Las Provincias

La susurradora de Trump

Kellyanne Conway, asesora del presidente Trump, hace unos días durante un discurso en Maryland. :: epa
Kellyanne Conway, asesora del presidente Trump, hace unos días durante un discurso en Maryland. :: epa
  • Kellyanne Conway sigue dando que hablar por su foto encima del sofá del Despacho Oval. Mujer hecha a sí misma, fue campeona mundial ¡de embalaje de arándanos! «De día soy un hombre», avisa

Kellyanne Conway, la mujer que está detrás de buena parte del éxito cosechado por Donald Trump, ha vuelto a colocarse en el centro de todas las miradas y esta vez no ha sido por algo que haya hecho o dicho, sino, simplemente, por habérsele ocurrido subirse a uno de los sillones del Despacho Oval, sin quitarse los zapatos. La mujer a la que apodaron 'la susurradora' porque era ella la encargada de soplarle al oído al candidato lo que debía decir durante la campaña, ha osado sentarse en cuclillas sobre el flamante sofá para sacar una foto en la que, tanto su jefe como el grupo de Estudiantes Negros de Colegios y Universidades (HBCUs) que lo visitaban, salieran favorecidos.

Que medio planeta se haya enardecido ante semejante osadía solo puede entenderse por dos razones: porque hace meses que todo lo que dice, hace, u ocurre alrededor del nuevo presidente norteamericano tiene un eco sin precedentes en la historia, y porque no es la primera vez que esta chica de 50 años de Nueva Jersey se mete en un lío.

Kellyanne Elizabeth Conway es, entre otras cosas, la autora de la famosa frase «hechos alternativos» con la que, a las pocas horas de llegar Trump a la Casa Blanca, explicó porqué había una diferencia tan abismal entre el número de asistentes al juramento del presidente que reflejaba la prensa y quienes, en opinión del equipo del comandante en jefe, habían tomado las calles de Washington para celebrar su desembarco. Luego vendría la ocurrencia de justificar la decisión de cerrar Estados Unidos a los ciudadanos de siete países musulmanes basándose en la 'matanza de Bowling Green'. El asunto habría tenido algún sentido -por discutible que fuera la medida- si la citada masacre hubiera existido, que no es el caso. Por si todo esto no fuera suficiente, ese impulso incontrolable que la convirtió -en un programa de máxima audiencia- en una suerte de embajadora de honor de los productos que vende la hija del presidente, terminó colocándola en el centro de todas las dianas.

Si la publicidad gratuita a la empresa de Ivanka suscitó la ira de un nutrido grupo de norteamericanos que la acusaron de violar la ley federal que prohíbe la utilización de un cargo en el gobierno «para la aprobación de cualquier producto, servicio o empresa», su complicada postura sobre el sofá era justo lo que necesita la legión de enemigos que alimenta el señor Trump para hacer llegar la idea de, hasta qué punto, los nuevos inquilinos de la Casa Blanca no se comportan como deberían.

Pero, ¿quién es la mujer que ha osado sentarse tan informalmente en el Despacho Oval? Conway, que marcó un hito al convertirse en la primera mujer en la historia de Estados Unidos en dirigir la campaña presidencial de un candidato ganador, nació en 1967 en Atco, una ciudad situada al sur del estado de Nueva Jersey, y aprendió siendo muy niña el valor del trabajo. Ocho veranos envasando arándanos en una granja cercana a su casa la convirtieron en 'Campeona Mundial de Embalaje de Arándanos' a la vuelta de dos años. «Cuanto más rápida eras, más dinero ganabas», ha contado cuando le han preguntado por la época en la que se fue forjando como la mujer valiente y trabajadora en la que, con el tiempo, se convertiría.

Graduada cum laude en Ciencia Política y Derecho en la Universidad George Washington, en 1995 fundó The Polling Company, una empresa de estudios de opinión con una lista de clientes que incluye al vicepresidente Mike Pence, a Newt Gingrich, a los congresistas Steve King y Michele Bachmann, a la fundación Heritage, la Asociación Nacional del Rifle y el Consejo de Investigación Familiar, entre otros.

Casada con George T. Conway III, un abogado de Nueva York, a la asesora de Donald Trump aún le sobran fuerzas para criar a cuatro hijos (gemelos incluidos). Antes de casarse, según la revista 'New York', estuvo saliendo con Fred Thompson, conocido por ser el fiscal Branch de la famosa serie 'Ley y orden', y aspirante, en 2008, a la candidatura presidencial republicana.

Años estudiando a Hillary

Trabajadora incansable, abiertamente contraria al aborto, ha pasado las últimas tres décadas asesorando a los republicanos sobre cómo atraer el voto de las mujeres y estudiando a la contrincante de su jefe: Hillary Clinton. Todos los años que pasó analizando a la candidata demócrata le vinieron al pelo cuando Donald Trump la nombró jefa de campaña.

Criada por una madre de ascendencia italiana separada, su abuela, y dos tías solteras, siempre ha tenido claro que hay mundos en los que haber nacido chica complica las cosas. «He estado en un negocio dominado por los hombres durante décadas. Aprendí pronto que hay mucho espacio para la pasión pero muy poco para la emoción. Le digo a la gente todo el tiempo: No se confundan, de día soy un hombre», contó durante la campaña a la revista 'The New Yorker'.

Ayer, mientras las redes sociales hervían criticando su postura, ella explicó que le habían pedido hacer una foto desde ese ángulo y eso fue lo que hizo. «Mi intención no fue cometer ninguna falta de respeto». Quizá debió adjuntar la imagen de John F. Kennedy Jr. jugando bajo el escritorio Resolute que la reina Victoria de Inglaterra regaló al presidente Hayes en 1880, o las de Obama con los pies sobre la mesa de tan preciado mueble. Es más que probable -no olvidar la época en la que era Bill Clinton quien se sentaba en el Despacho Oval-, que esa habitación haya visto cosas peores.

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