Las tarifas hoteleras y aéreas en España, por las nubes

Los extranjeros suelen reservar con más de medio año de anticipación, mientras que los nacionales lo dejan para las últimas semanas.
Los extranjeros suelen reservar con más de medio año de anticipación, mientras que los nacionales lo dejan para las últimas semanas. / R. C.

El nivel de ocupación está próximo al tope y la previsión es de 84 millones de turistas | La primera industria del país vive «un momento dulce»

JOSEBA VÁZQUEZ

Estíbaliz invirtió cinco batidas en internet repartidas en tres días para darse por vencida. No daba crédito. El cómodo hotel del Mediterráneo en el que el año pasado pagó 120 euros/noche por una habitación doble, desayuno e IVA incluidos, le salía ahora -euro arriba, euro abajo, en función del buscador- por ¡220! el día en fechas similares. Una llamada al propio establecimiento acabó con sus ya paupérrimas esperanzas. «Confirmado, esa es la tarifa de este año». ¡Un incremento del 83%! ¿Cómo es posible? Sencillo: oferta y demanda, la ley del mercado.

Un aumento tan exagerado de precio no es la norma esta temporada, ni de lejos, pero tampoco representa una extrañísima excepción y confirma, en todo caso, la tendencia alcista de los tres últimos años, pero elevada a una cota hasta ahora desconocida. Las propias agencias de viaje llevan un tiempo advirtiendo de que el actual será el verano más masivo y caro en la historia del turismo español. Al punto de que viajar al Caribe puede resultar con facilidad más económico que hacerlo a cualquiera de las islas españolas en la misma semana. El Índice de Precios Hoteleros (IPH) ha registrado ya un incremento interanual del 9% de junio del año pasado al mismo mes del presente. El porcentaje, que sin duda va a ser superior cuando cierre julio y en agosto, no tiene precedentes estivales (sí un fugaz 9,4% la última Semana Santa) en los registros del Instituto Nacional de Estadística. En los más duros tiempos de la crisis, y siempre refiriéndonos a junio, ese dato tocó fondo en 2009 (-6,5%). Antes de la recesión, el interanual fue del 1,7% en 2005 y del 2,9% en 2006, también en el sexto mes del calendario.

Extranjeros previsores

La subida de precios afecta en un porcentaje parecido a los billetes de avión: un 9,8% en el primer semestre de 2017 y un 9,4% en el interanual desde junio del año pasado. En ambos casos, la escalada es notablemente superior a la del IPC (Índice de Precios al Consumo), que se ha situado en el 0,6% desde enero y en el 1,5% en los últimos doce meses. El alza de las tarifas aéreas fue bastante más moderada en 2016, con un 5,75%. Conviene explicar que la evolución de precios hoteleros se rige por una tabla específica, el IPH, que registra los importes pagados por clientes nacionales y extranjeros; a diferencia del IPC, que sólo computa los gastos de los hogares españoles.

Y es aquí donde surge una de las explicaciones clave en este 'boom' turístico. «Este año ha habido bastante más compra anticipada por parte de extranjeros, que suelen hacer sus reservas con más tiempo que los españoles», señala Ramón Estalella, secretario general de CEHAT (Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos). «La mayoría de hoteles se rigen por la gestión de ingresos, de forma que los mejores precios se los dan a quienes primero reservan. A medida que aumenta la demanda y merma la disponibilidad, las plazas se van encareciendo, al igual que ocurre en los aviones», añade el alto ejecutivo de una organización que abarca un amplísimo sector del alojamiento (hoteles independientes, cadenas, apartamentos turísticos, balnearios, campings y resorts) y suma más de 14.000 establecimientos asociados, que ofertan 1.500.000 plazas.

«Los españoles nos dormimos -agrega Rafael Gallego, presidente de la Confederación Española de Agencias de Viaje (CEAV), que agrupa a más de 3.000 oficinas en toda España-. Reservamos con una antelación media de poco más de un mes, mientras que los europeos lo hacen siete meses antes. Algunos, cuando dejan el hotel ya están reservando para el año próximo». Así las cosas, en periodos de mucha demanda, como el actual, quien espera más de la cuenta se queda sin alojamiento o tiene que pagar por él bastante más de lo que preveía. «Nos mal acostumbramos durante la crisis, cuando siempre quedaban buenas ofertas a última hora, tanto para alojarse como para comprar billetes de avión», resume Gallego.

El azote del terrorismo que afecta a competidores tradicionales del turismo español -el norte de África, Turquía e, incluso, algunas capitales europeas- es otro de los factores que ha favorecido el flujo de visitantes hacia España en los últimos tiempos. «Aproximadamente un 15% del incremento de visitantes que recibimos se debe a esto», calcula el presidente de CEAV. «Pero no es para alegrarse lo más mínimo», reflexiona Ramón Estalella.

¿Hacia el liderazgo mundial?

