Un ajedrecista valenciano ciego compite contra videntes en el XXXVII Open Internacional de Benasque

Ajedrez. / LP

La competición tendrá lugar del 6 al 15 de Julio en la localidad oscense

EUROPA PRESSValencia

El ajedrecista valenciano ciego Vicente Monmeneu junto a otros siete deportitas con discapacidad visual competirán contra videntes en el XXXVII Open Internacional de Ajedrez de Benasque, que se disputa en dicha localidad del 6 al 15 de julio.

Entre los participantes se encuentran dos de los jugadores del equipo español que han sido campeones nacionales: el tarraconense, Gavril Draghici, y el madrileño, David Zanoletty.

Junto a ellos, estarán también en Benasque José Manuel Vela (Cádiz); Valeriano Septién (Tenerife); Alejandro Martínez (Baleares); Antonio Mondelo (Galicia); Vicente Monmeneu (Valencia); y Óscar Sáez (País Vasco).

La sede de la competición será el Pabellón Polideportivo de Benasque, situado en la avenida Luchón, s/n. El horario de juego será todos los días a partir de las 16.00 horas, excepto el sábado 15 de julio, que se jugará a partir de las 9.00 horas.

El Open se disputará por sistema suizo a 10 rondas. El ritmo de juego será de 90 minutos de tiempo final más un incremento de 30 segundos por jugada.

Los participantes con discapacidad visual se medirán en abierto, en igualdad de condiciones, al resto de competidores sin discapacidad de países de todo el mundo. El Open Internacional de Benasque de Ajedrez está considerado como uno de los más importantes de toda Europa por la cantidad de jugadores que se inscriben (cerca de 500) y la calidad de todos los ajedrecistas.

EL AJEDREZ, UNO DE LOS DEPORTES MÁS INTEGRADORES

El ajedrez es un deporte de larga tradición entre las personas con discapacidad visual, por su facilidad para ser practicado de forma integrada en las competiciones con personas videntes, han informado desde la ONCE en una nota de prensa.

Para la práctica del ajedrez, los ciegos necesitan sólo algunas adaptaciones en el material de juego. Por ejemplo, el tablero tiene los cuadros negros ligeramente más altos que los blancos para hacerlos diferentes al tacto. Además, las piezas negras llevan, en su parte superior, una protuberancia que las distingue de las blancas.

Cada casilla del tablero tiene un orificio en el centro, en el que se insertan las piezas a través de un pequeño vástago que éstas tienen en su parte inferior. Mediante este sistema, las manos del jugador pueden tocar todas las piezas sin derribarlas.

Las partidas entre ajedrecistas ciegos se juegan en dos tableros. Cada uno de los jugadores mueve las piezas en su tablero de modo que, al tocarlas, no moleste ni sea molestado por su contrario. Los relojes de ajedrez disponen de un mecanismo de voz con auriculares para acceder al tiempo de juego.

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