El más duro del chavismo

Tareck, número dos del régimen bolivariano.
Tareck, número dos del régimen bolivariano.

Tareck El Aissami, el 'poli malo' del Gobierno venezolano, arengó a los suyos para entrar a golpes en la Asamblea Nacional. Su padre emigró desde Siria

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO

A Tareck Zaidan El Aissami Maddah, el chavismo le corre por las venas. Se define como «radicalmente chavista», y ese pronunciamiento le catapultó a la vicepresidencia del Gobierno de Venezuela, con la aspiración de, si la oposición logra sacar a Nicolás Maduro del poder, conservar el cargo en manos leales al fallecido Hugo Chávez. Su ascensión le permite a su jefe atemperar sus maneras y actuar como en las películas de acción de poli bueno y dejarle a él el papel de poli malo. Prueba de ello fue la presencia de Tareck El Aissami en el asalto al Parlamento del pasado 5 de julio, un acto «grave, violento y perverso», como lo calificó el líder del partido opositor Voluntad Popular, Carlos Veccio.

Ser musulmán y de religión drusa, no impide al atildado político de pelo engominado entenderse con Maduro, 18 años mayor y de familia de origen judío aunque se declara católico. El encargo que el mandatario le hizo a su vicepresidente fue «desmantelar a toditos, a los terroristas, los criminales, los extremistas...». Los detractores suelen recordar de El Aissami que cuando gobernó en Aragua, ese estado pasó de ser uno de los más pacíficos del país a tener más asesinatos por cada 100.000 habitantes que Caracas, que es la capital más peligrosa del mundo.

Personal

Padre de dos hijos.
Tareck El Aissami tiene 42 años, está casado con Riada Rudy Aamer, a la que presentaban como «la primera combatiente» en los actos del Estado de Aragua, donde su marido fue gobernador. Son padres de dos hijos, Tareck Alejandro y Sebastián.
Un druso en un país católico.
Al Aissami es hijo de un sirio emigrado a Venezuela. Es de religión drusa, una minoría en Siria, algo que contrasta con el militante catolicismo de Venezuela (el 95% de la población).
Trayectoria política.
Tiene una largo currículo en la Administración chavista de Venezuela. Antes de llegar a la vicepresidencia del país, fue diputado, viceministro de Seguridad Ciudadana, ministro para Relaciones Interiores y Justicia y gobernador del Estado de Aragua.
Chavista con futuro.

El denominador común de ambos es Chávez y su nexos desde la juventud con las izquierdas. Maduro lo hizo a través de su filiación sindical como chófer de autobús. Y Tareck desde los movimientos juveniles de la Universidad de los Andes. A él le gusta destacar el origen humilde de su familia sirio-libanesa y los valores inculcados a sus cinco hermanos -él es el segundo- por sus progenitores. «Vengo de una familia ejemplar, religiosa, socialista, militantes de izquierda por convicción», suele proclamar con orgullo.

El patriarca, Carlos, emigró desde Siria, militó en el Movimiento V República y fue detenido por el fallido golpe del 4 de febrero de 1992. Tareck, entonces de 17 años, se hizo abogado y criminólogo. Con 29 años obtuvo su primer cargo público. A los 32 ganó su escaño de diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Su especialización le permitió ocupar cargos de alta responsabilidad en distintos ministerios, y más tarde lograr el gobierno del estado de Aragua.

Acusado de narcotráfico

Su vida laboral oficial ha estado ligada a la política bolivariana y el socialismo. «No somos revolucionarios para ocupar cargos, ser ministro es una transición, lo que no es una transición es ser revolucionario», defiende. Sin embargo, el departamento del Tesoro de EE UU lo acusó de facilitar el envió de drogas desde los puertos y aeropuertos de Venezuela hacia México y EE UU. Lo vinculó con el cartel de los Zetas y con el narcotraficante Walid Mackled, y concluyeron que protegió a los capos Daniel 'Loco' Barrera y Hermágoras González, y que utilizó al empresario Samark López como testaferro de al menos 13 empresas de su propiedad.

Quienes defienden a El Aissami ven demasiada casualidad que la denuncia de las autoridades estadounidenses se produjera apenas días después de su nombramiento como vicepresidente del país. Observadores de la realidad latinoamericana indican a este diario que «hay muchas similitudes con lo que sucedió en Chile antes del golpe de Pinochet de 1973 y lo que pasó en Panamá para sacar a Manuel Noriega». El oficialismo apunta que la derecha, ayudada por Estados Unidos, prepara el terreno para la intervención extranjera en Venezuela.

El Aissami está casado con Riada Rudy Aamer. Sus dos hijos nacieron en febrero. Tareck Alejandro, del «glorioso» día cuatro (Chávez llevó a cabo un 4 de febrero de 1992 su fallido golpe de Estado contra el entonces presidente constitucional Carlos Andrés Pérez) y Sebastián. Le gusta decir cuánto le marcó un comentario de su padre cuando lo arrestaron en 1992: «No importa lo que pase hijo, recuerda, los hombres capaces son los que escriben la historia, los incapaces la critican. Este hombre, refiriéndose al presidente Chávez, es un hombre muy capaz y será historia».

Asegura que dedicarse a la política implica «sacrificio... pierdes privacidad, oportunidad de ver a tus hijos, compartir con tu familia y amigos, pero uno tiene claro que esto lo asumes con conciencia, profunda convicción, compromiso con los pueblos del mundo y la historia. Yo le digo a mi familia que si me toca enfrentar cualquier obstáculo, tengan la plena seguridad de que no dudaré en salir a dar la vida; prefiero que me recuerden como alguien que murió por sus principios, a vivir señalado como cobarde o traidor».

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