El rey chino del teléfono 'low cost'

El rey chino del teléfono 'low cost'

La multinacional tecnológica Xiaomi desembarca hoy en España a la conquista del mercado europeo

ZIGOR ALDAMA

Hace tiempo que la tecnología china se ha colado en nuestras vidas. Está en gran parte de los aparatos que utilizamos. Pero hasta no hace mucho se ha escondido detrás de los nombres de multinacionales de otros países, y para descubrirla había que escudriñar a fondo las etiquetas de los embalajes. Aunque algunas empresas de prestigio tratan de camuflarla con enunciados como 'Diseñado en California', al final la verdad termina apareciendo en alguna esquina: 'Hecho en China', 'Ensamblado en China', o el más discreto 'Fabricado en PRC', las siglas en inglés de la República Popular China.

La razón de este maquillaje está en la mala reputación que tradicionalmente han tenido esas etiquetas. Al fin y al cabo, para muchos occidentales el gigante asiático sigue siendo el país del 'todo a cien'. Pero, poco a poco, ese tópico desfasado se va desvaneciendo y la realidad se impone: China lo fabrica todo, también la tecnología más puntera. No en vano, solo hay que fijarse bien en la caja del iPhone X para descubrir que son operarios chinos quienes han dado forma al modelo más codiciado de Apple.

Marcas como Huawei han certificado que el Gran Dragón no solo se limita a copiar. También innova. Y su relación calidad-precio les permite ganar cuota de mercado con lo que, poco a poco, el público occidental se va familiarizando con nombres que antes ni siquiera sabía pronunciar.

Las claves del éxito

Comercio electrónico
Aunque ha comenzado a abrir tiendas físicas, el poderío de Xiaomi se vende por internet, un canal que elimina intermediarios y permite abaratar precios.
Aparatos inteligentes
Xiaomi no solo fabrica móviles. El ‘smartphone’ es el mando a distancia de un gigantesco ecosistema tecnológico que se conecta a él y que va haciendo realidad el hogar inteligente.
Expansión prudente
A diferencia de otras marcas chinas, Xiaomi elige concienzudamente los mercados a los que se lanza. De momento, ha apostado sobre todo por los países en vías de desarrollo. España es el primero en Europa occidental.
14.500
millones de dólares espera conseguir de beneficios este año la compañía dirigida por Lin Bin.
10
millones de smartphones vendió la multinacional china el pasado mes de septiembre.

El último es Xiaomi. Literalmente, 'arroz pequeño' o mijo. La compañía que ha reventado el sector tecnológico en China se instala hoy oficialmente en España, el primer mercado de Europa occidental en el que abre tiendas. Dos serán físicas y estarán ubicadas en Madrid, donde venderá móviles y otros accesorios. Pero, fiel al modelo de negocio que la ha convertido en el quinto mayor fabricante de móviles del mundo, su punto fuerte seguirá estando en el comercio electrónico.

De hecho, Xiaomi nació en internet y con vocación de vivir exclusivamente en el ciberespacio. «Gracias a la eliminación de los intermediarios podemos ofrecer aparatos de altas prestaciones a un 50% del precio de nuestros competidores», comentaba a este peridista el presidente de la empresa, Lin Bin, en 2013. «Queremos democratizar la tecnología», añadió un año después el ahora exvicepresidente para mercados internacionales, Hugo Barra. Sus primeros móviles convencieron por esa razón, y la marca supo crear una imagen de empresa desenfadada y antisistema que conquistó a los jóvenes.

Un mando a distancia

Desde entonces, Xiaomi ha modificado su estrategia sustancialmente. Hay quien incluso cree que ha traicionado sus ideales para convertirse en una marca más. Lo cierto es que ha abierto una importante red de tiendas físicas y ha creado un ecosistema en el que tiene cabida todo tipo de electrónica. Los móviles son el mando a distancia con el que los usuarios pueden controlar infinidad de aparatos: desde televisores hasta robots aspiradores, pasando por patines eléctricos, ordenadores, cámaras, purificadores de aire y de agua, e incluso ollas, paraguas y zapatillas.

Así, Xiaomi se ha convertido en el segundo mayor fabricante de accesorios del mundo. Todos tienen en común la posibilidad de conectarse al 'smartphone', y el conjunto busca hacer realidad el hogar inteligente. «Cuando vemos una buena idea, la adoptamos. Exigimos una estandarización en temas de diseño y de conectividad, y ofrecemos el canal de venta y asesoramiento», explica Wang Chuan, responsable de Mi Home. No obstante, Xiaomi no fabrica directamente los productos, sino que invierte considerables sumas de dinero en casi un centenar de jóvenes empresas subsidiarias.

Pero no todo ha sido de color de rosa para una firma que, después de unos años de gloria, ha visto cómo aumenta la competencia, lo que hizo caer en picado sus beneficios el pasado año. También se ha enfangado en diversos escándalos. Algunos por la deficiente calidad de sus productos, como el purificador de aire, y otros por instalar aplicaciones sin permiso o por recopilar datos de los usuarios sin que estos se den cuenta. Esto último es especialmente relevante porque los servidores están en China, cuyo Gobierno puede acceder a sus contenidos.

Pero Xiaomi también ha sido la primera marca que ha popularizado los móviles sin apenas marcos -copiados ahora por Samsung y Apple-, y nada refleja mejor su éxito que el vergonzoso episodio protagonizado por la empresa extremeña Zetta, que le compraba terminales baratos y los camuflaba con la pegatina de una bellota para hacerlos pasar como propios en nuestro país. Igual fue una profecía del futuro: ¿terminará Occidente copiando la tecnología china?

Aunque ha comenzado a abrir tiendas físicas, el poderío de Xiaomi se vende por internet, un canal que elimina intermediarios y permite abaratar precios.

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