El poder de las mujeres contra el cambio climático

Expedición de Greenpeace en Groenlandia. / Nick Cobbing (AFP)

Científicas e ingenieras deben superar una barrera de género que dificulta el equilibrio en la toma de decisiones sobre uno de los grandes retos actuales de la humanidad

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

La combustión de fósiles, la deforestación y las políticas permisivas están favoreciendo la aceleración del cambio climático. En oposición, grupos defensores del medio ambiente y algunas asociaciones han apostado por la concienciación y políticas concretas, pero hasta ahora casi nadie había pensado en que la desigualdad de las mujeres también podría ser un factor clave.

«Nunca había pensado en la poca representación de mujeres en puestos clave de lo que sea, sea de política, de investigación o dirigiendo universidad y que toda esta gente es la que toma las decisiones por todos nosotros y la mayoría son hombres. Entonces, se está perdiendo talento y creatividad», señala Alicia Pérez-Porro, una bióloga marina que partirá el día 14 de febrero con 'Homeward Bound'. El proyecto que escoge a 100 mujeres de todo el mundo cada año para aunar voces en la Antártida como lugar de reunión. «No es un programa científico de investigación, es un programa de empoderamiento y liderazgo con mujeres que vienen del campo del ciencia y de la tecnología con el telón del fondo al cambio climático. Teniendo en cuenta que las mujeres estamos muy poco representadas en los equipos de toma de decisiones, 'Homeward Bound' lo que ha hecho es luchar contra el cambio climático desde un punto de vista diferente, completamente innovador. Hay iniciativas que luchan disminuyendo el CO2, hay otras que buscan acabar con el plástico. Pues 'Homeward Bound' lo que hace es ayudando a más mujeres a formar parte de estos equipos de toma de decisiones en temas de política, científica o investigación», explica la científica catalana.

«Todo el proyecto se basa en los estudios que demuestran que cuando hay estudios de trabajo con paridad son un 50% más efectivos, más eficaces que aquellos en los que predomina alguno de los dos géneros», defiende Pérez-Porro. Ella es una de las cuatro españolas (Uxua López, Alicia Pérez-Porro, Ana Payo y Alexandra Dubini) que participarán en la segunda tanda de una iniciativa que tiene como objetivo formar en 2025 una red de un millar de expertas que sean líderes en diferentes campos enfocadas al cambio climático.

Pérez-Porro (c), con sus compañeras de expedición Uxua López (i) y Alexandra Dubini.
Pérez-Porro (c), con sus compañeras de expedición Uxua López (i) y Alexandra Dubini. / Homeward Bound - Acciona

Información y matemáticas

No es el único proyecto con destacadas mujeres en la lucha contra el cambio climático. Andrea Pérez-Carro es una representante española en el Comité del Programa 'Copernicus' de la Unión Europea. «Es la iniciativa más relevante a nivel mundial de observación de la Tierra, es un valioso instrumento que permite el acceso libre y gratuito a datos para que los científicos puedan evaluar los efectos que produce el cambio climático en nuestro planeta», explica la ingeniera superior de Telecomunicaciones. Como experta aporta su grano de arena en el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), pero también observa el dique que impide el paso al potencial de las mujeres: «Desconozco las estadísticas de paridad de este programa, pero es evidente que todavía, en las carreras profesionales científico-tecnológicas, la mujer está representada en menor medida y aún nos queda mucho camino que recorrer. A día de hoy, y aunque la situación de las mujeres ha mejorado, seguimos teniendo más dificultades que los hombres en casi todos los ámbitos de la sociedad, incluido el ámbito científico-tecnológico».

«Evidentemente, el cambio climático de origen antropogénico es un hecho aceptado por toda la comunidad científica. Ahora nos queda mucho trabajo de investigación para ser capaces de anticipar y remediar en lo posible las consecuencias que va a tener sobre los ecosistemas», previene Ana Justel, profesora titular de Estadística en la Universidad Autónoma de Madrid. Ella también es de las que se han acercado a los lugares más fríos del planeta para sumar sus conocimientos. Colabora con el grupo de investigación Microairpolar para investigar la capacidad de dispersión de los microorganismos en las zonas polares. El cerebro y la mirada se aplican a los números en busca de una herramienta que extraiga la información pertinente de las bases de datos de los estudios sobre el cambio climático.

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La matemática también observa la otra desigualdad inexplicable desde la estadística: «No sé si existe el dato sobre la participación de mujeres en los estudios sobre cambio climático, pero imagino que serán parecidas a las de los campos de la ciencia en los que trabajamos las distintas especialistas del cambio climático. Es un hecho que hay menos mujeres que hombres en ciencia, y también que no hay una razón que lo justifique en pleno siglo XXI».

Superficie cubierta por el hielo en el Ártico en 2007.
Superficie cubierta por el hielo en el Ártico en 2007. / REUTERS

Todas coinciden en la necesidad de enfrentarse al desafío del cambio climático. «Es uno de los grandes retos que debe afrontar la humanidad en la actualidad. De hecho, es uno de los objetivos prioritarios de sostenibilidad de Naciones Unidas para la agenda del año 2030», apunta Pérez-Carro. «Estados Unidos, políticamente, tiene una situación digamos... diferente y la administración que ocupa ahora la Casa Blanca está rozando el negacionismo con el cambio climático. En España, tenemos una administración que está más a favor, pero todavía no nos ha entrado la urgencia. Piensas 'esto a mí no me va a afectar, tengo que luchar por salvar el planeta para mis hijos'. Pues no, nos va a afectar y nos está pillando el toro porque a lo mejor el planeta es completamente diferente en 20 años», alerta Pérez-Porro, afincada en Norteamérica desde hace una década.

La conclusión de las científicas es que el gran reto de la humanidad en el siglo XXI debería contar con el potencial de la mujer. «Lo que creo es que somos un 50% de los cerebros pensantes y cuantos más cerebros haya trabajando en solucionar un tema en concreto antes lo solucionaremos. En términos generales, es 'vayamos juntos', que nosotras también tenemos cosas que decir y tenemos buenas ideas», recuerda Pérez-Porro.

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