La ciguatera, la nueva toxina que amenaza al pescado europeo

Ya se la conoce como el «nuevo anisakis». No desaparece al congelar el pescado ni se puede detectar a simple vista. Y lo peor: el riesgo tampoco desaparece al cocinarlo a altas temperaturas, lo que la convierte en una toxina muy peligrosa

C. BENLLOCH

La ciguatera es una intoxicación alimentaria usual en el Caribe, que aparece tras el consumo de peces de gran tamaño. Pero aunque el problema está en el pescado, el origen el problema es otro. Tal y como recoge 'ABC', la responsable de esta intoxicación es un alga microscópica que habita en los arrecifes de coral de aguas templadas. Los peces se alimentan de ella, siendo ésta la puerta de entrada a la cadena alimenticia que termina cuando los seres humanos consumimos el pescado. Los peces pequeños se comen el alga, los peces grandes se comen a los más pequeños y finalmente el pescador atrapa éstos ejemplares grandes que acaban en nuestros platos, cuando la concentración de toxinas está en su nivel más alto.

Se reportan unos 50.000 casos cada año, pero hay que tener en cuenta que es un trastorno sub-denunciado y algunas veces sub-diagnosticado. La mortalidad ronda sólo el 5% del total de los casos reportados -todos casos en los que los pacientes tenían bajas defensas u otros problemas-, siendo en la mayoría de ocasiones debido al paro respiratorio.

Una intoxicación peligrosa

A la ciguatera ya se la conoce como "el nuevo anisakis", aunque entre ellos hay diferencias muy importantes. Para empezar, la primera no desaparece al congelar el pescado, algo que sí ocurre con el segundo. Por otra parte, la ciguatera no es detectable físicamente. A diferencia del anisakis, no deja marcas ni ningún color especial en el pescado, no se ve, no se huele. A simple vista, el pescado no es sospechoso de poder causar estragos en el estómago de una persona. Y lo peor: el riesgo tampoco desaparece al cocinar el pescado a altas temperaturas, lo que convierte la ciguatera en algo muy peligroso.

Por fortuna, y salvo en casos especiales, no se trata de una intoxicación letal. Lo malo es que sí causa muchas molestias, desde problemas gastrointestinales como náuseas, diarreas y vómitos, hasta trastornos en el sistema nervioso que provocan hormigueos en la lengua, alteraciones en la tensión arterial o cambios físicos en la sensación de frío-calor. Tampoco hay tratamiento específico para esta intoxicación, salvo fármacos para combatir los síntomas que causa.

Gran expansión

Hace algunos años la ciguatera era un problema que solo se presentaba en lugares muy localizados, en zonas costeras de destinos remotos. Era un problema que los europeos solo recordaban de manera desagradable tras pasar unas vacaciones en algún lugar exótico. En la actualidad se ha convertido en la intoxicación por consumo de pescado más común en el planeta. No solo la ciguatera se ha instalado en los mares que bañan el continente europeo, sino que también la sufren al comer pescado importado. El cambio climático y la globalización son, por el momento, las dos razones que los expertos asocian a este nuevo fenómeno.

Aunque por el momento europa sigue siendo un lugar en el que los casos de intoxicación por ciguatera son raros, la Unión Europea ha puesto en marcha un proyecto para detectar la toxina en aguas del mar Mediterráneo y del Atlántico después de que desde 2006 se hayan detectado hasta 18 brotes en Canarias con más de un centenar de afectados. Los primeros brotes autóctonos han sido detectados en el Atlántico, en las Islas Azores de Portugal y en las Islas Canarias. Los pescados afectados son el mero y el medregal, por el momento no se han detectado rastros de la toxina en el atún.

Datos clave

La ciguatoxina es estable al calor, cocción, y a la congelación. Tampoco tiene color, olor o sabor.

Los síntomas aparecen transcurridas 12 o 24 horas de la ingesta.

Manifestaciones gastrointestinales: dolor abdominal, diarrea, náuseas, vómitos.

Manifestaciones neurológicas: calambres, hormigueos, dolores musculares, intensa fatiga, trastornos del equilibrio, sensación de sabor metálico. Pueden prolongarse durante semanas o meses, y se presentan remisiones y reagudizaciones.

Manifestaciones cardiovasculares: bradi o taquicardia, e hipotensión arterial.

Síntomas cardinales: la inversión de la sensación térmica (sensación de calor / quemadura al tocar objetos fríos y sensación de frío al tocar objetos calientes) y el hormigueo en labios y lengua.

Reagudización: otro dato peculiar de esta intoxicación es que los que la hayan padecido pueden experimentar un cuadro similar mucho tiempo después al ingerir carne de pescado, alcohol y hasta nuez.

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