El misterio de las bebés abandonadas

Prendas que vestía Emma, la mayor de las hermanas, cuando fue abandonada./Policía de Berlin
Prendas que vestía Emma, la mayor de las hermanas, cuando fue abandonada. / Policía de Berlin

Las tres recién nacidas halladas en las calles de Berlín en los últimos tres años son hermanas, y la Policía teme que la serie continúe

JUAN CARLOS BARRENABerlín

Emma, Lilo y Hanna, unas preciosas niñas de tres, dos y un año, son la obsesión del comisario superior de policía Rainer Schwarz. Las tres fueron abandonadas horas después de nacer. Siempre en verano y muy cerca de la Clínica Helios en el barrio berlinés de Pankow. Nacieron el 2 de septiembre de 2015, el 6 de agosto de 2016 y el 27 de agosto de 2017. Sanas. Y son hermanas, hijas de la misma madre y seguramente del mismo padre, según el ADN.

«A veces, cuando veo una película policiaca, me pregunto qué mente enferma ha podido pensar un argumento así. Y luego cae en mis manos un caso como este, absolutamente real», dice Schwarz.

Emma fue encontrada por unos transeúntes al anochecer de un miércoles de agosto de 2015 en una parada de autobús del distrito de Pankow, vestida, en una sillita de bebé de las que se llevan del brazo. Al otro lado de la calle está la Clínica Helios, que registra unos 3.000 partos anuales. Los médicos que atendieron inmediatamente a la pequeña comprobaron que hacía pocas horas que había nacido. La sangre que manchaba su ropita era de la madre y su análisis reveló que tomaba un betabloqueante que reduce la tensión alta y combate estados de ansiedad.

Cuando nació Lilo, la mujer ya no tomaba esa medicina. La segunda hermana apareció al amanecer de un sábado en el mismo distrito, envuelta solo en una toalla sobre el felpudo de una casa unifamiliar, donde un matrimonio la atendió hasta que llegó la Policía y la trasladó a la Clínica Helios. Allí bebió su primer biberón. Como Emma, fue bautizada provisionalmente por el personal del centro. De la toalla se obtuvieron muestras de ADN de la madre. También Hanna fue abandonada sobre un felpudo de una vivienda unifamiliar envuelta en otra toalla. A mediados de mayo pasado se comprobó que las tres son hermanas con un 99,99% de probabilidades.

El comisario y sus colegas sospechan que los progenitores residen en el noreste de Berlín. En las imágenes de varias cámaras de seguridad, solo se ve la sombra de una mujer en los lugares donde aparecieron Emma y Hanna. De aspecto centroeuropeo, la tres niñas se desarrollan con normalidad y por separado en sendas familias a las que fueron dadas en adopción. Emma entrará tras el verano en una guardería, Lilo ya balbucea y Hanna no pierde ocasión de intentar ponerse de pie y echar a andar. Al igual que las autoridades, sus padres adoptivos desconocían hasta hace poco que fueran hermanas. Ellas no se conocerán seguramente hasta que se les informe sobre sus orígenes, probablemente en la adolescencia.

Lo que alarma al comisario Schwarz es la posibilidad de que la serie continúe este verano. «La mujer podría dar de nuevo a luz a un bebé», dice. De ahí la presentación pública del caso ahora y la petición a la ciudadanía de que esté alerta. «Nadie puede garantizar que el próximo bebé sea descubierto a tiempo», dice Schwarz, quien apela a la madre para que, llegado el caso, dé a luz de manera anónima en un hospital o entregue a la criatura en uno de los cinco buzones-nido de Berlín.

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