Las Provincias

Dime quién es el padre de mi hijo

Dos niños juegan en una fuente de Fráncfort el pasado 26 de agosto.
Dos niños juegan en una fuente de Fráncfort el pasado 26 de agosto. / EFE
  • Una ley obligará a las madres alemanas a confesar, a petición del progenitor, si un niño es fruto de una relación extraconyugal

Las madres de niños concebidos en relaciones extramatrimoniales o fuera de su pareja habitual deberán confesar en Alemania la identidad del padre biológico, según un proyecto de ley aprobado por el consejo de ministros que preside la canciller federal, Angela Merkel. Se trata de los llamados 'Kuckuckskinder', los 'niños cuco', término que hace referencia al pájaro que pone sus huevos en nido ajeno para que otras aves se los críen y que en Alemania se aplica a la descendencia surgida del fruto de una aventura de la mujer con un hombre que no es su marido o su pareja estable.

El proyecto de ley, que será aprobado con seguridad por el parlamento alemán ante la abrumadora mayoría en la cámara de la gran coalición de cristianodemócratas y socialdemócratas, tiene como fin conceder más derechos a los padres supuestamente engañados y que dudan de su paternidad. En el caso de que sus sospechas se confirmen a través de una prueba de ADN, los afectados podrán reclamar del padre biológico la devolución del dinero que ha costado criar a un niño que no es suyo.

Elaborado por el ministro federal de Justicia, el socialdemócrata Heiko Maas, el proyecto de ley establece concretamente que un padre supuestamente engañado podrá exigir de la madre que revele la identidad del padre biológico en el caso de que un tribunal confirme, tras las pertinentes pruebas de paternidad, que no se trata del progenitor real. Ante esa prueba la madre debe revelar la identidad del amante o los amantes, en el caso de que en el momento de la concepción tuviese más de una relación sexual extramatrimonial o fuera de una pareja de hecho reconocida. Es en ese caso cuando el padre engañado podrá reclamar del biológico los costes de manutención del niño, aunque con efectos retroactivos de no más de dos años, ya que, según Maas, sería desproporcionado «liquidar retroactiva y financieramente una vida familiar de muchos años».

Sólo en casos excepcionales y que los tribunales consideren especialmente graves la madre puede quedar exenta de revelar la identidad del progenitor real. Excepciones como haber engendrado al niño con un hermano o haber sido víctima de una violación por un familiar. En casos normales, negarse ante el juez a revelar la identidad del padre biológico puede conducir a una multa e incluso una pena de cárcel.

El proyecto de ley tiene su origen en una sentencia del Constitucional alemán de 2015 que dio la razón a una madre que se negó a revelar a su marido la identidad del padre biológico del hijo que criaban juntos. Los jueces señalaron que no existía entonces una base legal para intervenir en la esfera privada de la afectada y reclamaron del ejecutivo y el legislativo que elaboraran una ley que reforzara los derechos de los padres engañados.

Ante la falta de estadísticas, nadie sabe cuántos 'niños cuco' puede haber en Alemania. Distintos estudios ofrecen cifras que oscilan entre el cuatro y el diez por ciento del total, aunque algunos especialistas en realizar pruebas de paternidad hablan incluso de un veinte por ciento. Las investigaciones más recientes consideran todos esos cálculos exagerados. Un nuevo análisis realizado por biólogos de la universidad belga de Lovaina ha llegado a la conclusión de que los 'Kuckuckskinder' no suman más del uno o dos por ciento del total.