Ecologismo espacial

Proyecto del XS-1 Phantom Express encargado por el Pentágono a Boeing. / BOEING

Primero fue la NASA, luego SpaceX y ahora es el Pentágono quien desarrolla una lanzadera para satélites, lo que reducirá los escombros en órbita

J. LUIS ÁLVAREZ

El espacio se ha convertido en un vertedero de escombros. Restos de cohetes y de satélites que han pasado a mejor vida configuran un cinturón de basura espacial que orbita alrededor de la Tierra. La NASA fue pionera en enviar al espacio ingenios recuperables como las lanzaderas, con lo que se redujeron considerablemente sus escombros en órbita. Luego llegó SpaceX y ahora se suma el Pentágono. No es un asunto tanto de ecologismo espacial, sino de recortes presupuestarios y seguridad de los aparatos en vuelo.

SpaceX utiliza ya su cohete Falcon 9. El último viaje tuvo lugar el pasado día 16, para poner en órbita un satélite Inmarsat-V F4 de comunicaciones. Este es uno de los ingenios que la empresa del magnate Elon Mush - fundador de Tesla- ha desarrollado para emprender la privatización del espacio, hasta ahora en manos de las agencias estatales.

El XS-1 tendrá un mantenimineto parecido al de un avión comercial y volará en 2020

El Falcon 9, que ya ha realizado seis de las 20 misiones previstas para este año, es el más pequeño de SpaceX. El cohete está diseñado para que, cumplida la misión, pueda regresar a la Tierra y ser recuperado para próximos viajes. Sus componentes caen al mar, en lugar de quedarse en órbita como escombros. Este no fue el caso del vuelo con el satélite Inmarsat V F$, dado que el Falcon 9 tuvo que agotar todo su combustible para llegar a la órbita prevista para el satélite.

Pero SpaceX apunta mucho más allá y ya tiene ultimado el Falcon Heavy. Se trata también de un cohete reutilizable. En este caso cuenta con unas dimensiones extraordinarias. Pesa unas 63 toneladas y está propulsado por 27 motores. El proyecto es utilizarlo tanto para el envío de grandes ingenios al espacio, como para viajes turísticos alrededor de la Luna o en futuras misiones a Marte.

A esa carrera de reciclaje de ingenios espaciales se suma el Pentágono. Su Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (Darpa por su siglas en inglés) ha anunciado la construcción de un transbordador espacial. Muy diferente al Falcon 9, el XS-I Phantom Express se parecerá a los antiguos transbordadores de la NASA.

El XS-1 es una nave no tripulada capaz de poner en órbita satélites que llevará sobre su techo. Su capacidad de carga será de unos 1.300 kilos. Estará propulsada por un motor Aerojet Rocketdyne que funcionará con hidrógeno y oxígeno líquido. Una vez alcanzada la órbita elegida y lanzado el satélite, el XS-1 regresará a tierra y podrá aterrizar como un avión.

La principal peculiaridad de la lanzadera del Departamento de Defensa es su bajo presupuesto. El Pentágono, que ha encargado a la empresa Boeing su diseño, pretende que el coste del vuelo no supere los 4,5 millones de euros. Además, el mantenimiento será muy parecido al de un avión comercial. Está previsto que comience a volar en pruebas para 2020.

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