China tropieza de camino a la Luna

Momento del lanzamiento del cohete, a las 19:23 horas del pasado domingo, desde la isla tropical de Hainan./Reuters
Momento del lanzamiento del cohete, a las 19:23 horas del pasado domingo, desde la isla tropical de Hainan. / Reuters

El fracaso en el lanzamiento del cohete de carga 'Larga Marcha-5' hace dudar sobre su capacidad para sumarse a la carrera espacial

ZIGOR ALDAMA

Iba a ser uno de esos momentos épicos en los que China saca pecho y demuestra que está lista para liderar el mundo en todos los frentes. Y así fue durante 40 minutos. Los que tardó el cohete 'Larga Marcha-5' en fallar. A las 19.23 horas del domingo, la última versión de esta nave de carga despegó según lo previsto desde la isla tropical de Hainan. En una imagen ya familiar, tras la tensa cuenta atrás, el artefacto encendió sus motores y se impulsó hacia la estratosfera dejando atrás una bola de fuego. Hubo vítores y aplausos. Sin embargo, poco después las imágenes en vivo que emitía el cohete cesaron y, a las 20.00 horas, la agencia de noticias oficial Xinhua anunció el fracaso de la operación. La rueda de prensa que iban a dar sus responsables se canceló y los periodistas fueron devueltos a su hotel sin explicación alguna.

Capaz de transportar hasta 25 toneladas de carga al espacio, más del doble que su predecesor, el cohete es uno de los elementos clave de la estrategia que el gigante asiático ha diseñado para ponerse a la vanguardia de la carrera espacial. Después del éxito en el vuelo inaugural del 'LM-5' el pasado mes de noviembre, los científicos consideraban la misión del domingo, que preveía poner en órbita el satélite de telecomunicaciones más pesado de China, como la prueba definitiva antes de embarcarse en las misiones de gran envergadura que se le van a encomendar a este cohete. Su frustrado viaje es un duro golpe a la ambición espacial del país, y puede suponer un retraso en los pasos que tenía planeado dar en los próximos años.

El más inmediato, previsto para el segundo semestre de este mismo año, es el envío del robot 'Chang'e-5' a la cara oscura de la Luna para recoger muestras y regresar a la Tierra. Será el primer paso del proyecto para convertirse en el segundo país que traslada a un ser humano hasta nuestro satélite natural. Además, en uno o dos años, el 'LM-5' debería transportar el núcleo de la estación espacial china, que tendría que estar completada y habitada para 2022. Dos años antes, China quiere llegar con un robot a Marte, y para ello también necesitará al 'LM-5'.

«Este fracaso demuestra que la tecnología de los cohetes espaciales es extremadamente difícil, y explica por qué no disponen de ella más países», comentó a la cadena estadounidense CNN Joan Johnson-Freese, experto en el proyecto espacial chino de la Universidad de Guerra Naval de Estados Unidos. No obstante, el analista prevé que China termine logrando el éxito y adquiera así «la capacidad para transportar cargas pesadas al espacio, vital para el establecimiento de su estación y el inicio de misiones interplanetarias».

En cualquier caso, y a pesar de la vergüenza que supone para Pekín este fiasco -cuya razón no ha explicado-, nadie duda de que China puede llegar a tomar la delantera en la conquista del espacio. De hecho, ya cuenta con algunos hitos importantes en el camino: en abril lanzó la primera nave de carga 'Tiazhou-1'; en junio, un cohete 'Larga Marcha-4B' hizo lo propio con su primer satélite astronómico de rayos X; y ha demostrado que maneja correctamente la compleja mezcla de queroseno y oxígeno e hidrógeno líquidos del combustible de los cohetes.

Aprender del fiasco

No obstante, el del domingo no es el único tropiezo de China fuera de nuestro planeta. A finales de 2013 demostró que la Luna no le queda tan lejos cuando logró enviar hasta allí el robot 'Yutu', pero en la segunda noche lunar ya sufrió un problema técnico. Y, el pasado mes de junio, el satélite 'Zhongxing-9A' no logró entrar en su órbita preestablecida por un problema en la tercera fase de su lanzamiento, llevado a cabo por un 'Larga Marcha-3B'.

Claro que los analistas coinciden en recalcar que los fracasos son habituales y que lo importante es aprender de ellos. Por otro lado, también concuerdan en señalar que los avances del gigante asiático van mucho más rápido que los del resto del mundo, y que Marte puede convertirse en su verdadera puesta de largo como superpotencia mundial, ya que los científicos chinos esperan poder enviar una misión tripulada a mediados de la década de 2030. Lo que está por ver es si consiguen hacerlo solos, como quiere Pekín, o en el curso de una misión internacional que logre reunir el abultadísimo presupuesto que requerirá rebasar esta nueva frontera.

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