Los Franco se encastillan

Los herederos del dictador encargan la gestión de las visitas del pazo de Meirás a la fundación que defiende su figura. La Xunta de Galicia advierte de que no consentirá la «apología del fascismo»

ANTONIO PANIAGUA

Los españoles saben más del pazo de Meirás por el NO-DO y la revista '¡Hola!' que por los herederos de Franco. Pese a ser un monumento declarado en 2008 Bien de Interés Cultural (BIC), la residencia de verano del dictador es un fortín a salvo de las miradas de los curiosos. Los esfuerzos de la Xunta de Galicia para que la que fuera casa de la escritora Emilia Pardo Bazán se pudiera visitar sin trabas han resultado baldíos. Y ahora que por fin parecía que se podía acceder al lugar donde Franco celebraba recepciones oficiales y consejos de ministros, resulta que los encargados de gestionar las visitas son los rectores de la Fundación Nacional Francisco Franco. Así, durante el paseo por la finca, los interesados podrán admirar la «grandeza» del legado del jefe del Estado entre 1939 y 1975.

«El pazo es hoy uno de los lugares emblemáticos de Galicia y sobre él recae parte de la gloria de quien lo habitó, probablemente el español de mayor relieve mundial desde Felipe II». La que así se explica es la fundación que lleva el nombre del militar golpista. Está visto que el regusto por el lenguaje imperial no acabó con la extinción del NO-DO.

Las autoridades de la Xunta de Galicia, consentidoras de la desidia de los Franco para mostrar las Torres de Meirás, dicen que serán intransigentes con la «apología del fascismo». Pero, ¿qué se puede esperar de una entidad que tacha de «partitocracia» el actual régimen parlamentario?

En sus argumentos para justificar el sentido patrimonial de los Franco sobre el pazo, la fundación insiste en que en 1938 el palacio fue «donado por el pueblo gallego (...) mediante suscripción popular». El edificio fue adquirido por 400.000 pesetas, un dinero que se consiguió a través de aportaciones forzosas y, las menos, voluntarias. No en balde, a funcionarios y trabajadores se les hizo un descuento en su salario para sufragar el obsequio. Como a la fuerza ahorcan, no había otro remedio que ser dadivoso. A párrocos, maestros y ediles se les exigió «poner el máximo entusiasmo» en recaudar el capital para que «el invicto Caudillo Franco venga a descansar a la tierra que le vio nacer de la ingente tarea de conducir los Ejércitos Nacionales a la Victoria». Al pazo, perteneciente al municipio coruñés de Sada, peregrinaban empresarios y políticos en busca de favores. Franco combinaba el asueto con la actividad oficial, al tiempo que aprovechaba el lugar para organizar excusiones de pesca a bordo del yate 'Azor'.

Ánforas romanas

En su retiro estival Franco se rodeó de lámparas holandesas de bronce, sillas forradas de cuero, ánforas romanas, trofeos de caza y una gran cantidad de cortinajes y muebles traídos expresamente del Palacio del Pardo. Todo este dispendio suntuario se conoce por lo publicado en la prensa, porque los herederos se han resistido con uñas y dientes a cumplir la ley y abrir las puertas del monumento. Hasta el Tribunal Supremo tuvo que pronunciarse en 2011 para desestimar las alegaciones de la familia.

Entretanto, el inmueble ha pasado por múltiples vicisitudes. En 1978 sufrió un incendio que produjo cuantiosos daños en La Quimera, la torre más elevada de Meirás, que albergaba la biblioteca personal de Pardo Bazán. Aún hoy persisten numerosas incógnitas sobre el origen del fuego. Si bien en un principio se habló de un cortocircuito como causa de las llamas, los guardias civiles que vigilaban el sitio aseguraron entonces que esa noche habían cortado la electricidad.

Después de la muerte del dictador, los nietos de Franco han hecho un disfrute intensivo de las posesiones del Caudillo. En las estancias del pazo se celebró la malhadada boda entre Merry Martínez Bordiú y Jimmy Giménez Arnau. Allí Luis Alfonso de Borbón, hijo de Carmen Martínez Bordiú, pidió la mano de Margarita Vargas en 2004. Y allí la 'nietísima' enervó a los partidos gallegos cuando aprovechó la majestuosa estampa de las Torres de Meirás para anunciar su enésima ruptura sentimental. Lo hizo para pregonar en '¡Hola!' que Luis Miguel Rodríguez, 'el Chatarrero', y ella ya no eran pareja.

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