Facebook, un gigante contra las cuerdas

Facebook, un gigante contra las cuerdas

La filtración de datos de 50 millones de personas compromete al gigante de Zuckerberg y revela el enorme poder de internet para influir en elecciones sin que los votantes se den cuenta

JAVIER GUILLENEA

La red de redes se ha visto atrapada en una tormenta global. Las revelaciones de Christopher Wylie, un antiguo empleado de la consultora Cambridge Analytica, ha dejado al descubierto la existencia de una fuga masiva, una filtración, de datos de usuarios de Facebook que en 2016 sirvieron para llevar al poder a Donald Trump en Estados Unidos. Al margen de las repercusiones que este hecho está teniendo para la empresa fundada por Mark Zuckerberg, el escándalo pone de relieve hasta qué punto internet puede ser utilizado para influir en la opinión pública sin que nadie se dé cuenta.

Resulta inquietante pensar en lo sencillo que es dirigir las opiniones de millones de personas para que acaben votando a un candidato presidencial con la tranquilidad de quien ha decidido en conciencia. Lo de influir es lo que siempre se intenta hacer en las campañas electorales, para eso están la propaganda, los mítines, los debates y las zancadillas habituales entre candidatos, pero en líneas generales se trata de convencer a la gente. Lo de Cambridge Analytica es, sin embargo, de otro nivel.

Según ha relatado Christopher Wylie a los periódicos 'The New York Times' y 'The Observer', una consultora de matriz británica creada en 2013 por Steve Bannon, el editor y periodista ultraconservador que ayudó a Trump a llegar a la presidencia, compró en 2014 los datos de 50 millones de estadounidenses que habían sido recogidos por el psicólogo Alexandr Kogan a través de Facebook. Esta información, en principio reservada a investigaciones académicas, fue utilizada con intereses políticos. Y, además, con bastante éxito.

Facebook

El origen: conocerse y ligar
Mark Zuckerberg tenía 19 años cuando ideó una red social para que los alumnos de Harvard, donde estudiaba, se pusieran cara. La llamó The Facebook. Era el 4 de febrero de 2004. Se hizo muy popular al encontrarla los universitarios muy útil para ligar.
A vueltas con los plagios
Zuckerberg ha tenido multitud de problemas judiciales por el supuesto plagio de la idea de Facebook. Los gemelos Winklevoss le denunciaron por haberles robado el proyecto y Eduardo Saverin, el amigo brasileño con el que concibió Facebook, lo demandó y recibió una compensación millonaria con la que zanjó la disputa.
Salida en bolsa en 2012
En mayo de 2012, Facebook, que ya era entonces la red social más popular, sale a Bolsa y a sus 28 años Zuckerberg se convierte en millonario. Tras un primer año complicado (la acción llegó a bajar de 38 a 19 dólares), explotó en los siguientes. A los 5 años se había revalorizado el 300%. Hoy vale casi 500.000 millones de dólares.
71.000
millones de dólares es la fortuna que adjudicó ‘Forbes’ a Zuckerberg en su último ranking, publicado hace dos semanas. En ese informe figura como el quinto más rico del mundo. Sin embargo, sus acciones en Facebook han caído en dos días el 9,5%, lo que ha mermado sus finanzas.
Instagram, WhatsApp...
Donde Zuckerberg ve una oportunidad para seguir tejiendo su tupida red, allí que se lanza en picado. Ocurrió con Instagram, que adquirió por mil millones de dólares en 2012, y lo hizo posteriormente con WhatsApp, que compró en 2014 por 16.000 millones. Y así, de paso, se quitó de encima a dos posibles competidores llevándolos a su casa.
El ‘país’ más poblado
Facebook superó el año pasado los 2.000 millones de usuarios mensuales, una población mayor a la de China y la UE juntas. La red social se maneja en más de 70 lenguas. Facebook tardó ocho años en alcanzar sus primeros mil millones de usuarios y menos de cinco para duplicar esta cifra. Su número de empleados roza los 19.000 en todo el mundo.
800
millones de ‘likes’ se dan al día en Facebook, que ha convertido el ‘me gusta’ en su particular ADN, pero también en una especie de adicción para muchos usuarios capaces de arriesgar la vida por un mensaje de aprobación. El descontrol de los contenidos es uno de sus caballos de batalla.
Bulos y censuras absurdas
Los bulos corren a la velocidad del rayo por la red a pesar de los tres mil empleados que se dedican a moderar contenidos. Noticias de carácter racista, violentas o incitadoras al odio han sido denunciadas, así como censuras de desnudos, obras de arte incluidas, como ‘La Libertad guiando al pueblo’, de Delacroix, o ‘El origen del mundo’, de Coubert.
Priscilla Chan, clave del éxito
Mark Zuckerberg está casado con Priscilla Chan, su novia desde los tiempos de Harvard y gran responsable de su éxito profesional. Ambos tienen 33 años. Priscilla es una médica californiana de ascendencia china. Tienen dos hijas, Max, de dos años, y August, de siete meses, a las que sólo dejarán el 1% de su fortuna. El otro 99% irá a su fundación.

