Arabia Saudí acelera hacia la libertad

Una mujer con el rostro completamente tapado conduce en Riad, la capital de Arabia Saudí, desafiando la prohibición de hacerlo. / efe
Una mujer con el rostro completamente tapado conduce en Riad, la capital de Arabia Saudí, desafiando la prohibición de hacerlo. / efe

El rey permitirá conducir a las mujeres a partir de 2018. Las activistas creen que será el inicio de una revolución social que facilitará al fin la integración femenina en el mundo laboral

FERNANDO MIÑANA

Manal al Sharif, una conocida activista de Arabia Saudí, siempre ha dicho que la lluvia comienza con una gota. Y ésta debe ser la histórica decisión del rey Salman, quien ha emitido un real decreto que, a partir de junio de 2018, autorizará a las mujeres a sacarse el carnet de conducir en Arabia Saudí, el único país del mundo donde lo tenían prohibido. Manal al Sharif fue la autora de un libro que causó una gran conmoción: 'Atreverse a conducir. El despertar de una mujer saudí'. Esta mujer osó ponerse al volante y solo por eso fue detenida. Antes, como detalla en su ensayo, tuvo tiempo de ver cómo muchos hombres, fundamentalmente aquellos sin vinculación alguna con el gobierno, la ayudaron y jalearon.

Loujain al-Hathloul tiene 300.000 seguidores en Twitter y cuando se enteró de la noticia simplemente escribió: 'Alabado sea Dios'. Un mensaje conciso pero que le valió más de 7.000 retuits. Loujain estuvo 73 días arrestada por conducir en 2014 y es algo así como un símbolo para aquellas mujeres que quieren cambiar la sociedad. Las muestras de regocijo se produjeron por todo el país y la empresaria Sahar Nassif apenas podía contenerse. «Estoy muy, muy emocionada. Voy a comprarme el coche de mis sueños: ¡un Mustang descapotable! Será negro y amarillo».

Hasta el próximo verano, las mujeres saudíes tendrán que seguir yendo a todas partes acompañadas de un hombre. Su marido, su padre, quien sea. No pueden salir a la calle sin el 'mehram', su custodio legal. En un país donde llovían los dólares gracias al petróleo, la mayoría de las familias solventaban esta incomodidad contratando a un conductor por no más de 200 o 300 dólares al mes. Casi todas las ciudades disponen de una sistema de transporte público deficiente y eso recluyó en sus hogares a muchas mujeres. Solo unas 50.000 han logrado un empleo en la empresa privada.

Por eso las más atrevidas siempre han defendido que la revolución, la gota que desencadenaría la tormenta, arrancaría el día que pudieran encender el motor y pisar el acelerador. Este progreso las haría más independientes y ayudaría a su emancipación, un asunto crucial para un país que sigue siendo muy conservador -capaz de esgrimir razonamientos tan peregrinos para prohibir conducir a las mujeres como que daña los ovarios o que puede hacer que alumbren bebés con problemas- pero que, a la vista de las negras perspectivas con el petróleo para el futuro -según un informe del Banco Santander, «en 2016 continuó la desaceleración económica (en Arabia) debido al abaratamiento del precio del petróleo, alcanzando su nivel más bajo desde la crisis de 2009»-, va a necesitar que la mujer empuje la economía.

Muchos sospechan que detrás de todo esto está la mano de Mohamed Bin Salman, uno de los hijos y el ojito derecho del monarca. MBS, como se le conoce, solo es el primogénito de la tercera de sus esposas, pero desde muy pronto ha contado con el respaldo del rey Salman. Tanto que con solo 29 años -ahora tiene 32- lo convirtió en el ministro de Defensa más joven del planeta.

Las soldados de EE UU

MBS ha sido nombrado príncipe heredero por el regente, que ya suma 81 años, y será el hombre que deberá modernizar el país, liberarlo de la dependencia del petróleo y aligerar el mastodóntico sector público en favor del privado, gracias a las nuevas tecnologías y a una apertura en un país sin cines para que entren inversiones a través del ocio.

Pero primero deben empezar a conducir las mujeres, como vienen reclamando las activistas desde que en 1990 vieron cruzar el país al volante a las soldados del ejército de Estados Unidos que acudió a detener la invasión iraquí en Kuwait. Aquello espoleó a 50 saudíes a circular por el centro de Riad, la capital del reino. Casi todas fueron llevadas a comisaría y muchas perdieron sus empleos y quedaron estigmatizadas para siempre.

No es fácil ser una mujer valiente en Arabia Saudí. Por eso Eman Al Nafjan, una de las más conocidas gracias a su blog 'saudiwoman', siempre ha pedido que las dejen conducir y poder moverse sin un hombre al lado, pero para no desfigurar su mensaje, sus reclamaciones, viste la tradicional abaya, una larga túnica negra que llega hasta los pies, y se cubre su pelo con un velo. Da igual. Vecinos y familiares la rehuían por ser hija de un hombre etiquetado como liberal. «En realidad, mi padre eran tan liberal como Don Draper en 'Mad Men'».

Eman Al Nafjan también celebró el fin de esta prohibición anacrónica. Siempre defendió que poder moverse libremente era vital para la emancipación de la mujer. «Que nos permitan conducir y conseguiremos el resto», decía. Ha llegado el momento de arrancar.

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