El diseñador valenciano que creó un estudio colgante bajo un puente

El increíble espacio 'colgante' bajo un puente de Valencia. / F.Abellanas

Fernando Abellanas reutiliza espacios para construir rincones únicos y secretos

TAMARA VILLENA/ELENA MAS

Valencia está llena de pequeños rincones con historia: escondidos o a plena vista, grandes o diminutos, conocidos o por descubrir, pero especiales para aquellos que los miran a través de su experiencia personal. Fernando Abellanas es una de esas personas que se atreve a plasmar su huella en lugares recónditos de la ciudad, construyendo espacios acogedores que comparte con quienes tengan la suerte de encontrarlos, bajo una admirable filosofía artística que invita a la reflexión sobre lo efímero, lo alternativo y lo idílico.

Justo debajo de un puente indeterminado de la ciudad de Valencia, bajo una carretera concurrida y tráfico constante, Abellanas decidió trasladar trocitos de su hogar y construir un espacio hogareño, personal, secreto y a la vez público, donde expresar su particular concepción de la libertad y el uso de los espacios urbanos.

Una mesa, una silla, cuadros, ilustraciones y pequeñas partes de él -como guiños al artista 'Luce'- cuelgan bajo una plataforma construida en la estructura del puente, a la espera que alguien las descubra y utilice, haciendo del espacio algo más que un conjunto de muebles. «Es una estructura muy sencilla, circula aprovechando la estructura inferior de un puente y llega a unirse con una serie de muebles que están anclados en la pared. Es como una parte fija y al unirse las dos partes forma ese refugio», explica el diseñador.

El diseñador acondiciona el espacio de manera personal. / F.Abellanas

Con esta intervención artística, Abellanas busca crear un sitio acogedor y hogareño en un lugar público que pese a ser efímero plantee la posibilidad de reutilizar los espacios en desuso de Valencia. Pero este no es su primer proyecto de este tipo: «Tengo muchas pequeñas intervenciones por la ciudad. A veces simplemente el hecho de descubrirlos, de darles visibilidad y documentar un espacio ya ha sido suficiente» reconoce Fernando. Lo fundamental para llevarlos a cabo es dar con la localización adecuada, «encontrar un lugar idóneo para poder desarrollarlo», asegura el diseñador.

Va creando su propia lista personal con los lugares que descubre y para los que se le ocurren usos alternativos, fijándose en que cumplan una serie de factores que le permitan desarrollar su proyecto con éxito. Principalmente, que sean sitios próximos a zonas urbanas pero que a la vez estén escondidos: «Cuando descubro un espacio así es cuando directamente empiezo a pensar de qué manera podría hacer algo ahí, cómo intervenirlo».

Abellanas pretende reflexionar sobre los posibles usos de estos rincones. / F.Abellanas

Su intención no es abrir el debate sobre la posibilidad de habitar este tipo de espacios, ya que reconoce que eso sería una manera «muy idílica» de pensar sobre ellos. Simplemente plantea una posibilidad sobre cómo valorizar estos rincones: «Tampoco está pensado como para hacerlo real, es simplemente una manera de reflexionar sobre estos espacios. Está claro que ese punto en concreto no es habitable, pero sí que reflexiona sobre cómo poner en valor ese tipo de espacios para posibles usos», aclara Abellanas.

El diseñador incide en la importancia de mantener la ubicación del proyecto en el anonimato para remarcar su esencia de 'lugar escondido' ante tus ojos: «El proyecto en sí lo que quiere mostrar es un espacio que esté escondido de la sociedad, no quiero poner eso tan a la vista porque se 'rompe' el propio concepto».

Así que abre bien los ojos cuando vayas por Valencia, es probable que donde menos te lo esperes haya un lugar recóndito, escondido y casi secreto esperando a ser descubierto por alguien para darle, aunque sea por poco tiempo, una vida diferente.

El diseñador sobre su plataforma bajo el puente. / F.Abellanas

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