Dinamarca obliga a los daneses a repensarse el divorcio

A la famosa sirenita acuden parejas a pedir consejo sentimental. / R. C.
A la famosa sirenita acuden parejas a pedir consejo sentimental. / R. C.

Las parejas del país nórdico rompen a golpe de clic. Para evitar ponérselo tan fácil, el Gobierno impondrá tres meses de reflexión

ANTONIO CORBILLÓN

Todos los domingos por la tarde cruza Dinamarca un tren atestado de niños que viajan solos. Lo llaman el 'divorcio exprés'. Los infantes suelen matar el rato de regreso a Copenhague o al otro lado de la península de Jutlandia atiborrándose con las chucherías que les han dado sus padres (o madres). Cada viernes, la misma rutina. Uno de los progenitores pone al chico (o chica) en el tren y su expareja le recoge en la otra estación. El domingo, operación retorno al domicilio monoparental.

Nadie pone demasiada atención en tanto crío viajando solo, aunque el resto de pasajeros suelen evitar, si pueden, las «dos horas ruidosas» de ese traqueteo del fracaso conyugal. La educación en soledad de los niños es pura rutina en el país escandinavo.

Los datos de Statistics Denmark, el equivalente al Instituto Nacional de Estadística español, avisan de que el dígito del 50% de fracasos de pareja está cada vez más cerca. Eso es el doble que en países sureños y de tradición católica como España e Italia.

Dinamarca es el mejor país del mundo para hacer negocios, el que tiene el más generoso sistema de pensiones y los mayores niveles de igualdad de género en el trabajo. Tener una de las mayores tasas de rupturas matrimoniales parece empañar el paraíso que anuncia la famosa escultura de la 'Sirenita', que no deja de ser el homenaje a un cuento de Hans Christian Andersen que termina en fracaso amoroso.

Si la ciudad norteamericana de Las Vegas (Nevada) tiene fama de ser el lugar más rápido para casarse, el Gobierno danés se ha dado cuenta de que ellos son la otra cara de la moneda: tramitan el divorcio en menos de una semana rellenando un breve formulario. Todo a golpe de clic, sin hacer acto de presencia. Sólo hay que pagar unas tasas de 420 coronas (unos 56 euros).

Y esto acontece en un país que encabeza otro ranking: el 92% de los mayores de 16 años tiene una NemID, la tarjeta estatal de identificación digital que permite hacer todo tipo de papeleos, públicos o privados. Eso está convirtiendo a los daneses en autómatas que no necesitan pisar una oficina para manejar su cuenta bancaria, pagar sus impuestos... o gestionar los trámites legales de sus sentimientos. En el pequeño país piensan que el impulso para digitalizar Dinamarca ha ido demasiado lejos en la gestión de sus vidas.

Además, la agilidad tecnológica tiene sus fallos. La prensa danesa se llena cada día de muertos en vida víctimas de un certificado digital de defunción mal tramitado. Al igual que de divorcios que, en el ansia de zanjar una crisis de pareja lo antes posible, siembran la zozobra en la cobertura legal de niños a los que el Estado no sabe en qué casilla situar por cambios tan bruscos.

Con este panorama, el actual Gobierno conservador ha anunciado estos días que va a modificar las reglas para tramitar los divorcios. Las parejas que tengan hijos deberán cumplir un «periodo de reflexión» de tres meses antes de que la disolución del vínculo sea válida. Durante ese tiempo se les ofrecerá asesoramiento gratuito.

Este 'purgatorio' de pareja no se aplicará a los padres sin hijos o cuando haya denuncias por malos tratos o abusos. «Queremos darles espacio para aterrizar de pie y no tomar decisiones de inmediato», explicó al presentar el plan la ministra para la Infancia y los Asuntos Sociales, Mai Mercado.

De esta forma, el país recupera, aunque suavizándola, una ley anterior. Hasta 2013, los trámites exigían un periodo de seis meses antes de renunciar al nido conyugal. Desde entonces, todo el mundo va directamente al grano.

Lo llamativo es que el asesoramiento que promete este proyecto se puede hacer por internet. Las atribuladas parejas se pueden descargar el curso obligatorio sobre los desafíos típicos de estas crisis a través de una aplicación.

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