Lo que se ha sabido es una auténtica bomba para la credibilidad y el futuro de Facebook. Al parecer, durante varios años Cambridge Analytica ha trabajado para construir una herramienta destinada a influir en la opinión pública a través de campañas diseñadas para audiencias concretas según sus gustos e ideologías. No es tanto convencer como controlar la información que llega a los electores aunque para ello haya que difundir de todo menos la verdad.

Mark Zuckerberg, fundador y jefe de Facebook, señalado en la crisis de filtración de datos de usuarios.
Mark Zuckerberg, fundador y jefe de Facebook, señalado en la crisis de filtración de datos de usuarios.

El camino más rápido para lograrlo es conocer los gustos del mayor número posible de personas. Bastan unos cuantos 'me gusta' en la red para adivinar los gustos, hábitos e ideas políticas de cada usuario. A partir de los algoritmos creados por el propio Christopher Wylie es posible dirigir las preferencias hacia el candidato deseado. No hay más que ofrecer a cada uno la información que quiere oír, convenientemente manipulada con la ayuda de psicólogos, creativos y científicos de datos, para crear burbujas de personas con intereses afines y fácilmente manipulables.

Implicados en el caso Facebook

Steve Bannon
Detrás de la compra de datos está el publicista estadounidense, ideólogo de Trump hasta el verano pasado, cuando fue despedido.
Alex Stamos
El jefe de Seguridad de Facebook, enfrentado a la directora de Operaciones, Sheryl Sandberg, por las injerencias rusas.
Alexander Nix
El consejero delegado -ayer fue suspendido en el cargo- de Cambridge Analytica, que presuntamente accedió a datos de 50 millones de usuarios y los filtró para influir en los resultados de las elecciones de EE UU y el referéndum sobre el ‘Brexit’.
Aleksandr Kogan
Profesor ruso en Cambridge, desarrolló una aplicación que ‘robaba’ datos con el señuelo de un test de personalidad.

Facebook ha negado su responsabilidad en una operación de este calado pero hasta ahora ha convencido a pocos. Lo peor es que no puede alegar que no lo sabía. En 2015 el periódico 'The Guardian' ya había advertido sobre lo que realmente estaba haciendo Cambridge Analytica. Lo que hizo la compañía de Zuckerberg fue recordar que esos datos no podían ser compartidos o vendidos y que habían sido obtenidos de forma no lícita. También exigió a la consultora que eliminara la información pero para entonces ya estaba diseminada en múltiples copias. La tormenta no fue a más.

El escándalo murió antes de nacer pero esta vez no parece que vaya a ocurrir lo mismo. Las repercusiones sociales, políticas y económicas parecen inevitables. Las acciones de la compañía han caído en Bolsa, Alex Stamos, el responsable de seguridad de la empresa ha anunciado su marcha por desavenencias en la gestión y Zuckerberg puede acabar dando explicaciones en Estados Unidos y Gran Bretaña.

