El lunes más triste

Puddles Pity Party se presenta en el Center Stage en Atlanta. / ERIK S. LESSER (EFE)

Un profesor de Cardiff y una empresa de viajes se inventaron el Blue Monday en 2005 para animar las ventas, pero los psicólogos desmontan esta teoría que, eso sí, se sustenta en variables sólidas

Fernando Miñana
FERNANDO MIÑANA

Hay campañas publicitarias que, sin un motivo muy evidente, dan en el centro de la diana. Seguro que ningún gurú del marketing pudo predecir que el encargo de Sky Travel seguiría coleando trece años después. El portal de viajes pagó en 2005 a un científico para que desarrollase una ecuación cuyo resultado final fuera el día más triste del año. Ese ejercicio de pseudociencia determinó, muy a su manera, que esa fecha era hoy, el tercer lunes de enero.

El hallazgo fue rápidamente etiquetado por los británicos como Blue Monday y más de una década después lo miramos con desdén pero seguimos dándole vueltas. Nadie le da mucha credibilidad, pero ahí sigue, aferrado al calendario, el día más triste del año según Cliff Arnall, un profesor de un centro adscrito a la Universidad de Cardiff, al sur de Gales, que es el autor de la controvertida fórmula matemática.

Los psicólogos se ríen cada año cuando constatan que sobrevive el fatídico lunes, pero lo gracioso del asunto es que el doctor Arnall también. El profesor galés se lo toma a guasa y hace un par de inviernos no tuvo reparo alguno en sumarse a una campaña de las Islas Canarias, etiquetada como #StopBlueMonday en las redes sociales, según la cual en cualquiera de los rincones privilegiados del archipiélago el tercer lunes del año no tiene nada de deprimente. Arnall contradijo su propia teoría sin ruborizarse.

Al final lo que quería Sky Travel no era poseer una teoría matemática preñada de rigor sino forzar un pretexto para decirle a sus clientes que la mejor forma de acabar con ese decaimiento era hacer un viaje. O sea, animar sus ventas en la temporada más baja.

La fórmula de Cliff Arnall no tiene ningún valor científico, pero toma varios factores que no parecen tan descabellados. Porque la crisis postnavideña, el fracaso de los propósitos de año nuevo, la meteorología o las deudas por tanto gasto sí que pueden influir en nuestro estado de ánimo. «Muchas de las variables utilizadas sí que nos afectan, pero la ecuación es arbitraria e incalculable», advierte Jaime del Corral, psiquiatra de la Clínica Nuestra Señora de La Paz, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.

«Muchas de las variables utilizadas sí que nos afectan, pero la ecuación es arbitraria e incalculable» Jaime del Corral, psiquiatra

Del Corral desnuda la solidez del Blue Monday y su enrevesada fórmula, pero avala determinados estados de ánimo que «cuando afectan mucho a las personas es lo que conocemos como reacciones al estrés». Eso sí, en ningún momento habla de depresión, un término que no debe usarse a la ligera. «Esto solo es válido para una pérdida de vitalidad muy anormal que no es la que padecen las personas que están tristes. Pero como ocurre con muchos términos psiquiátricos es muy proclive a incorporarse al lenguaje popular, con lo que se pierde su sentido inicial».

El día más feliz

Sí que hay un valor que es fácil de medir y señalar, según Del Corral, que desmonta la credibilidad de esta teoría. «El Blue Monday nunca es el día que más visitas recibes», sentencia. Aunque este psiquiatra de la Clínica Nuestra Señora de La Paz hace una pequeña concesión: «Es cierto que en esta época del año se produce un pico; leve, pero un pico». Y lo argumenta: «En esta época del año, justo cuando dejamos atrás la Navidad, se da una mezcla de causas: la vuelta a la actividad tras las vacaciones, sufrimos una sobrecarga de relaciones sociales, salimos de algunos conflictos familiares, falta de ejercicio, más consumo de alcohol y, en ocasiones, drogas, demasiada comida, propósitos incumplidos, hemos gastado más dinero del que podemos...».

Los propósitos de Año Nuevo son un clásico. Buenas intenciones que, al no cumplirse, pueden frustrar. Del Corral asegura que esta tendencia, como el Blue Monday, no tiene sentido que se impongan. «El hombre tiende a hacer balances coincidiendo con las efemérides, los nacimientos, las muertes... Al acabar el año también hacemos balance y los nuevos propósitos no se suelen cumplir porque no deberíamos hacer balance cuando lo marca el calendario. Esto provoca que hagamos uno bastante superficial y mal hecho».

Este experto en psiquiatría está a favor de recapitular de vez en cuando para hacer examen de conciencia y comprobar qué se hace bien y qué se hace mal. «Es bueno hacerlo de vez en cuando, pero no cuando lo marca el calendario», apostilla.

Tras el éxito, relativo, del Blue Monday, no tardó en incrustarse en el almanaque el Yellow Day. Vamos, el día más feliz del año. Otra fórmula matemática lo colocó en el tercer viernes de junio. Y a su favor empujaban los días más largos (y las noches más cortas), el buen tiempo, la proximidad de las vacaciones, el cobro (en algunos casos) de una paga extraordinaria y el inicio de la jornada intensiva en el trabajo que nos liberaba algunas horas por la tarde.

El Día del Padre se lo inventó Galerías Preciados

Un truco comercial

Al final la sospecha que acecha a todos estos días prefabricados es que siempre se encuentra un transfondo crematístico, un interés por confundir a la gente para que acabe comprando cuando no pensaba. Porque, en realidad, no hay fecha señalada que no vaya asociada a la compra de un regalo y por lo tanto a realizar un gasto. El Día del Padre se lo inventó Galerías Preciados -unos grandes almacenes que bajaron la persiana en 1995- con una agresiva campaña en los medios de comunicación en 1953. Y lo mismo sucede con el Día de la Madre, San Valentín o los Reyes Magos, a quienes, por arte de magia o por intereses comerciales, les ha surgido un competidor, Papá Noel.

Otras modas que han llegado a España del mundo anglosajón, como el Black Friday o el Ciber Monday, son pretextos inventados para que el consumidor encuentre otro argumento para gastar su dinero cuando, quizá, no lo necesitaba.

El correo electrónico de los periódicos recibe estos días un bombardeo de noticias relativas al Blue Monday con las propuestas más peregrinas y el tabloide ‘The Sun’, el más vendido del Reino Unido, ofrece a sus lectores una lista de películas para combatir el lunes más lúgubre. Títulos como ‘Antes de amanecer’, ‘Rocky’, ‘Mary Poppins’, ‘Cuando Harry encontró a Sally’ o la reciente ‘Coco’ parecen ideales para rescates del día más sombrío.

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