Los 'intocables' toman el poder

El aspirante del partido en el poder y favorito.
El aspirante del partido en el poder y favorito. / n. seelam

Dos políticos dalit, la casta más baja, se disputan presidir la India

ICÍAR OCHOA DE OLANO

El país que está a punto de superar a China como la nación más poblada del mundo -roza ya los 1.330 millones de ciudadanos-, y a erigirse en la segunda economía del planeta, por detrás solo de Estados Unidos, cede los mandos de la nación a un dalit, el escalafón más bajo en la inmisericorde pirámide social de la India. Por primera vez, dos políticos pertenecientes a esa casta batallan por hacerse con la presidencia de la vasta república. Gane Ram Nath Kovind -lo que parece más probable, dado que cuenta con el respaldo del Partido Popular Indio (BJP), el del actual primer ministro Narendre Modi- o lo ha ga Meira Kumar, la aspirante designada por diecisiete partidos de la oposición, la India tendrá al frente a un 'intocable'.

Cerca de 5.000 diputados y legisladores han emitido ya sus votos. El resultado del recuento se conocerá mañana, cinco días antes de que Pranab Mukherje deje su cargo como presidente número trece, al cumplir un lustro en la jefatura del Estado, el tiempo máximo fijado para ejercer este puesto, más protocolario que ejecutivo. El paria que le reemplace será el segundo de su estirpe en erigirse en la máxima autoridad del país. Otro 'intocable', Kocheril Raman Narayanan, ostentó esa misma responsabilidad entre 1997 y 2002. Su elección le convirtió en el símbolo más poderoso de que las humillaciones del sistema de castas podían ser superadas. Sin embargo, más de siete décadas después de que Gandhi llevara a la India a la independencia con la idea de librar al país de su discriminatoria organización social, los prejuicios embalsamados durante milenios siguen vivos en buena parte de la excolonia británica.

Concebido como un principio organizador de la sociedad india, la casta está determinada por el nacimiento y nada ni nadie la puede modificar; determina la profesión, el nivel de educación y la pareja con la que se contraerá matrimonio. Los 'dalit' -literalmente «gente rota»- son los «oprimidos», los «impuros», los «contaminantes», los «seres humanos menores», los últimos por abajo de la pirámide. En consecuencia, se les asignan por fuerza los trabajos más sucios, miserables y peligrosos, a menudo, en condiciones de servidumbre. Excluidos de la toma de decisiones y con un acceso limitado a los recursos, los parias mueren antes y son más propensos a estar desnutridos, desempleados y asesinados que los demás.

El nacimiento determina la casta y ésta, la educación, el trabajo y la pareja

Según las estimaciones oficiales, este colectivo ronda los 200 millones de personas en la India. Para la Red Internacional de Solidaridad Dalit, una estimación más realista alcanzaría los 300 millones, dado que los dalit musulmanes y cristianos no están registrados como tales, lo que les excluye de las llamadas bolsas de reserva del sistema educativo, de empleos gubernamentales y de otros derechos garantizados por la Constitución.

Como el 'apartheid'

El regreso, quince años después, de un paria a la presidencia de la república, prende indefectiblemente la débil esperanza de estos ciudadanos de tercera de cruzar para siempre la línea de la dignidad y los derechos humanos. En definitiva, de que se ponga fin de una vez a lo que el ex primer ministro indio Manmohan Singh comparó con el 'apartheid' de Sudáfrica. Eso es, al menos, lo que se espera tanto de Ram Nath Kovind, descendiente de un granjero, como de Meira Kumar, hija de una pareja de activistas. Ambos abogados, nacidos en 1945 y con pasión por la lectura, se disputan la presidencia de un país con la brecha entre los privilegiados y las castas más bajas cada vez más abierta y profunda.

En los medios de comunicación, la llegada un nuevo 'intocable' a la jefatura del Estado se interpreta de forma más prosaica. Afirman que detrás de la designación por parte del primer ministro Modi del hasta hace unas semanas gobernador del estado de Bihar como candidato a la presidencia no hay más que una estrategia por parte de los nacionalistas hindúes de ganarse el voto de los parias, que apestados pero son legión.

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