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Expertos dicen que el enamoramiento genera hormonas que rejuvenecen la piel

El enamoramiento genera hormonas que mejoran la piel
  • «El colágeno, la elastina y el ácido hialurónico se depositan en nuestra piel gracias a los estrógenos, lo que contribuye a reducir las arrugas y aumentar la firmeza cutánea», asegura una dermatóloga

El enamoramiento produce diferentes reacciones químicas en el cuerpo humano que contribuyen a un sentimiento de euforia y felicidad, una de las cuales son los estrógenos, unas hormonas que provocan el rejuvenecimiento de la piel y la mejora del aspecto.

Así lo ha sostenido la dermatóloga del hospital Quirónsalud Valencia, Gabriela Arana, quien ha señalado que esta hormona tiene "el poder de frenar prácticamente el proceso de envejecimiento cutáneo e, incluso, de revertir los cambios que ya se hayan producido".

"El colágeno, la elastina y el ácido hialurónico, entre otros, se depositan en nuestra piel gracias a los estrógenos, lo que contribuye a reducir las arrugas y aumentar la firmeza cutánea", ha continuado la dermatóloga.

En cuanto a la actividad sexual, el jefe del servicio de Cardiología del hospital Quirónsalud Torrevieja, Rafael Florenciano, ha manifestado que durante la estimulación sexual la tensión arterial (sistólica y diastólica) y las pulsaciones aumentan ligeramente.

"Estos cambios se producen igualmente en hombres y en mujeres, y son muy parecidos a los que ocurren cuando practicamos deporte", ha relatado.

En cuanto a la cantidad de ejercicio, diversos estudios en varones jóvenes muestran que mantener actividad sexual con la pareja habitual equivale a subir dos pisos de escaleras o caminar rápidamente durante un breve período de tiempo.

"Sin embargo, el esfuerzo en personas mayores o con una actividad física limitada puede ser mayor. De hecho, la frecuencia cardiaca puede elevarse hasta 130 latidos por minuto y la tensión arterial sistólica subir a 170 mmHg", según Florenciano.

Con respecto al riesgo de sufrir un infarto durante el acto sexual está comprobado que en varones de 50 y 60 años es un 2,7 mayor durante la actividad sexual que durante el reposo mientras que en individuos sedentarios este peligro es mayor.

"No obstante, en personas sanas la actividad sexual no supone un riesgo apreciable y puede favorecer a su salud cardiovascular", ha añadido.