De Córdoba al cielo

Una empresa española construye una cápsula que permitirá viajar a la estratosfera.Sólo hará falta esperar dos años... y tener 110.000 euros a mano

IRMA CUESTA

Si es usted un tipo intrépido -y tiene dinero-, solo tendrá que esperar un par de años para tener a su alcance la posibilidad de perderse, aunque solo sea durante unas horas, en un lugar tan espectacular como poco frecuentado: la estratosfera. Si para entonces está cansado de elegir entre mar o montaña, o de dejarse las suelas pateando algún recóndito lugar del Globo, siempre podrá darse un garbeo por ese espacio situado entre la troposfera y la mesosfera: dentro de unos 24 meses, el tiempo que la compañía de transporte espacial Zero 2 Infinity necesita para tener lista la cápsula que han bautizado con el nombre de 'Bloon', será posible viajar a 34 kilómetros de la superficie terrestre; eso sí, siempre que tengamos a mano los aproximadamente 110.000 euros que costará la aventura.

Desde Zero 2 Infinity explican que el sistema de vuelo de la nave es similar al de un globo aerostático. Primero, durante dos horas, la cápsula subirá propulsada por un globo de helio que se irá inflando hasta llegar a ocupar la superficie de un campo de fútbol; luego, una vez en la estratosfera, permanecerá allí durante otras dos horas para que el viajero observe, sienta y saque las que probablemente serán las fotos de su vida. El regreso deparará al turista la sensación de haberse subido a una de esas atracciones que pueblan buena parte de los parques temáticos del planeta: experimentará en caída libre la gravedad durante unos segundos, el tiempo que tardará el paracaídas en abrirse, iniciando un descenso que durará dos horas más.

José Mariano López (Granada, 1977), ingeniero aeronáutico y CEO de la compañía, cuenta que el proyecto surgió hace 17 años de regeso de una suerte de encuentro sobre turismo espacial. «Será la primera vez que podamos ver con nuestros propios ojos este planeta azul, bonito y delicado en el que vivimos», dice, recordando que fue en el año 2000 cuando presentó el primer plan de negocio para sacarlo adelante. «¿Que si es muy caro? Mucho menos que un kilómetro de AVE, y especialmente seguro. En España, en los años 30 ya hubo alguien, Emilio Herrera, que pretendió enviar un globo a la estratosfera en una misión con fines científicos. ¡La tecnología existe desde hace casi cien años!».

«España es ideal para esto»

La prueba de que la cosa va muy en serio es que hace solo una semana se realizó la primera prueba con una cápsula no tripulada que partió desde Córdoba. «Estaremos aproximadamente un año haciendo vuelos no tripulados; luego serán experimentales, con tripulación técnica y científica, y más tarde llegarán los viajeros».

Tras explicar entusiasmado lo que se trae entre manos, este ingeniero formado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts afirma que España es única para desarrollar su idea porque las condiciones meteorológicas son perfectas. Además, añade, no hace falta ir en busca de millonarios dispuestos a enfrentarse a este tipo de aventuras, porque ya están aquí.

El problema -si es que hay algún interesado impaciente- es que aún queda trabajo por hacer. La empresa busca inversores para apuntalar el proyecto mientras gestiona los permisos y licencias e, incluso, desarrolla los trajes que deberán llevar sus clientes.

De que la meta está cada día más cerca dan fe seis alumnos de la Escuela Universitaria de Diseño e Ingeniería de Barcelona (Elisava), dependiente de la Universidad Pompeu y Fabra. Ellos han sido los encargados de diseñar el interior de esa primera cápsula, con la vista puesta en lograr que el viajero no sume a la emoción de ver la curvatura de la tierra con sus propios ojos una incontenible sensación de agobio. Por eso han ideado lo que describen como «un espacio modular, dinámico, programable, neutro e inteligente que potencia la interacción entre la persona, la cápsula y el entorno». Traducido, eso quiere decir que el viajero espacial podrá disfrutar de butacas reclinables y móviles, lavabo, suelos y paredes construidas con materiales blandos. Además, puestos a darle todos los caprichos, tendrá la posibilidad de acceder a aplicaciones tecnológicas que le permitirán escuchar música, jugar o localizar cualquier lugar en la Tierra.

Xavier Guasch, uno de esos seis estudiantes, explicaba que se habían propuesto mantener al usuario tranquilo y distraído y que pudiera adoptar diferentes posturas. Él, como sus cinco colegas, fue elegido después de superar una serie de pruebas que incluyeron pasar seis horas encerrados en un espacio de 12 metros cuadrados, justo el tamaño que tendrá 'Bloon'.

euros costará aproximadamente cada viaje a la estratosfera, una excursión al alcance de muy pocos.

Además de 'Bloon', Zero 2 Infinity trabaja, entre otros proyectos, en un sistema para lanzar satélites pequeños en órbita. Inversores de todo el mundo han mostrado interés en el proyecto.

personas es la capacidad máxima de la nave, lo que supone que podrá embarcar junto a los dos pilotos a cuatro turistas.

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