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El enigma de las ‘lágrimas holandesas’, resuelto 400 años después

El enigma de las ‘lágrimas holandesas’, resuelto 400 años después
  • Los científicos descubren por qué las famosas gotas del Príncipe Rupert son fuertes en su cabeza pero realmente frágiles en la cola

Las gotas que el rey Carlos II de Inglaterra recibió de parte del príncipe Rupert de Alemania en el siglo XVII han sido famosas debido a sus especiales características. La cabeza de la gota es muy resistente, tanto que puede soportar fuertes impactos, mientras que la cola es tan frágil que un leve toque con el dedo puede hacer que toda la estructura de la gota se desintegre.

Famosas bajo el nombre de "lágrimas holandesas" -también conocidas como "esferas de Rupert"- se fabrican dejando caer manchas rojas de vidrio fundido en agua. Según recoge 'El País', los científicos han logrado ahora, 400 años más tarde, entender la estructura de las famosas gotas. Ha sido la ciencia la que ha permitido arrojar algo de luz sobre el misterio de estas gotas.

La Universidad de Purdue (Indiana, EE UU) y la Universidad de Cambridge, colaboraron para analizar el porqué de sus extrañas características, para lo que utilizaron un polariscopio de transmisión para medir la tensión en el interior de las gotas. Los resultados de los análisis, publicados en la revista Applied Physics Letters, demostraron que las gotas tienen una tensión de compresión en superficie más alta de lo que se calculaba anteriormente, y que ha resultado ser de 700 megapascales (cari 7.000 veces la presión atmosférica), y que la capa de compresión superficial es también delgada (aproximadamente del 10% del diámetro de la cabeza del objeto). Son estos valores los que otorgan a las cabezas de las gotas la gran resistencia, según las conclusiones de los científicos.

Al parecer, para romper una de las gotas es necesario que una grieta penetre en la zona de tensión interior. Dado que las grietas en la superficie tienden a crecer paralelas a dicha superficie no es fácil que entren en esa zona si se ubican en la cabeza, mientras que en la cola es sencillo llegar a generar una grieta que alcance la zona de tensión.

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