La Cubana se ríe de la muerte

Representación de la obra 'Adiós Arturo', de La Cubana, en la plaza del Ayuntamiento. / efe
Representación de la obra 'Adiós Arturo', de La Cubana, en la plaza del Ayuntamiento. / efe

La compañía catalana elige por primera vez Valencia para el estreno nacional de 'Adiós Arturo', una comedia «surrealista» de luto

MARTA BALLESTER

«La vida es puro teatro», dijo el dramaturgo Calderón de la Barca. Y la muerte, para La Cubana, también lo es. Por ello dedica su nuevo espectáculo, 'Adiós Arturo', a la «hipócrita parafernalia» de los entierros, los lutos y los funerales. Aún siendo un tema triste y luctuoso, la compañía catalana promete convertirlo en algo «muy divertido».

La Cubana sale por primera vez fuera de Cataluña para un estreno a nivel nacional. Valencia ha sido escogida como escenario «idóneo» para esta «surrealista y alocada» comedia con la que inicia una gira por una treintena de ciudades, que cerrará en Madrid y Barcelona.

'Adiós Arturo' arranca tras el fallecimiento a los 101 años del polifacético artista valenciano Arturo Cirera, reconocido internacionalmente, muy popular, con una importante fortuna y al que no le gustan los estereotipos de los lutos y las frases hechas para expresar las condolencias. Su «fiesta de despedida» tendrá lugar en el Olympia hasta el 17 de junio. Un mes donde el elenco de actores formado por Jaume Baucis, Xavi Tena, Toni Torres, Nuria Benet, Álex González, Babeth Ripoll, Montse Amat, Toni Sans, Edu Ferrés y Virginia Melgar evidenciarán junto a Ernesto, el loro que ha pasado cuarenta años de su larga vida junto a Arturo, «la teatralidad cotidiana» que se crea a partir de la defunción de un personaje público muy conocido. La Cubana pone en práctica en este nuevo espectáculo el dicho popular «reírse del muerto y de quien lo vela».

Aliñado al más puro estilo «cubanero», con muchas sorpresas y participación del público, la compañía propone un humor, «no de carcajada, pero sí especial», apuntó ayer su director, Jordi Millán. Esta obra es un «canto a la vida y a cómo hay que vivirla intensamente», afirmó Millán, quien recordó, además, que ellos se ríen de sí mismos «para poder reírnos de los demás».

La función es «alocada» hasta en su construcción, totalmente invertida. Comenzará por el nudo, continuará con el desenlace y finalizará con el planteamiento. La colorista puesta en escena, que ayer ya se pudo ver en la plaza del Ayuntamiento como avance a la obra que pisará las tablas del teatro Olympia, y la música pondrán el broche «surreal» a este funeral que organiza La Cubana en la ciudad.

Valencia fue la primera localidad que, en los inicios de la compañía en el año 1984, la contrató a nivel profesional. «Existe una conexión muy especial con este lugar por eso casi siempre venimos aquí», expresó el director. Y más si hay que despedir a uno de sus grandes artistas. Millán agradeció la acogida «con los brazos abiertos» del Olympia y los teatros privados. «Siempre actuábamos en el Principal, pero después se consideró que La Cubana no era cultura», lamentó. Lejos de convertir a nadie en el «muerto del entierro» con sus palabras, el director animó a que el espectador vaya a ver la obra y salga con «una actitud positiva ante la vida y la forma de vivirla». Este es el compromiso que tiene La Cubana en todos sus espectáculos, «aunque nos repitamos como si fuéramos loros», concluyó.

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