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«Habría que perforar el subsuelo para confirmar si hay vida en Marte»

Suelo de Marte.

Suelo de Marte. / AFP

  • Ricardo Amils, microbiólogo

  • «La próxima misión de la Agencia Espacial Europea seguirá siendo insuficiente», ha dicho durante un simposio en Madrid

Hace millones de años, Marte tuvo abundante agua líquida, un elemento básico para el desarrollo de la vida microbiana; pero de momento ninguna misión ha perforado el subsuelo del llamado Planeta Rojo en su búsqueda. Los vehículos róvers desplazados hasta allí se han limitado a explorar la superficie.

Uno de ellos, el Curiosity, incluso ha recogido muestras del terreno para estudiar sus condiciones de habitabilidad; pero Ricardo Amils Pibernat, investigador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (UAM-CSIC), iría más lejos. "Yo creo que en Marte hubo y aún hay vida, pero está en el subsuelo y habría que perforar para confirmarlo. La próxima misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) llegará hasta los dos metros de profundidad, pero sigue siendo insuficiente", ha asegurado.

"Solo hay que bajar a una profundidad suficiente para encontrar agua en estado líquido. Cuanto más profundo lleguemos, más posibilidades de hallar fósiles o microorganismos vivos metabólicamente hablando", ha comentado Amils, uno de los microbiólogos españoles más reputados y coordinador del simposio 'Río Tinto, aspectos fundamentales y aplicados de un análogo terrestre de Marte'.

Organizado por la Fundación Ramón Areces hasta el 7 de junio en Madrid, el científico español ha reiterado que el planeta vecino esconde vida pero "las misiones espaciales son muy competitivas. Todo es cuestión de dinero y política". Desde su puesto en el departamento de Planetología y Habitabilidad del Centro de Astrobiología (CAB) -centro asociado a la NASA-, ha trabajado en numerosos proyectos para probar la tecnología de las misiones a Marte.

Él trabaja en Río Tinto (Huelva), una antigua cuenca minera en la que lleva más de treinta años desvelando su contenido. "Desde siempre, Río Tinto se había considerado un río contaminado por la actividad minera. Por sus características (acidez y color rojizo), se atribuían a un historial de explotación minera de más de 5.000 años de antigüedad", ha explicado.

Pero, según ha dicho, "30 años de investigación nos llevaron a pensar que Río Tinto no era resultado de la contaminación, sino que sus microorganismos, capaces de obtener energía a partir de minerales, eran los responsables de las condiciones extremas del río. Además, junto a estos microorganismos hay algas y plantas capaces de desarrollarse en este hábitat".

"La razón es que Río Tinto, situado en la Faja Pirítica Ibérica, cuenta con un biorreactor subterráneo, que pone en marcha estos procesos responsables de la mineralogía que se encuentra en el río; es decir, que parte de su mineralogía está producida por la biología", ha afirmado Amils.

Los mismos minerales

Marte cuenta con los mismos minerales y por eso Río Tinto es tan importante para la exploración espacial; es tan parecido que es ideal para probar la hipotética instrumentación marciana. Actualmente, la NASA y el CAB prueban un prototipo muy avanzado del SOLID, diseñado para detectar inmunológicamente señales de vida.

Además, se han probado las prestaciones del difractómetro de rayos X que lleva el Curiosity (el róver que actualmente explora Marte) y el espectrómetro Mössbauer de los Vehículos de Exploración de Marte de la NASA (MERS, por sus siglas en inglés). Mientras, la ESA ha probado el espectrómetro Raman, capaz de detectar minerales asociados a la biología y que irá en la próxima misión europea con destino marciano.

Y es que la región de Río Tinto es uno de los mejores análogos terrestres de Marte. El responsable del "hermanamiento" es la jarosita, un sulfato de hierro y potasio muy extendido en la cuenca minera y que fue hallado en Marte por el Opportunity de la NASA.

"La jarosita es muy abundante en Río Tinto. Aquí conocemos su origen biológico, ya que los microorganismos son capaces de, a partir de los sulfuros metálicos de la Faja Pirítica, liberar sulfatos y oxidar el hierro. Pero en Marte desconocemos su origen, habrá que demostrarlo. Podría ser que también tuviera origen biológico pero para eso hay que perforar el planeta porque la vida en la superficie es imposible", ha indicado Amils.

"El Curiosity almacena gran cantidad de información para determinar si hubo o no vida en Marte pero el método requiere demostración", ha insistido el científico español desde la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), donde este simposio ha contado con otros ponentes como el astrobiólogo Juan Pérez Mercader y también Penélope Boston, de la NASA.

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