En qué debes fijarte si vas a comprarte un coche de segunda mano

En qué debes fijarte si vas a comprarte un coche de segunda mano
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Una ganga puede convertirse en una tragedia y unos sencillos trucos pueden evitarla

A.G.D.Valencia

Los coches de segunda mano ofrecen un precio que ni los concesionarios ni las redes de vehículos de ocasión pueden igualar. Los impuestos y la puesta a punto del coche encarecen el precio final de las segundas, pero sí dan al cliente cierta seguridad sobre lo que está comprando y, sobre todo, garantía y opción de reclamaciones.

Comprar un coche de segunda mano a un particular siempre es más arriesgado. Lo que puede parecer una ganga, puede convertirse en una tragedia, aunque unos sencillos trucos pueden determinar casi con exactitud si el coche que están intentando vendernos es una farsa o una buena oferta.

Consejos sobre conducción

1. Desconfía de las grandes gangas

Comparar el precio del mercado de segunda mano es fundamental para desconfiar de las grandes ofertas. Busca otras ofertas del mismo modelo entre particulares y no te quedes con las gangas. Si el mercado vende a un precio mucho mayor y el coche está en condiciones, ¿por qué el vendedor va a querer ponerle ese precio tan bajo?

2. Pregunta al vendedor

Lo primero que debes hacer tras mostrar el interés en la oferta es preguntarle al vendedor algunas cuestiones que pueden ser de interés para saber qué vida a tenido el coche.

¿El coche ha tenido más propietarios además del actual? ¿Ha sufrido accidentes? ¿Ha dormido en garaje o en la calle? ¿Dispone del libro de asistencias con las reparaciones selladas? ¿Ha sufrido reparaciones? ¿Cuáles? ¿Cuál es el motivo por el que vende el coche?

Estas preguntas pueden dar a entender el cuidado que ha podido tener con el vehículo y en qué elementos nos tendremos que fijar más tarde en el coche.

3. Investiga el coche

Con el coche delante, pídele paciencia al vendedor y revisa hasta el último detalle del coche: el exterior, la asimetría de los faros, la carrocería, los anclajes de los faros, los puntales delanteros, los soportes de los amortiguadores, el estado del motor… También el volante, el cambio de marchas, el embrague. Cada elemento te puede revelar si ha sufrido reparaciones, si está muy viejo, si se le ve en buenas condiciones.

4. La vuelta de prueba

La prueba de fuego es una vuelta con el coche. Si puede ser, tanto en carretera como en ciudad. Primero con el vendedor como conductor, para ver cómo lo conduce y qué puede haberse visto afectado por su estilo (como las marchas o el motor).

Más tarde, coge tú el coche y fuérzalo: circula a marchas cortas, haz giros algo más bruscos para evaluar la dirección, circula a marchas largas, comprueba el funcionamiento de los sistemas eléctricos y el panel de control, frena, arranca, acelera rápidamente.

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