. Pero no todo en su vida parece salido de un cuento de hadas. Además de sufrir la separación de sus padres, ha visto cómo su hermanastra Samantha amenazaba con escribir un libro contando todas las intimidades de la familia, y su exmarido, el productor Trevor Engelson, anunciaba un serial que, curiosamente, cuenta la historia de una joven plebeya que le roba el corazón a un príncipe. Estos sinsabores no han cambiado un ápice el carácter risueño de esta chica valiente, defensora de la igualdad de género, la justicia social y la comida sana, orgullosa de ser «medio blanca, medio negra».

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