Terremoto mundial

Desde Estados Unidos
Los fiscales generales de Massachusetts y Nueva York investigarán las responsabilidades de Facebook y Cambridge Analytica. La Comisión Federal de Comercio de EE UU dilucidará, por su parte, si el gigante tecnológico violó el decreto de consentimiento, lo que podría suponerle una multa millonaria.
Desde Reino Unido
Las autoridades han pedido el registro de las oficinas de Cambridge Analytica. Además del uso fraudulento de información, sospechan que extorsionaba a políticos británicos. La Cámara de los Comunes ha citado a Zuckerberg para que aporte «evidencia oral».
Desde la Unión Europea
El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, ha pedido al fundador de Facebook que dé explicaciones en el hemiciclo. Por su parte, la comisaria de Justicia, Vêra Jourová, tildó el tráfico de datos de «horripilante, si se confirma»
-9,5%
se desplomaron las acciones de Facebook en los dos últimos días (llegó a perder ayer un 12%), su peor caída en cinco años, arrastrando a otros valores tecnológicos. A la multa que podría serle impuesta si se prueba que violó la legislación de protección de datos se suma el efecto de las imputaciones sobre la imagen de la red social fundada por Zuckerberg, seriamente tocada por anteriores escándalos.

En su país, la Comisión Federal de Comercio investiga si Facebook violó los términos de su contrato de consentimiento, establecido en 2011, al proveer datos de sus usuarios a Cambridge Analytica, lo que podría suponerle una cuantiosa multa. En su contrato, la red social se comprometía a solicitar el consentimiento de sus usuarios antes de realizar determinados cambios en sus preferencias de privacidad, como parte de un acuerdo con la Administración de EE UU, que en ese momento acusaba a la compañía de engañar a los consumidores al compartir con terceras empresas más información de la autorizada.

El Gobierno británico también ha abierto una investigación y el presidente del comité de asuntos digitales de la Cámara de los Comunes, Damian Collins, avanzó ayer que llamará a declarar a Zuckerberg y al consejero delegado de Cambridge Analytica, Alexander Nix. «Alguien debe asumir la responsabilidad por esto. Es momento de que Zuckerberg deje de esconderse detrás de su página», dijo. Horas después, Nix fue suspendido por el consejo de administración de la firma.

En la UE, la comisaria europea de Justicia, Vêra Jourová, ha calificado las revelaciones de Christopher Wylie de «horripilantes si se confirman». «¡Los datos personales de 50 millones de usuarios de Facebook podrían haber sido mal gestionados y utilizados con fines políticos de una manera tan sencilla! No queremos esto en la UE», ha escrito en Twitter.

La Comisión Europea insistió en que las compañías deben asumir la responsabilidad del correcto tratamiento de los datos personales y el Parlamento Europeo ha asegurado que investigará el caso. «El uso indebido de datos de usuarios de Facebook es una violación inaceptable del derecho a la privacidad de los ciudadanos», ha afirmado el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani.

Sin cuartel

Acorralada contra las cuerdas, Facebook no encuentra la manera de esquivar los golpes. Su vicepresidente, Paul Grewal, ha declarado como única defensa que todo lo ocurrido ha sido «una estafa y un fraude». «Proteger la información de la gente está en el centro de todo lo que hacemos y se requiere lo mismo a quienes ofrecen aplicaciones en Facebook. Si estos informes son ciertos se trata de un abuso de nuestras reglas», añadió. La empresa, que se esfuerza por adoptar el papel de víctima, ha contratado a una firma especializada para auditar lo sucedido y ha cancelado su relación con la polémica consultora, a la que no se augura un gran futuro.

Steve Bannon concebía Cambridge Analytica como un arma para librar una guerra sin cuartel. La empresa contaba con equipos destinados a confeccionar contenidos a medida de cada burbuja social a la que se dirigía y mantenerla aislada de la información de los oponentes. «Sabíamos a qué tipo de mensajes serías susceptible, incluyendo la forma en la que entregártelo, los temas, el contenido, el tono, si el mensaje necesitaba ser aterrador o no, ese tipo de cosas; sabíamos cuántas veces necesitábamos pasarte ese mensaje para cambiar la forma en la que piensas sobre algo», ha explicado Wylie.

En un programa de cámara oculta de la cadena Channel 4 varios directivos de la consultora, entre ellos Alexander Nix, se ufanan de su capacidad de interferir en los procesos electorales. Dicen que podrían enviar «chicas de Ucrania» a eventuales adversarios políticos, para filmarlos y difundir ese material por internet. «Eso funciona muy bien», asegura uno de ellos como quien no es la primera vez que lo dice. Y ese mensaje sí que es aterrador.

