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España pone a prueba los efectos de usar nuevas tecnologías en las aulas

La tecnología cada vez más presente en las aulas.
La tecnología cada vez más presente en las aulas. / Fotolia
  • Un experimento en casi treinta centros rurales y de zonas con altas tasas de paro apunta a que refuerza competencias como la autonomía o la resolución de problemas

El efecto de las nuevas tecnologías en el aula todavía no está claro. Aún no se sabe si ayudan a mejorar el rendimiento escolar, si lo perjudican, o en qué casos tiene más sentido usarlas. El Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, junto al Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación (Intef) y la multinacional tecnológica Samsung han presentado este lunes los primeros resultados de un experimento en treinta colegios públicos -en zonas rurales o urbanas pero con alta tasa de paro- que busca dar respuesta a estos dilemas. Y aunque no son definitivos, sus datos apuntan a que pueden ayudar en el desarrollo de competencias como la autonomía, la resolución de problemas o el trabajo en equipo.

El proyecto comenzó hace dos años y por él han pasado, de momento, más de 800 alumnos de 29 colegios de 13 comunidades autónomas. Además de los técnicos del Ministerio de Educación, Intef y Samsung, también han colaborado más de 470 docentes. Para introducir las nuevas tecnologías en el aula no solo dieron una tableta a cada alumno, sino que se formó a los profesores para aprovecharlas bajo una metodología denominada ‘Aprendizaje basado en proyectos’. El objetivo de esta forma de enseñar es hacer más hincapié en la adquisición de competencias que en la memorización de datos.

«Muchos estudios destacan la necesidad de que los estudiantes empiecen a adquirir estas competencias», ha destacado Mar Camacho, investigadora de Tecnología Educativa en la Universidad Rovira i Virgili (Tarragona) y coordinadora del trabajo. Cada vez más expertos llaman a centrar la educación en que los docentes hagan menos énfasis en la memorización de contenidos y más en fomentar el trabajo en equipo de los alumnos, su expresión oral, la capacidad de resolver problemas desconocidos o de buscar información por su cuenta. «Tenemos que incorporar los dispositivos móviles a las clases y hacer que estos promuevan un aprendizaje en cualquier parte», ha indicado Camacho.

El alcance del estudio no permite determinar si la incorporación de estas tabletas al día a día del aula afecta al rendimiento académico de los alumnos. O si lo hace en algunas asignaturas y en otras no. Según los resultados presentados, sí podría tener efectos en mejorar el ambiente de la clase y a la propia percepción sobre el aprendizaje que tienen los alumnos. Según los testimonios recogidos por los investigadores, la mayoría destacan que se lo pasan mejor en clase y, por tanto, que estas les motivan más.

También, ha destacado Camacho, han identificado que el uso de las tecnologías tiene un alto impacto en actitudes precursoras del aprendizaje. «En atención, actitud o motivación, por ejemplo», ha explicado. Y también en competencias transversales como el espíritu crítico o la autonomía personal. «Ya no hace falta recurrir siempre al profesor para resolver cualquier duda», ha indicado.

Uno de los efectos que más se ha notado a lo largo de los 29 centros implicados en el estudio es relativo a la inclusión de todos los alumnos. «Ayuda a incorporar al ritmo de la clase a los que habitualmente son malos estudiantes», ha afirmado. «Esto lo dicen tanto ellos como los directores y los profesores».

Pero no todos los resultados han sido positivos. Según Camacho, los docentes se han encontrado a menudo con dificultades para evaluar el progreso de sus alumnos cuando la metodología educativa cambia tan de golpe. «Vamos a seguir trabajándolo», ha explicado Francisco Hortigüela, director de Marketing Corporativo de Samsung en España, que además destaca que en algunas comunidades, especialmente rurales, el programa ha ayudado a combatir la brecha digital en los hogares de los estudiantes.