Amenazados por su poca fama

El lince y sus adecuados programas de protección gozan de gran fama. Abajo, el camaleón, muy protegido pero menos amenazado que otros. /
El lince y sus adecuados programas de protección gozan de gran fama. Abajo, el camaleón, muy protegido pero menos amenazado que otros.

Muchas especies en peligro en España carecen de proyectos de conservación al no ser conocidos. Frente al 'sobreprotegido' camaleón, el topillo de Cabrera está a punto de desaparecer

ISABEL IBÁÑEZ

El colmo es que esa máxima mil veces repetida de que 'si no sale en la tele no existe' sirva también para los animales, aunque se haya quedado antigua y haya que incluir ahora internet. Porque investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales, junto a expertos de la Estación Biológica de Doñana (ambos del Centro Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), han constatado que la popularidad de ciertas especies amenazadas y la falta de ella en algunas otras están provocando «errores garrafales» en las políticas de conservación de nuestro país. Es decir, que mientras el búho real -animal protegido pero no amenazado actualmente- disfruta de varios programas de reintroducción, la pobre loína del Júcar, pez endémico de este río en su zona valenciana, se encuentra al borde de la extinción pese a algún intento de repoblación.

El estudio se enmarca en España entre los años 1992 y 2012. Analiza los 174 proyectos de traslocación (mover seres vivos de un área a otra donde son liberados) aplicados a 82 especies de las 527 endémicas de nuestro país. Los expertos recurrieron a la medición de la popularidad de cada especie registrando los resultados de sus búsquedas en dos sitios de internet, y también tuvieron en cuenta el tamaño de los animales, pues cuanto más grandes son, más conocidos. El grado de amenaza se obtuvo del catálogo de especies en peligro.

TRISTEMENTE OLVIDADOS Y EN PELIGRO

Lagartija batueca
Loína o madrilla del Júcar
Murciélago ratonero peludo
Pardela balear
Topillo de Cabrera

Y se encontraron con tres escenarios. El primero, el de aquellos animales amenazados que eran muy populares y que contaban con adecuados programas de conservación, como es el caso del lince ibérico y del ibis eremita (que vuelve a verse en los cielos de Cádiz); nada que decir en este caso. El segundo integra a otras especies muy conocidas que son o han sido objeto de programas de reintroducción innecesarios o mal enfocados, como el búho real, las lechuzas, el águila pescadora, el camaleón o la cabra montés, con la que están teniendo muchos problemas en la comunidad de Madrid debido a las superpoblaciones. Y el tercero, el más triste, el de los olvidados, aquellas especies en las que nadie repara y que a duras penas sobreviven sin ayuda humana -y pese a los humanos-. Aquí están la lagartija batueca, varios murciélagos, muchas especies de peces de río como la loína o madrilla del Júcar, la pardela balear (única ave marina endémica de España) o el topillo de Cabrera.

La investigación concluye que la 'fama' puede ser útil para apoyar proyectos dirigidos a especies muy amenazadas, pero «cuando los efectos de la popularidad son independientes al grado real de amenaza se produce un fallo estratégico y se termina dedicando esfuerzos desproporcionados a especies no amenazadas o recursos escasos a especies poco conocidas».

Se extinguen y nadie mira

Mario Díaz, uno de los responsables del estudio, pone el dedo en la llaga al señalar programas más enfocados a la opinión pública que a la amenaza real: «Imagínate al consejero al que le dio por soltar la primera cabra montés sin analizar si eso era necesario y adecuado... Las decisiones se toman a veces a ese nivel. Que la reintroducción no se banalice, porque es muy difícil que salga bien. Y muy caro. Si sale, todo el mundo está muy contento, pero si se hace mal el dinero público se malgasta. Es necesario aplicar criterios que evalúen objetivamente la necesidad y viabilidad de los proyectos antes de iniciarlos. Así se dirigirían los escasos recursos para la conservación a la biodiversidad amenazada de modo más eficaz».

«Hay muchos animales a los que nadie está mirando y que se extinguen ante nuestras narices -advierte el experto-. Vertebrados terrestres que desaparecerán de su montañita si nadie hace nada para impedirlo». Pobres olvidados que necesitarían, como dicen que dijo Warhol, sus quince minutos de gloria.

Endémica de España, vive sobre todo en la Peña de Francia (Salamanca). Muy amenazada.

Vive en el Júcar. En peligro de extinción por la contaminación, los diques y las especies foráneas.

Se le puede encontrar en el Mediterráneo español y en otros países ribereños.

Es la única ave marina endémica de España. Con solo 3.000 parejas, su coyuntura es crítica.

Endémico del tercio central de la península, su amenaza principal es la construcción de carreteras.

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