Las Provincias

El banco de la ONU

Reunión conjunta de los principales responsables del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para hablar del ébola.
Reunión conjunta de los principales responsables del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para hablar del ébola. / AFP
  • Nacido tras la II Guerra Mundial para costear las tareas de reconstrucción, el ente al que ha renunciado Soria es un destino muy bien pagado que ahora ayuda a los países pobres

Se llama Banco Mundial pero en realidad no busca el lucro: sus objetivos son filantrópicos y trabaja bajo el paraguas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La institución que iba a convertirse en el próximo destino laboral del exministro José Manuel Soria hasta su renuncia de ayer es una pieza clave en el entramado financiero internacional: establece las prioridades de los países menos desarrollados y les proporciona créditos a intereses muy bajos. Su lema, 'Trabajamos por un mundo sin pobreza', ilustra sus fines y resume el compromiso humanitario que alumbró su creación allá por el año 1944.

REPARTO DE PAPELES

FIM y BM. Una regla no escrita establece que los directores de las instituciones financieras que salieron de Breton Woods sean europeos (caso del Fondo Monetario Internacional) o estadounidenses (Banco Mundial). La norma se ha cumplido hasta la fecha pese a las protestas de los demás países.

Dinero. El BM concede créditos por valor de unos 25.000 millones de dólares al año, lo que representa el 20% del montante total de las ayudas al desarrollo.

El Banco Mundial surgió con el fin de impulsar la reconstrucción de los países devastados por la II Guerra Mundial. Fue en Bretton Woods, la localidad de New Hampshire en la que se reunieron estadounidenses y británicos para sentar las bases de una nueva economía. Allí también vio la luz el Fondo Monetario Internacional (FMI), creado para corregir los desequilibrios y evitar fluctuaciones bruscas en los tipos de cambio. Si el FMI buscaba sobre todo dar estabilidad al sistema financiero, el Banco Mundial era la herramienta para volver a poner en pie una civilización que había quedado hecha añicos por la guerra.

La institución desempeñó un papel decisivo en todos los procesos que han moldeado el planeta tal y como ahora lo conocemos. «No solo canalizó los recursos del Plan Marshall para los planes de reconstrucción de Europa después de la guerra, sino que hizo posible que la descolonización de las décadas de los cincuenta y los sesenta se llevase a cabo con cierto orden en lo económico», recuerda Hugo Ruiz, profesor de Organizaciones Internacionales y Cooperación al Desarrollo en la Universidad de Navarra. El docente hace hincapié en el prestigio que rodeaba al organismo: «Para entrar en el Banco Mundial se precisaba un doctorado en Economía, era gente muy competente en lo profesional que además comulgaba con el espíritu de concordia que envolvió a la institución desde su nacimiento. Se buscaba poner las bases de un mundo más justo para que no se repitiese otra guerra».

Con el paso del tiempo asumió un nuevo compromiso: la erradicación de la pobreza. En una primera etapa se centró en la financiación de grandes infraestructuras pero más tarde llegó a la conclusión de que el desarrollo rural era la mejor vía para acabar con el hambre. «En la década de los setenta fueron contratados cientos de ingenieros agrónomos para roturar miles de hectáreas en países africanos y latinoamericanos, fue un paso de gigante en la lucha contra la pobreza», puntualiza el profesor Ruiz.

El Banco Mundial se gestiona como una cooperativa integrada por 189 países que están representados en una Junta de Gobernadores que se reúne una vez al año. Dado que esas sesiones tienen un marcado carácter testimonial, el trabajo del día a día recae en un Directorio Ejecutivo formado por 25 'sillas'. Ocho de esos representantes, los de los países más poderosos, son permanentes. Las demás naciones se turnan en las 'sillas': desde 1978 España comparte la suya con México, Venezuela, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Honduras y Nicaragua. Según el reparto acordado, a España le corresponde a partir del 1 de noviembre de 2016 el puesto de Director Ejecutivo por un plazo de dos años. Esa es la plaza que iba a ocupar el exministro Soria hasta que ayer por la tarde se echó atrás.

Buenos sueldos

El Banco Mundial, que tiene unos 10.000 empleados, ha estado desde su creación gestionado por economistas naturales de EE UU. A su frente está ahora el estadounidense de origen coreano Jim Yong Kim, recientemente reelegido para el cargo. La institución también se ha visto salpicada por los escándalos: uno de sus presidentes, Paul Wolfowitz, un antiguo responsable del Pentágono, dimitió en 2007 después de que saliese a la luz el incremento que había experimentado el salario de una de sus empleadas, que casualmente resultó ser su compañera sentimental.

Las condiciones de trabajo en el Banco Mundial suelen ser muy favorables, sobre todo en comparación con el mercado laboral español: a título de ejemplo, un director ejecutivo, cargo que iba a ocupar Soria, percibe 252.720 dólares, lo que al cambio vienen a ser unos 226.000 euros. La retribución, que triplica la que tenía el exministro de Industria, Energía y Turismo, (73.497 euros), está además libre de impuestos.