Malos humos durante el Ramadán

'¿Por qué te molestas si tú ayunas y yo como?, dice la pancarta de un manifetante fumador.
'¿Por qué te molestas si tú ayunas y yo como?, dice la pancarta de un manifetante fumador. / AFP

Un tribunal tunecino condena a 30 días de prisión a un musulmán por fumar antes del fin de la abstinencia de comida, sexo y nicotina

GERARDO ELORRIAGA

Fumar perjudica la salud individual y colectiva, pero ninguna liga antitabaco había llegado al extremo del tribunal tunecino que ha condenado a 30 días de prisión a un individuo por encender un pitillo en un parque público. No se trata de ninguna medida radical en la lucha contra la adicción al tabaco, sino de una pena derivada de la comisión del delito de 'ultraje al pudor'. El acusado entrará en la cárcel por haber fumado en un espacio público durante los días de Ramadán. Este es un periodo de un mes sagrado que impone la abstinencia de comida, bebida, sexo y nicotina desde la salida del sol hasta su puesta.

La sanción no es un hecho aislado en el país magrebí que, como el resto de la comunidad musulmana, se ajustará a los imperativos del Ramadán el próximo sábado. Y eso, pese al clima de indignación que ha prendido entre muchos ciudadanos de fe islámica que no aprueban las penas de prisión por cuestiones de índole religiosa.

Hace una semana, cuatro personas fueron condenadas por 'exhibicionismo' al fumar e ingerir alimentos también en un parque y la policía arrestó a otros dos sujetos por el hecho de llevar una botella de vino vacía en el maletero del coche.

La policía también arrestó a dos sujetos por llevar una botella de vino vacía en el maletero del coche

La represión es jurídicamente cuestionable por la falta de una normativa específica contra los no practicantes y contrasta con la atmósfera permisiva del Estado política y socialmente más liberal del mundo árabe. Amnistía Internacional ya ha declarado que «no ajustarse a las costumbres religiosas y sociales no es un delito». Quienes consideran que la práctica del Ramadán constituye un hecho privado y no puede imponerse se han rebelado en las calles de Túnez. Decenas de seguidores del movimiento Mouch Bessif (No en contra de nuestra voluntad) se han manifestado para denunciar el creciente clima de intolerancia con pancartas y un desafiante pitillo entre los dedos.

Muchos ciudadanos creen que el Ramadán es un hecho privado y no debe imponerse

No se trata de la primera reacción ante la presión oficial. Hace cuatro años, una manifestación en la ciudad argelina de Tizi Ouzu también rechazó la coacción oficial con la celebración de un 'picnic'. Sin embargo, la presión se ha incrementado en países como Egipto donde, el pasado año, las autoridades islámicas publicaron una fatua que imponía el ayuno advirtiendo que la no observancia suponía un «atentado contra la sociedad».

La persecución contra los fumadores coincide también con una tendencia creciente a cerrar bares y restaurantes hasta el 'iftar', la comida nocturna que rompe la prohibición de ingesta. Curiosamente, muchos de esos establecimientos cuentan con una importante fuente de ingresos en su oferta de 'narguiles', las pipas de agua cuyo disfrute ha fomentado tradicionalmente la vida social al otro lado del Mediterráneo.

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