Las Provincias

Una astrónoma española en el exilio, contra la política científica del Gobierno

La astrónoma española Amaya Moro-Martín.
La astrónoma española Amaya Moro-Martín. / Johns Hopkins University
  • «Proteger la Marca España es vivir de espaldas a la realidad y un lastre para encontrar soluciones», afirma Amaya Moro-Martín, quien desde EE UU critica los recortes presupuestarios

  • Sus artículos en la revista 'Nature' responden a la Fundación Española de la Ciencia y la Tecnología, que alababa a los españoles en el extranjero

La comunidad científica española ha iniciado este año 2017 con el mismo recelo que en años anteriores, a tenor de varias estadísticas económicas que apenas mejoran su porvenir. El último informe publicado por la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE), por estas fechas en 2016, ya confirmaba a España como el país europeo que más había recortado su presupuesto en I+D durante la llamada crisis financiera.

Según dicho informe, avalado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y a la espera de actualización anual, los fondos destinados a la investigación científica habían caído un 34,69% entre 2009 y 2013. Y eso situaba a España por debajo de Grecia, Portugal, Italia e Irlanda y 33 puntos porcentuales bajo la media de la Unión Europea mientras ésta aumentaba sus partidas un 0,16% (Alemania invertía más de un 18% y Reino Unido un 1,83%).

"Sin lugar a dudas, la situación es significativamente peor. Desde 2009, el presupuesto de I+D para investigación civil en operaciones no financieras ha disminuido un 35%; teniendo en cuenta la inflación, la disminución sería aún mayor. En ese periodo, España ha tirado la toalla en lo que respecta a tratar de alcanzar el objetivo establecido por la Comisión Europea en la Estrategia de Lisboa: un 3% del PIB para I+D en el 2010". Son cifras tajantes de Amaya Moro-Martín, astrónoma española que reside desde hace tiempo en Baltimore, Maryland (Estados Unidos).

Desde el extranjero se erige en la principal voz reivindicativa para la ciencia en España. Una paradoja comprobada con Nature, que tras avanzarlo en su edición digital ha publicado ya este jueves en papel otro texto crítico de Moro-Martín. Titulado 'How dare you call us diplomats' ('Cómo os atrevéis a llamarnos diplomáticos'), ha sido su tercera colaboración directa con esta reputada revista. "Simplemente he escrito un artículo y se lo he enviado al editor, aportando datos y fuentes originales en los que se apoyan mis afirmaciones. Las tres veces han estado interesados en publicarlo. El «logro» no es mío, sino de la excepcionalidad de la situación que vive la investigación en nuestro país", ha precisado.

Además, y como en su día ya hizo en medios españoles como El País, la Cadena SER o La Sexta, ha recordado la dolorosa comparación de España con su entorno. "Otros países han aumentado su presupuesto en I+D, acercándose a ese objetivo [de Lisboa] e incrementando la brecha en ciencia e innovación. En este periodo hemos caído de nuevo en nuestra tradicional política cíclica para la I+D, de disminuir la inversión cuando hay crisis y que hace aún más vulnerable al país cuando peor está su economía, cortando posibles vías de recuperación", ha aseverado.

"Por el contrario, muchos países punteros en investigación adoptan en I+D una política anticíclica, de mayor inversión cuanto menos crece la economía", ha continuado al tiempo que parafraseaba con ironía a Mariano Rajoy: "Nos estamos anclando en una Europa de varias velocidades, no solo en términos de producción científica y generación de conocimientos sino de futuro crecimiento económico". Y luego ha alabado a su patria de acogida: "En un «Estado innovador» como EE UU, más de la mitad de su crecimiento económico se debe a la innovación arraigada en la investigación básica financiada por el gobierno federal".

Moro-Martín se ha mostrado aún más escéptica con la Marca España, promovida desde instancias gubernamentales. "Es un eslogan que no contribuye a mejorar la situación de la investigación. Para encontrar soluciones a un problema lo primero que hay que hacer es admitir que existe. Hablar de circulación de cerebros en vez de fuga de cerebros -como se denuncia en su reciente artículo-... con el objetivo de proteger la Marca España, es vivir de espaldas a la realidad y supone un lastre a la hora de encontrar soluciones".

"Para mejorar realmente la Marca España en el sector de la I+D, lo que el Gobierno necesita es aportar suficientes recursos humanos y financieros; y modernizar un sistema burocrático que es decimonónico y antagónico a la labor investigadora. También necesita crear un Consejo Científico que dé peso, con independencia política, que juegue un papel central en la política científica del país y que canalize peticiones de la comunidad científica que durante años han caído en saco roto", ha insistido la astrónoma española.

