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El mundo ha perdido casi un 60% de sus vertebrados en los últimos 40 años

Un hipopótamo fugado del zoo de Tiflis (Georgia)
Un hipopótamo fugado del zoo de Tiflis (Georgia) / AFP
  • Según el informe 'Planeta vivo 2016' de WWF, los más afectados desde la década de los 70 son los animales que viven en hábitats de agua dulce

El mundo ha perdido el 58% de sus vertebrados (aves, mamíferos, peces y reptiles) entre 1970 y 2012, según el 'Informe Planeta Vivo 2016' publicado este jueves por WWF a partir del estudio de 14.152 poblaciones de 3.076 especies de vertebrados de todo el planeta.

La reducción se ha producido especialmente en los vertebrados que viven en hábitats de agua dulce como cuencas de ríos, humedales y lagos, entre los que la reducción de individuos de estas especies durante los últimos 42 años alcanza el 81%, según WWF. Entre los vertebrados terrestres, la reducción se sitúa en un 38% y entre los vertebrados marinos, en un 36%.

Aún así, los autores puntualizan que estos índices (que se corresponden con lo que la organización denomina Índice Planeta Vivo - IPV) responden a una visión global de las especies, lo que significa que pese a la reducción generalizada hay algunas especies que han incrementado el número de individuos, como es el caso de algunos de los grandes vertebrados de Europa como el lince, el oso pardo o el lobo. Además, el rango de confianza del estudio permite unos límites de confianza que van desde un rango del 48% al 66% en la reducción general de población de vertebrados en el planeta.

Un salmón remonta un río

Un salmón remonta un río / EFE

Según los responsables del informe, pese a que la merma de individuos de las especies se ha reducido en algunos ámbitos gracias a las medidas de reintroducción de especies, control de la explotación de recursos marinos y rehabilitación de hábitats en algunos puntos del planeta, la proyección de la tendencia actual a futuro indica que, de no producirse una "aceleración" de estas medidas, en 2020 el IPV alcanzará el 67%.

"Dos terceras partes de las poblaciones de individuos vertebrados habrán desaparecido", ha asegurado el responsable de Conservación de WWF España, Enrique Segovia, quien se ha mostrado convencido de que, pese a que algunos indicadores de impacto sobre el planeta "generan incertidumbre", todavía "hay tiempo" para revertir la extinción y reducción de la población de especies de vertebrados todavía existentes.

Segovia ha apoyado su "esperanza" en algunos hechos que, a su juicio, ponen de manifiesto que existe "viento a favor" para aplicar medidas que permitan regenerar las poblaciones de vertebrados, entre los cuales ha señalado el Acuerdo de París durante la Cumbre Mundial sobre el Cambio Climático celebrada en diciembre de 2015, la actualización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el resultado de algunas medidas de reintroducción de especies amenazadas en regiones como Europa.

Sin embargo, la organización pone de relieve que, para terminar con la destrucción de las poblaciones animales del planeta y asumir un estilo de vida sostenible es necesario dejar de "consumir el capital natural" del planeta y ajustar el modo de vida a un ritmo de consumo ajustado a los recursos que el planeta es capaz de regenerar.

Principales amenazas: la industria alimentaria y la contaminación

Según el estudio, la principal amenaza para las poblaciones de las distintas especies de vertebrados consiste en la pérdida y degradación de sus hábitats, ligada directamente a la actividad humana a través de a eliminación, disminución o explotación de los recursos clave de sus ecosistemas. Concretamente, la industria alimentaria (especialmente en la agricultura destinada al consumo humano y animal) es la actividad que más influye en la reducción de la población de especies tanto a través de la destrucción de sus hábitats como mediante la "sobreexplotación" de especies en libertad, especialmente en el medio marino.

En este último caso (la explotación de especies marinas), Segovia señala cómo la reducción de las poblaciones amenazadas ha experimentado una ralentización que, a su juicio, se debe a las medidas de control de las cantidades de pesca implantadas a partir de finales de los años 90.

Sin embargo, otras actividades como la agricultura, la tala de árboles, el transporte, la construcción residencial, la minería y la producción energética representan también una amenaza para las demás especies de vertebrados cuando no se realizan de forma sostenible y suponen un impacto decisivo de cara a las condiciones de vida necesarias para cada especie en un territorio.

Además de la destrucción de hábitats, el informe señala a la contaminación como uno de los efectos más decisivos en la reducción de la población de vertebrados, al convertir el entorno en el que viven en un "medio inadecuado para su supervivencia" o al afectar a su reproducción y a la disponibilidad de alimentos.

Junto con estas, apuntan a la invasión de especies en entornos en los que desplazan a la fauna autóctona, la profusión de enfermedades y los cambios en las temperaturas normales derivados del Cambio Climático como otras de las causas relevantes para la reducción de las poblaciones de vertebrados.

En este sentido, el informe recoge algunas gráficas sobre la evolución de la actividad bumana en las últimas décadas en las que se recogen, entre otros datos, la evolución de la población humana mundial, la emisión de dióxido de carbono, el consumo de fertilizantes, el uso de agua dulce, la pérdida de los bosques tropicales, la captura de peces marinos y el número de vehículos, todas ellas en una pendiente creciente que se vuelve especialmente pronunciada a partir de la década de 1950 (salvando reducciones puntuales, especialmente en la captura de peces, ocurridas durante los últimos años).

"Tenemos que vivir dentro de los límites del planeta. Llevamos ya 40 años viviendo del capital natural del planeta. No podemos vivir así mucho más tiempo sin generar un deterioro grande y grave. Las condiciones del planeta van a sufrir pero el ser humano también", ha advertido Segovia.

Cambiar el esquema de producción

Por ello, la Responsable del Programa de Aguas y Agricultura de WWF España, Eva Hernández, ha hecho hincapié en la necesidad de llevar a cabo "una transición hacia un cambio completo del esquema de producción, dirigido a alcanzar el objetivo de conservación del capital natural" que permita reducir la huella del consumo humano.

Las medidas para alcanzar este objetivo, según ha explicado, pasan por reorientar los flujos financieros de forma que incluyan la valoración de la naturaleza e impliquen una responsabilidad sobre los costes ambientales y socieles y aayuden y recompensen la conservación y la gestión sostenible de los recursos.

Asimismo, pasan por "producir mejor", lo que implica reducir los insumos y residuos y ampliar las energías renovables); "consumir de forma más responsable" para adoptar estilos de vida que dejen una huella más baja e impulsar una "gobernanza equitativa de los recursos" de forma que estos sean accesibles y se tomen decisiones "justas e informadas desde el punto de vista ecológico", lo que implica también "medir el éxito más allá del PIB".

Desde una perspectiva más concreta, las soluciones propuestas por la entidad pasan, por ejemplo, por promover dietas sanas y sosteniles y reducir el desperdicio de aliemntos, expandir las innovaciones, optimizar la productividad dentro de la capacidad del planeta para proporcionar recursos, promover las prácticas agroecológicas, diversificar los cultivos y los paisajes mosaico y promover el enfoque paisaje en la cadena de suministro.

"Cuando la economía está mal le pedimos a nuestros padres o al banco, pero cuando los recursos naturales están mal, tenemos lo que tenemos --ha señalado Hernández--. Hay que tomar las decisiones teniendo en cuenta a las generaciones futuras. El corto plazo ya no vale si queremos que nuestros hijos tengan un planeta en el que vivir".