Lavar la pobreza

Cargaba a hombros una lavadora por los suburbios de Bogotá para alquilarla a sus vecinos por unos pesos. Jessica tiene ahora un taller de ropa y ha contado en la ONU cómo salir adelante gracias a los microcréditos

Jessica Hernández, a la izquierda, durante su intervención ante Naciones Unidas. / Efe
Jessica Hernández, a la izquierda, durante su intervención ante Naciones Unidas. / Efe
JAVIER GUILLENEA

Hay dos Jessicas últimamente. Una es Jessica Jones, la superheroína televisiva que trata de ocultar sus poderes para olvidar sus traumas. La otra es Jessica Hernández, la mujer que comenzó a superar los suyos con una lavadora al hombro. La primera es ficticia. La segunda es real y acaba de revelar en la ONU el origen de sus sorprendentes superpoderes.

Tiene 28 años, cuatro hijos a los que cuida ella sola, vive en una chabola de Soacha, un municipio del extrarradio de Bogotá, y carecía de ingresos hasta que tuvo una idea. Un día se le ocurrió que, ya que tenía una lavadora en casa, podría alquilarla a los vecinos del barrio que no contaban con una. El único problema de su iniciativa emprendedora era que solo disponía de su espalda como medio de transporte. Pero, por suerte para ella, la lavadora no era demasiado pesada. Se trataba de un aparato de plástico lo suficientemente ligero como para ser llevado en andas, pero lo bastante pesado como para que se notara.

Fue así como empezó el largo y duro viaje que la ha llevado hasta Nueva York, donde el pasado lunes explicó en una jornada sobre Desarrollo Sostenible celebrada en Naciones Unidas cómo se las ha apañado para salir adelante gracias a los microcréditos. El suyo es un cuento como el de la lechera, solo que en este caso ha salido bien. O, mejor dicho, está saliendo bien, porque aún no ha acabado.

Objetivos de desarrollo

Sistema bancario.
La inclusión financiera es uno de los objetivos de Desarrollo del Milenio que se ha marcado la ONU. Según el Banco Mundial, en la actualidad 2.000 millones de personas no tienen acceso al sistema bancario. Pese a ser elevada, esta cantidad es notablemente inferior a los 5.000 millones de hace tan solo unos años.
La diferencia.
Durante su intervención en la Conferencia de Desarrollo Sostenible de la ONU, Jessica Hernández explicó la diferencia entre una entidad de microcréditos y una de microfinanzas. Mientras la primera facilita pequeñas cantidades de dinero a muy bajo interés, la segunda ofrece además asesoramiento y educación financiera, y trabaja para que sus beneficiarios no se endeuden más.
35%

Según ONU Mujeres, en países como Perú o Panamá, donde trabaja la Fundación Microfinanzas BBVA (además de en Colombia, Chile y República Dominicana), el 35% de las madres solteras vive con menos del 50% de la renta media nacional. Además, en la región, por cada cien hombres de entre 25 y 34 años en extrema pobreza, hay 132 mujeres en esas condiciones.

Comenzó a alquilar su lavadora por 2.000 pesos la hora (algo más de medio euro) y 5.000 las tres horas, unos precios en los que venía incluido el transporte sobre sus cada vez más desgastados hombros. Su espalda sufría pero el negocio funcionaba, y en 2016 se animó a ampliarlo con un microcrédito que solicitó a Bancamanía, una entidad dependiente de la Fundación de Microfinanzas de BBVA. Los 500.000 pesos que le concedieron (unos 140 euros) le permitieron comprar varias lavadoras, que acabaron por castigar su espalda y provocarle una afección en los pulmones, pero no su determinación. Jessica Hernández quería un techo sin goteras para sus hijos y, sobre todo, un frigorífico para mantener fresca la comida. Por eso buscó una nueva fuente de ingresos.

Sacó adelante a sus hijos deslomándose por las calles. / R.C

Nuevo negocio

Con el primer microcrédito pagado pidió otro, esta vez de un millón de pesos, con los que abrió un taller de ropa infantil. Ahora mantiene el alquiler de lavadoras -aunque ya no a diario- y ofrece sus prendas a domicilio. Entre ambos negocios y lo que obtiene en la empresa para la que envasa fruta varias horas a la semana, llega al salario mínimo de Colombia: 781.000 pesos (223 euros). Con este dinero puede devolver los 116.000 pesos mensuales del crédito que debe, vive bajo un techo sin goteras en una casa con frigorífico y se ha matriculado para estudiar confección industrial.

La casa de Jessica Hernández sigue teniendo el piso de tierra y carece de agua corriente, pero ella ha visto cumplido el comienzo de sus sueños. Está pensando en ampliar su taller para dar empleo a unos vecinos e incluso en expandir su negocio textil a otras localidades. El lunes habló en la ONU sobre las microfinanzas que han cambiado su vida. «A veces cuando una tiene hijos tiene que aplazar las cosas, pero eso no quiere decir que tenga que dejar sus sueños a un lado». Palabra de Jessica.

Los poderes de Jessica Hernández

Según ONU Mujeres, en países como Perú o Panamá, donde trabaja la Fundación Microfinanzas BBVA (además de en Colombia, Chile y República Dominicana), el 35% de las madres solteras vive con menos del 50% de la renta media nacional. Además, en la región, por cada cien hombres de entre 25 y 34 años en extrema pobreza, hay 132 mujeres en esas condiciones.

Durante su intervención en la Conferencia de Desarrollo Sostenible de la ONU, Jessica Hernández explicó la diferencia entre una entidad de microcréditos y una de microfinanzas. Mientras la primera facilita pequeñas cantidades de dinero a muy bajo interés, la segunda ofrece además asesoramiento y educación financiera, y trabaja para que sus beneficiarios no se endeuden más.

La inclusión financiera es uno de los objetivos de Desarrollo del Milenio que se ha marcado la ONU. Según el Banco Mundial, en la actualidad 2.000 millones de personas no tienen acceso al sistema bancario. Pese a ser elevada, esta cantidad es notablemente inferior a los 5.000 millones de hace tan solo unos años.

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