Afrontar el tabaquismo desde la perspectiva de género

Una mujer, fumando./Avelino Gómez
Una mujer, fumando. / Avelino Gómez

La prevalencia de fumadoras aumenta en España, donde unas 52.000 personas mueren cada año por el tabaquismo

DOMÉNICO CHIAPPE

La curva de descenso del tabaquismo se detuvo en España, y ahora empieza incluso a subir: noveno país de la Unión Europea con más adictos a la nicotina, unas 52.000 muertes cada año relacionadas al cigarrillo, según cifras del Ministerio de Sanidad «seguramente minimizadas», un ascenso de jóvenes entre 14 y 18 años que empiezan a fumar y con una de las más altas prevalencias de hábito tabáquico en mujeres, enumera la doctora Regina Dalmau, cardióloga y presidenta del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), que en la Conferencia Internacional sobre Control de Tabaco, que se celebra en Madrid.

Dalmau aboga por afrontar la prevención desde una perspectiva de género: «La epidemia del tabaco se ha asentado en distintos tiempos en el hombre y la mujer», explica. «En la mujer es más tardía. Se incorpora junto a un cambio social, en el que la propaganda de la industria mostraba el fumar como sinónimo de independencia y de actitud transgresora. Algo que todavía funciona a una edad, la de los más jóvenes, en que ellas fuman más que los chicos. Por otra parte, a la mujer le cuesta más dejar de fumar. Los tratamientos son menos efectivos en ellas que en hombres. Porque tienen una percepción diferente de la salud. Está basada en cuidar mejor a los demás que a sí misma. Hay que establecer programas contra la adicción al tabaco desde estas perspectivas».

Entre los objetivos del simposio que se realiza en el Hospital Clínico San Carlos hasta el día 16 está suscribir una declaración: la comercialización de tabaco viola los derechos humanos. «Sí, esperamos hacerlo», confirma Francisco Rodríguez Lozano, presidente de la Red Europea para la Prevención del Hábito de Fumar y el Tabaco (ENSP, por sus siglas en inglés). «Se violan derechos relacionados con la salud, la información y económicos», asegura Laurent Hubert, director ejecutivo de Action on Smoking and Health. «En países ricos, los que más fuman son los pobres, mientras que la prevalencia aumenta en los países pobres, donde hay menos seguridad sanitaria».

Los especialistas reunidos, que abarcan áreas médicas, de regulación y de defensa de los derechos humanos también pretenden reforzar la presión social para que se avance en el cumplimiento del convenio del control de tabaco, que ratificó España en 2007, y que, a juicio de los expertos, se ha topado con la desidia política: «España estuvo en la cabeza del pelotón en la lucha contra el tabaquismo. Pero desde 2010 no hemos tenido prácticamente nada por parte del gobierno», mantiene Rodríguez Lozano, que apunta a los salientes: «Hacerlo peor es muy difícil». «Lo normal es no fumar, la mayoría de la gente no fuma», recuerda. «Hay que exigir el cumplimiento de los convenios firmados por España, y que son vinculantes».

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