El secretario general de CEHAT asegura que «hasta mediados del año pasado no se recuperaron los precios de 2007, los anteriores a la crisis». Y apunta otro «aspecto muy importante», en su opinión, para entender «el momento dulce» del que goza ahora el sector turístico español «en todas sus categorías». Se trata, dice, de «la subida de la demanda doméstica, unida a las cuotas de crecimiento sostenido de la demanda extranjera». Y lo argumenta: «Hace unos años la contratación era en un 70% extranjera y un 30% nacional; ahora se ha equilibrado bastante y es de un 55-45. Y los foráneos no han caído, sino que han aumentado, lo que significa que ha habido un repunte muy importante de españoles viajando por España».

Lo corrobora Rafael Gallego. «Galicia y la cornisa cantábrica -precisa- tienen la mayor ocupación de toda su historia debido al turismo nacional, que encuentra poca disponibilidad y una subida de precios en la costa tradicional». En términos generales, la ocupación hotelera va viento en popa: en junio se ha cubierto el 66,5% de las plazas ofertadas, con un aumento anual del 5,2%. La previsión es que las zonas turísticas por excelencia (Baleares, Canarias, Comunitat Valenciana y Costa del Sol) rocen la plena ocupación hasta final de agosto. España recibió el pasado año 75,6 millones de turistas internacionales, que realizaron un gasto total estimado de 77.000 millones de euros. Ese número de visitantes representa un 10,3% más que en 2015 (68,1 millones). Y los expertos vaticinan que a la conclusión del presente ejercicio habrán pasado por este país unos 84 millones de turistas. De ser así, España podría desbancar en el ránking mundial a Estados Unidos (80 millones de visitantes en 2016), escalaría a la segunda posición y discutiría el liderazgo a Francia (83 millones el año pasado).

Según los últimos datos publicados por el INE, hasta mayo habían visitado España casi 28 millones de extranjeros, un 11,6% más que hace un año. La inmensa mayoría de esos viajeros (23,2 millones) llegaron vía aérea, lo que implica un aumento del 13%. Este crecimiento genera un efecto dominó en los precios de los billetes de avión. Oferta y demanda. Y los 48 aeropuertos nacionales son lo más parecido a un hervidero, a tenor de los datos oficiales de AENA. El pasado junio registraron el tráfico de 24,5 millones de pasajeros (un 9,7% más que doce meses antes) y el acumulado del semestre es de 113,3 millones de personas, con un incremento del 9,1%. Se han encarecido las tarifas, pero Rafael Gallego nos obliga a hacer memoria: «Si comparamos con hace diez años, es un 30-40% más barato viajar en avión ahora. Y hace treinta años, un billete Madrid-Gran Canaria costaba lo mismo que en la actualidad».

Sonará paradójico, pero este fenómeno tan positivo para la economía presenta algunas pegas incluso para el presidente de la mayor agrupación de agencias de viaje nacionales. «84 millones de visitantes tampoco es bueno; el país aguantaría mejor 70 millones con el gasto de 84», dice Gallego. «En algunas zonas se está dando un exceso de concentración de turistas y eso es difícil de gestionar», añade Ramón Estalella.

Acelaración y exclusión

«La parte positiva en términos macroeconómicos es que la principal industria del país se acelera, pero desde el punto de vista del consumidor no es tan plausible», juzga Ileana Izverniceanu, portavoz de OCU (Organización de Consumidores y Usuarios). «Muchos turistas doméstivos no van a poder acceder a destinos nacionales por el desfase entre el poder adquisitivo y los precios de hoteles y billetes de avión». En FACUA-Consumidores en Acción opinan igual. «Desgraciadamente, esas tarifas excluyen a las familias con menores niveles de ingresos», lamenta su portavoz, Rubén Sánchez.

El turismo, la primera industria de España, generó en 2016 más de 125.000 millones de euros (el 11,2% del PIB nacional) y casi 2,5 millones de empleos, el 13% del total, porcentaje que en Canarias y Baleares se dispara hasta el 40%. Claro que la cifra de trabajadores vinculados a este sector es muy cíclica. España dispone en la actualidad de más de 17.000 hoteles, que ofertan 3,2 millones de camas.

El 'big data' extiende el precio personalizado

Hace ya años que los hoteles, al igual que numerosos sectores comerciales, se sirven de la reserva masiva a través de internet para elaborar perfiles tipo de sus clientes -en cuanto a preferencias, gustos, etc.- con el fin de obtener el máximo beneficio en su gestión. No es una práctica nueva, aunque sí todavía poco extendida, la de ofrecer precios diferentes a cada usuario en función de su comportamiento e historial. A este objetivo aporta una herramienta inmejorable el 'big data', ese gigantesco conjunto de datos capturados en la red y que permite encontrar patrones repetitivos dentro de ellos. El sector del turismo se apunta al carro. Meliá Hotels International, la primera cadena española en número de habitaciones y en facturación, proyecta valerse de ese medio en 2018 para aplicar un precio distinto a cada comprador. El 'big data' «nos permite 'hipersegmentar' nuestra relación con el cliente y ser capaces de ofrecer las mejores ofertas a audiencias específicas», detalla una portavoz de la compañía. La meta es, lógicamente, «incrementar la rentabilidad hotelera, premiar al cliente fiel y aumentar el número de fidelizados». La empresa solo puede implementar esta fórmula sobre los datos a los que tiene acceso, es decir, los de su web. La tendencia va en esta dirección y algunos buscadores de hoteles ya desarrollan sistemas parejos de personalización.

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