Las Provincias

La ciencia disparate

Thomas Thwaites creó prótesis artificiales para moverse como una cabra. :: Tim Bowditch
Thomas Thwaites creó prótesis artificiales para moverse como una cabra. :: Tim Bowditch
  • Los premios Ig Nobel galardonan cada año las investigaciones más inusuales que hagan reír pero también pensar

Si le pica el brazo derecho pero no puede rascárselo, sepa que existe un truco para librarse de la comezón. Póngase delante de un espejo y rasque en el izquierdo. Funciona, también sirve al revés y lo descubrieron recientemente cinco investigadores alemanes. Ayer recibieron por ello un premio Ig Nobel, los galardones más simpáticos de la ciencia, dedicados a celebrar la investigación inusual, extravagante o, sencillamente, aquella que hace que uno se pregunte: ¿A quién se le ha ocurrido estudiar eso?

En un auditorio lleno, en el campus de la Universidad de Harvard, ayer de madrugada -hora española- se concedieron los Ig Nobel de 2016. A la ceremonia acudieron personalidades científicas de todo el mundo, incluidos cuatro premios Nobel, y, aunque sorprenda, también varios de los galardonados.

No pudo asistir -ni enterarse de su éxito- el científico egipcio Ahmed Shafik, fallecido recientemente. Se le concedió, aun así, un Ig Nobel en la categoría de 'Reproducción' tras vestir con pantaloncitos de lana, algodón y poliester a varios ratones, durante un año entero, y estudiar los efectos de estos sobre su fertilidad.

En Economía, el Ig Nobel recayó en un equipo de neozelandeses por su trabajo sobre la personalidad de las piedras desde una perspectiva de las ventas y marketing. En Psicología, el galardón fue para un grupo internacional de investigadores por «preguntar a un millar de mentirosos sobre con cuánta frecuencia mienten, y después optar por fiarse de sus respuestas».

Otro de los héroes de la noche fue Charles Foster, que logró el Ig Nobel de Biología por vivir en la naturaleza disfrazado de los animales a los que estudia. A lo largo de su carrera investigadora ha hecho ya de tejón, de ciervo, de zorro y de pájaro. Tuvo que compartir el premio con Thomas Thwaites, «que creó prótesis artificiales para sus extremidades que le permitían moverse como una cabra, para poder pasar tiempo con ellas pastando».

Incluso hubo un español entre los premiados, parte de un equipo de científicos que descubrió que los tábanos distinguen peor a los caballos blancos y que, por eso, pican mucho más a los de colores oscuros. El Ig Nobel de la Paz se concedió a un trabajo que descubrió que las frases pseudoprofundas -que aparentan desvelar algo importante sobre el mundo, pero en realidad no significan nada con sentido- causan más impresión entre las personas menos inteligentes.

El Ig Nobel de Literatura lo recibió el sueco Frederik Sjöberg, autor de una autobiografía de tres tomos sobre los placeres de recoger moscas que están muertas, y también las que aún no lo están. El prolífico autor, por cierto, acudió a Harvard a recibir su premio.

Por último, el Ig Nobel de Percepción lo recibieron un grupo de científicos japoneses que descubrieron, y documentaron, que la percepción espacial cambia ligeramente cuando uno mira totalmente inclinado y por debajo de sus propias piernas.