Incluso ha pensado en vías a imitar para salir del bache: "Un modelo a seguir podría ser el alemán, que se renueva cada tres años y un 75% de sus miembros son investigadores elegidos por la propia comunidad científica que no pueden ser destituidos; el 25% restante son elegidos por el gobierno federal y los estados. En Alemania, este Consejo Científico está adscrito al Ministerio federal de Educación e Investigación; es un órgano asesor pero no hay precedente de que sus recomendaciones no hayan sido adoptadas".

Sus argumentos han incidido en el rol de ese hipotético organismo. "Podría jugar un papel clave en la coordinación, de forma multilateral y con corresponsabilidad, de las políticas de Estado presentes a nivel nacional, para que no haya 17+1 sistemas de investigación independientes que impidan optimizar la inversión pública en I+D. Ya que hasta ahora la coordinación se había limitado a relaciones puntuales bilaterales, con frecuencia de tinte político, lo que ha fomentado las duplicidades, tanto de centros de investigación como de universidades".

"Un Consejo Científico políticamente independiente ayudaría a la elaboración de una estrategia consensuada entre todos los actores implicados: gobiernos central y autonómicos, Cortes Generales y comunidad científica. También sería una forma eficaz de velar porque se respeten los plazos de las convocatorias, algo que en el pasado no ha ocurrido y ha generado un verdadero caos", ha puntualizado antes de proseguir con su reivindicación: "Para mejorar la Marca España es necesario realizar cambios en sus instituciones de investigación, democratizándolas, aumentando su transparencia y su capacidad de autogestión. Sin autogestión, tanto de recursos humanos como financieros, es inútil elaborar planes estratégicos".

"Y en este sentido ayudaría también una Ley de Mecenazgo para permitir la financiación privada de universidades e instituciones de investigación. Esto no va a mejorar a no ser que se acabe con la política de calentar la silla y se reduzca la burocracia a todos los niveles y en todos los procesos administrativos relacionados con la investigación, para que los investigadores puedan dedicarse realmente a su labor y no a la gestión", ha añadido para luego dar un toque de atención al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). "Necesita más transparencia, más democracia y menos burocracia, pero también más recursos y más autogestión", ha concluido al respecto.

Estoicismo del CSIC

Según reflejó el BOE en septiembre de 2016, y a sabiendas de que sus datos anuales llevan un ejercicio fiscal de desfase, el CSIC aumentó sus pérdidas de 3,4 millones de euros en 2014 a casi 22 millones en 2015. Así, la diferencia entre los 650 millones de euros ingresados y los 664,7 millones gastados ascendió hasta los 21,8 millones si se tiene en cuenta el total de partidas y operaciones.

Alrededor de un 88% del dinero recibido por el CSIC es estatal, sobre todo a través del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad en el que se enmarcan sus tareas; aunque igualmente obtiene fondos de la UE y de entidades privadas como la Fundació La Caixa. Pero el CSIC ya ha recalcado en pasadas notas de prensa que no es una empresa; sus objetivos serían "la formación y el fomento" de investigadores, así como "la divulgación de una cultura científica" entre la sociedad para obtener beneficios intelectuales a larguísimo plazo.

El propio presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo, ha hecho varios llamamientos durante el último lustro para que el Gobierno español pusiera soluciones. Incluso llegó a pedir "un adelanto en los pagos", para así hacer frente a un porcentaje de los casi 150 millones de déficit que acumulaba tal entidad desde 2013. No obstante, Lora-Tamayo no perdía el optimismo antes de la última Navidad durante una entrevista: "Hacemos muy buena investigación a pesar de los problemas de los últimos años".

El dirigente del CSIC coincidía en cierto modo con Amaya Moro-Martín: "Lo que necesitamos es más atención en forma de recursos económicos, humanos y de capacidad para gestionarlos. Una gestión eficiente en un marco más flexible nos daría más juego". En cambio, sí difirió en otros retos claves: "Desde 2012 estamos subiendo, aunque de forma suave. Y me gustaría que siguiera así de manera estable y sostenida. En definitiva, lo que tenemos es bueno, pero debemos tener más recursos económicos, por encima del 1,22% del PIB previsto hasta llegar al 2% en el 2020".

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate