Escorpiones en la playa de Melilla

Escorpión común o alacrán amarillo (Buthus occitanus). / R. C.

La presencia de alacranes en una playa de la ciduad autónoma obliga a izar la bandera negra y a cerrarla al público durante 24 horas

MIGUEL LORENCI MADRID.

La aversión al escorpión es inversa y gigantescamente proporcional al pequeño tamaño de este temido arácnido, causante de molestas picaduras sólo en algunos casos mortales. Su presencia en la playa melillense de Horcas Coloradas hizo que ondeara la bandera negra en el arenal y que se cerrara al público durante más de 24 horas. Sólo se avistaron tres ejemplares del odiado alacrán, que tiene su hábitat en ardientes pedregales como el que rodea la playa de la ciudad autónoma y que prefiere, por lo común, la noche al día. Ni cundió el pánico ni los grupos animalistas defendieron a los alacranes de la efectiva fumigación municipal.

La bandera negra que determina la prohibición de baño y el cierre de la playa se izó a mediodía del martes, obligando a desalojar la playa y arruinando un precioso día de baño con bandera verde. Los socorristas la desalojaron ante el «grave riesgo para la salud» que según la autoridad local suponía la presencia de alacranes. La playa se reabría a primera hora de la tarde del miércoles, una vez que una empresa especializada procedió a desinfectar la zona y a rastrearla para constatar la ausencia de los artrópodos.

«La playa está libre de escorpiones» declaró Manuel Ángel Quevedo, consejero de Coordinación y Medio Ambiente de Melilla, una vez que la bandera negra fue arriada. Explicó que algunos alacranes fueron «retirados» por los servicios de limpieza, mientras que otros «regresaron de forma natural a su hábitat».

Las rocas en las que se refugiaron los patudos y pilosos animalejos fueron fumigadas y Quevedo anunció que las batidas químicas y las limpiezas antiescorpión persistirán para evitar que los bichejos se aproximen de nuevo a las zonas de los bañistas. La decisión de cerrar la playa se adoptó «por precaución» ya que los alacranes detectados «no son venenosos en absoluto, aunque su picadura es molesta como pueda serlo la de una avispa u otra especie de insecto», según Quevedo.

El escorpión común o alacrán amarillo, 'Buthus occitanus' por su nombre científico, es una especie muy común en España. Habita en parajes pedregosos y secos y huye de la humedad. Su picadura es dolorosa y no suele ser mortal, aunque peligrosa para niños, ancianos y personas alérgicas o inmunodeprimidas. Existe otra especie de escorpión en España, el 'Euscorpius flavicaudis', cuya picadura es muy leve y que prolifera en el archipiélago balear.

Como el tiburón y el cocodrilo, el escorpión es un eficaz superviviente, capaz de aguantar un año sin comida ni agua, aunque la hembra suele matar al macho y a sus crías de no hallar otro sustento. Su presencia en la Tierra, anterior a los dinosaurios, la constatan fósiles de más de 400 millones de años. En todo el mundo existen unas 1.700 especies de escorpiones, de las que media docena son letales.

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