Las Provincias

Una 'top gun' sin alas

Niloofar Rahmani posa con hijab y mono de vuelo en la base aérea de Kabul el año pasado. :: Shah MARAI / AFP
Niloofar Rahmani posa con hijab y mono de vuelo en la base aérea de Kabul el año pasado. :: Shah MARAI / AFP
  • La primera mujer piloto de combate afgana deserta para quedarse en Estados Unidos tras participar en un curso de entrenamiento

El sueño de todo piloto militar es participar en los cursos de instrucción que imparte la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) en el desierto de Nevada. A uno de ellos asistió Niloofar Rahmani, la primera mujer piloto de combate de Afganistán. Sin embargo, tras disfrutar durante quince meses de la calidad de vida más allá de las montañas de Tora Bora y de la consideración hacia la mujer en las fuerzas armadas, la 'top gun afgana' decidió el pasado sábado desertar para pedir asilo político. Teme por su vida si vuelve a su país.

Las reacciones no se han hecho esperar. «Lo que dijo fue irresponsable e inesperado. Iba a ser un modelo para los jóvenes afganos», declaró el portavoz del Ministerio de Defensa, Mohamed Radmanesh. «Traicionó a su país. Es una vergüenza». Esta militar fue presentada por su Gobierno como modelo para millones de mujeres afganas. Por ese motivo, el Pentágono le concedió el premio internacional a las «mujeres valientes». Pero esa fama se volvió pronto en contra de Niloofar, que sufrió la presión de los sectores religiosos más conservadores de su país. En una entrevista concedida hace un año a AFP confesaba que siempre llevaba una pistola encima y que nunca vestía uniforme fuera de la base militar para no llamar la atención.

Para ella ha sido «muy difícil» pedir asilo, explicó su abogada Kimberly Motley. «Niloofar y su familia recibieron amenazas brutales que, por desgracia, confirmaron que su seguridad estaría muy amenaza. La verdadera traición a Afganistán procede de quienes siguen oprimiendo a las mujeres», opinó.

Sin embargo, algunas afganas se sumaron a las críticas. «Querida Niloofar, ¿piensas que tus problemas son más importantes que los de millones de afganas?», escribió en Facebook la fotoperiodista Maryam Khamosh. «A veces me gustaría ser Niloofar y despegar para bombardear a los enemigos de mi pueblo. Pero tú, Niloofar, has avergonzado a nuestra bandera», añadió. El 'caso Niloofar' es un ejemplo más de una mujer que destaca en países donde, por religión o por costumbres, su trabajo ni se aprecia ni se valora. La USAF tiene ahora la oportunidad de dar empleo a esta 'top gun' que ha quedado sin alas.

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