La joven asesinada en Elda denunció en tres ocasiones a su expareja

Jóvenes pegan carteles de repulsa junto al lugar del crimen./VALLE DE ELDA
Jóvenes pegan carteles de repulsa junto al lugar del crimen. / VALLE DE ELDA

La víctima fallece en el hospital el mismo día en que el agresor, que ya fue condenado por lesionarla, debía ser juzgado por amenazas

J. A. MARRAHÍ

El mismo día en que esperaba justicia tras unas presuntas amenazas de su expareja, la vida de Jessy B. C. se esfumó ayer en plena juventud tras 24 horas aferrada la maquinaria de un hospital. Imanol C. S. debía haber sido juzgado por unas supuestas amenazas que ella denunció la semana pasada. Pero no hubo tiempo de más. El miércoles, el maltratador eludió la justicia desplegando la suya, la de las balas y la sangre. Tiroteando a su expareja ante su hijo de tres años, a las puertas de un colegio. Ella ya le había denunciado al menos en tres ocasiones e Imanol cumplió condena hace un año por lesionarla.

Su relación de seis años se empezó a truncar en 2014, coincidiendo con la llegada al mundo del menor. Al menos esa es la fecha en la que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) hace constar el primer antecedente judicial. Primer aviso conocido de un nuevo caso de violencia machista. Fue en septiembre. La víctima interpuso una denuncia contra su pareja, pero se negó a declarar contra Imanol. El asunto llegó a juicio y acabó absuelto.

La convivencia se reanudó y la violencia del eldense de 31 años emergió de nuevo. En enero de 2016, fue condenado por lesiones en el ámbito familiar. Fue un juicio de conformidad. Reconoció los hechos y se benefició de la reducción de un tercio en la pena solicitada por el fiscal. Acabó condenado a 40 días de trabajos en beneficio de la comunidad. Al mismo tiempo, el tribunal le prohibió tener armas durante dos años y fijó una orden de alejamiento de ocho meses respecto a Jessy.

En los meses siguientes, no hay constancia judicial de enfrentamiento en el seno de la pareja. Sobrevino la separación y se pactó un régimen de visitas del menor entre sus dos progenitores. Pero la semana pasada regresó la tensión y Jessy denunció a Imanol por un presunto delito de amenazas.

Ese mismo día, el instructor señaló el juicio para ayer. Además, como medida cautelar, fijó una orden de alejamiento que le impedía acercarse a la mujer a menos de 300 metros y comunicarse con ella hasta que hubiera una sentencia firme. El magistrado de Novelda dio así por atendida la petición de la víctima y de la Fiscalía. El TSJCV resalta que no solicitaron otras medidas cautelares pese a valorarse que el año pasado ya había sido condenado por lesiones.

El juzgado comunicó la medida a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y al Registro Central para la Protección de las Víctimas de Violencia Doméstica, entre otros organismos. Además, acordó medidas para que las entregas del niño entre sus padres enfrentados se produjeran a través de una tercera persona.

Pero Imanol no hizo caso de la orden judicial y contactó con la víctima. No lo hizo directamente, sino a través de terceras personas. Según fuentes policiales, esos contactos telefónicos se produjeron el pasado fin de semana y Jessy respondió con una nueva denuncia ante la Guardia Civil de Novelda. La Policía Nacional lo arrestó el martes y, según el TSJCV, ese mismo día fue puesto a disposición judicial. Fuentes policiales mantienen que esa comparecencia fue miércoles.

Llamadas sin amenaza

En esas llamadas, según la víctima, el denunciado no vertió amenazas contra ella. Teniendo en cuenta este factor, un juzgado de Elda acordó su libertad. Eso sí, quedó como investigado por quebrantar la medida cautelar. Y, naturalmente, con la orden de alejamiento en pleno vigor.

Pero no sirvió de nada. La última desobediencia de Imanol fue definitiva. El miércoles por la tarde mató a Jessy de cinco disparos y luego se quitó la vida. El juzgado ha abierto una causa por una tentativa de asesinato que ayer se tornó en crimen consumado. Es ya un mero trámite, pues con la muerte del autor se extingue su responsabilidad penal.

María Dolores Berenguer, alcaldesa de Monforte del Cid, conocía bien a Jessy. Habían estudiado juntas en el colegio público Jorge Juan. La edil se mostró muy crítica con quienes están llamados a proteger a las víctimas. «Las leyes no sirven. Me sorprende mucho que estuviera tan pronto en la calle». Definió al agresor como un «animal salvaje» al que «no podían dejar suelto».

La Generalitat anunció ayer que se revisarán los protocolos seguidos con la víctima para comprobar si ha habido fallos. El delegado del Gobierno en la Comunitat, Juan Carlos Moragues, pidió una «reflexión colectiva» para evitar fatales desenlaces como el de Elda.

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