Christopher Wylie, programador de Cambridge Analytica «Es una máquina de servicios de propaganda»

El escándalo ha estallado gracias a las declaraciones de Christopher Wylie, un investigador canadiense de 28 años que a los 19 aprendió a programar de forma autodidacta y que siempre se sintió atraído por el empleo de datos para dirigir mejor las campañas electorales. El camino se lo habían allanado los psicólogos de la Universidad de Cambridge Michal Kosinski y David Stillwell, que en 2007 desarrollaron la aplicación llamada ‘MyPersonality’, en la que los usuarios solo tenían que dar acceso a sus perfiles de Facebook para obtener un resumen de su personalidad.

Seis millones de personas contestaron a una serie de cuestionarios en los que tenían que posicionarse ante frases como ‘no hablo mucho’, ‘rara vez me siento triste’, ‘soy el alma de la fiesta’, ‘me enfado fácilmente’ o ‘siento las emociones de los demás’. Las respuestas medían los índices de apertura, conciencia, extroversión, agradabilidad y neuroticismo de cada voluntario. Servían para conocer a cada uno de ellos.

Por amor a la ciencia, el 40 % de las personas que se animaron a responder aceptaron ceder la información personal almacenada en sus perfiles de Facebook, con lo que Kosinski y Stillwell se encontraron con una enorme base de datos sobre la personalidad y los gustos de millones de usuarios de internet. Era un filón en el que había puesto sus ojos Wylie.

Dominio informativo

Comenzó a trabajar en una empresa dirigida (hasta ayer) por el británico Alexander Nix. La firma estaba especializada en hacer cambiar de opinión a la gente mediante lo que se llama dominio informativo, un conjunto de técnicas entre las que destacan la difusión de rumores, la desinformación y las noticias falsas. En 2013 ambos conocieron a Steve Bannon, el director del diario digital ultraconservador estadounidense ‘Breitbart News’, quien quedó fascinado por las posibilidades de la recolección masiva de datos para perfilar campañas electorales. Con el apoyo financiero del multimillonario Robert Mercer, Bannon creó en 2013 Cambridge Analytica con un único objetivo: influir en la población estadounidense para ayudar al partido republicano a ganar las elecciones.

Las sospechas. Christopher Wylie empezó a dudar cuando tuvo que presentar los resultados de su trabajo a una petrolera rusa.
Las sospechas. Christopher Wylie empezó a dudar cuando tuvo que presentar los resultados de su trabajo a una petrolera rusa. / R. C.

Christopher Wylie se puso manos a la obra; era consciente de que para alcanzar sus objetivos necesitaba información y sabía dónde buscarla. Lo primero que hizo fue contactar con Kosinski y Stillwell para utilizar la base de datos de ‘MyPersonality’, pero no llegaron a ningún acuerdo. Más tarde acudió a otro psicólogo, Alexandr Kogan, ruso de nacimiento, que se ofreció a replicar el trabajo de sus colegas.

Con el dinero de Cambridge Analytica, Kogan pagó en Facebook campañas de publicidad para que los usuarios rellenaran un test de personalidad. El secreto de la nueva aplicación es que pedía permiso a los usuarios para acceder tanto a sus perfiles como a los de sus contactos. Cerca de 320.000 personas contestaron al cuestionario y, al mismo tiempo, cedieron la información sobre sus amigos. Si se tiene en cuenta que cada usuario tiene de media 160 conocidos en la red social fundada por Mark Zuckerberg, en poco menos de tres meses Cambridge Analytica se hizo con los datos de algo más de 50 millones de estadounidenses.

Las dudas de Wylie comenzaron cuando, en julio de 2014, tuvo que presentar los resultados de sus trabajos a los directivos de la empresa petrolera rusa Lukoil, muy próxima a Vladimir Putin. «¿Por qué una petrolera rusa estaría interesada en datos de los votantes americanos?», se preguntó. Poco más tarde las sospechas le llevaron a dejar la consultora que él había ayudado a construir. Dos años después Donald Trump llegó a la Casa Blanca. «No es una empresa de ciencia de datos o de algoritmos, sino una máquina de servicios de propaganda», ha dicho estos días Christopher Wylie al referirse a Cambridge Analytica.

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