Se buscan voluntarios para encontrar el dedo pulgar de un Niño Jesús

Los devotos corren con la imagen de la virgen de Manjavacas, envuelta para no sufrir daños, este pasado domingo. / Belén Montoro

La falange desapareció durante una procesión a la carrera en Mota del Cuervo (Cuenca)

J. V. MUÑOZ-LACUNAToledo

El Santísimo Hijo de María Santísima de la Antigua de Manjavacas, patrona de Mota del Cuervo (Cuenca), ha perdido el dedo pulgar de su mano izquierda y la hermandad de la Virgen ha pedido ayuda en las redes sociales en busca de voluntarios para que lo busquen.

La tarea no es sencilla porque se trata de recorrer a pie y revisar centímetro a centímetro los siete kilómetros que separan la ermita de la Virgen de la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel. Es el trayecto que desde hace siglos realizan a toda carrera los porteadores que se encargan de llevar sobre sus hombros la imagen de la Virgen con el Niño Jesús en brazos. El pasado fin de semana se repitió esta tradición pero, al finalizar la iglesia en la iglesia parroquial, los miembros de la hermandad se percataron de la ausencia del dedo pulgar. “La pérdida fue fortuita. Es algo que nunca había pasado y ya estamos pensando en su restauración”, lamenta el presidente de esta hermandad, Noé Izquierdo.

Ante este contratiempo, la hermandad se ha lanzado a las redes sociales para buscar voluntarios: “La Hermandad de Nuestra Señora de la Antigua de Manjavacas pide nuestra ayuda. Se ha perdido el dedo gordo de la mano izquierda del Niño durante la Traída del pasado domingo. Se piden voluntarios para recorrer todo el trayecto entre los hitos, para buscar el dedo en las cunetas. Todo aquél que lo desee puede colaborar. ¡Ayudemos a encontrarlo! Compartidlo. Entre todos lo encontraremos”, ha colgado esta hermandad en estas redes.

De vuelta a la carrera el día 20

La imagen de la Virgen de Manjavacas y el Niño Jesús es de madera y data de 1939. Su hermandad confía en que el dedo pulgar se encuentre antes del próximo 20 de agosto, fecha en la que la Virgen y el Niño realizarán el viaje de vuelta a su ermita a toda carrera sobre los hombros de sus porteadores. Una tradición del siglo XVIII declarada de “Interés Turístico Nacional”.

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